lunes, 21 de noviembre de 2011

Poema del día: "Piedras en el agua", de Alberto Tesán (España, 1971)

Ya no hablo de sangre ni cenizas,
ya no hablo de nada que interese
al respetable. Antiguas voces suenan
y dictan su sentencia: una vida
miserable que ordena sus fracasos,
unos versos de sombra que se pudren
en las aguas de la experiencia clara.
He renunciado a leer a los maestros
y no encuentro consuelo entre los brazos
de la mujer que siempre me acompaña.
Ciertas noches ocurren ciertas cosas
que no puedo explicar sin estas lágrimas
que me ciegan los ojos. Una lengua
entre las piernas busca la tibieza
exacta de la piel, el sabor dulce
de una herida abierta. Ciertas noches
ocurren ciertas cosas que no olvido,
que no puedo olvidar. La habitación
a oscuras con el crucifijo en lo alto
del cabezal, los dedos en la boca,
la muerte resbalando en las paredes,
impregnándolo todo de silencio.
Ciertas noches la sangre se corrompe
y la muerte resbala por paredes,
se cuela entre las sábanas y halla
dos cuerpos tiritando soledad.
Si levanto los ojos del poema
puedo ver las raíces del dolor.
El futuro es un viejo que maldice
tantas horas de insomnio para nada,
intentando encajar todas las piezas,
un mundo que me atrapa entre sus garras
y me obliga a jugar con sus demonios.
Pero escapar sería la respuesta,
y dejar todo, y no mirar atrás.
Correr hasta tocar el horizonte,
hasta beber de un trago el cielo entero,
hasta hacer que olvide para siempre
esta muerte pequeña que me acecha
en cada verso, en cada palabra,
y estas manos manchadas de ceniza,
y estos ojos que miran sin mirar
la línea infantil del horizonte,
estos ojos cansados que no entienden
por qué se hunden las piedras en el agua.

Alberto Tesán, incluido en  Pasar la página (Ediciones Olcades, Cuenca, 2000).

2 comentarios:

  1. "Si levanto los ojos del poema
    puedo ver las raíces del dolor."
    Estos dos versos valen por el poema.
    Pere

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  2. De acuerdo contigo. Este poema lo leí hace mucho, cuando empecé a leer poesía de manera habitual. Me gustó y por eso permanecía elegido y aparece ahora. Hoy seguramente no lo seleccionaría. Demasiadas palabras para decir lo que puede decirse en esos dos versos.
    Un abrazo.

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