jueves, 23 de julio de 2009

Poema del día: "Ciudad de sombras", de Nelson León (Colombia, 1973)

Detuve mis ojos sobre una visión de sus calles
Recibí el aroma de las flores prohibidas
Contemplé la soledad en su cielo, ausente de colores
Y brisas
Permanecí -lo sé- demasiado tiempo en su memoria.

En sus múltiples arquitecturas
en sus ventanas y en sus puertas
Pasaba la tarde algún ángel sublevado
Que como yo, aún respira el olor a nostalgia
Que se atasca en los pulmones.

Todavía es bien recibido el sueño en la ciudad
Donde el delirio reemplaza a todos los recuerdos
Y las plumas al paso de las aves, tejen el asombro
En su circular abandono

Y si alguien muere, no tendría que preocupar a mis vestidos
Pues aquí las lágrimas son algo menos que las flores
Son pequeñas sombras dilatadas
Apenas un murmullo de demolición cercana.

La oscuridad me habita nuevamente
Participo ahora de estas sombras
Que no son otra cosa,
Que el sueño de algún Dios

Y yo, ficha reciente en el tablero
Debo esperar mi movimiento a la ofensiva
Ahora...

Mantendré mis ojos
En los viejos bastiones
y las incompletas balaustradas
Mis mudos ojos y mi lengua pacerán
sobre mujeres perdidas,
Mientras mi cuerpo se eleva
Mientras desaparece y cae.

Sé que jamás saldré de aquí
Desconozco la victoria
Pertenezco al bando
De los Dioses derrotados.

Nelson León en Regreso al círculo (Altazor Editores, Bogotá, 2001).

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6 comentarios:

  1. que nos derroten, pero que sigamos siendo dioses

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  2. Casualidades de la vida: conocí a Nelson en el rodaje de un corto, él lo dirigía. Años después se presentó en un recital mío a dejarme este libro suyo de poemas.

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  3. Gracias por tenerme en cuenta Francisco, me alegra compartir contigo este amor por la poesía, un abrazo Nelson.

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  4. Sinceramente, me llenó de alegría al leer tu libro comprobar que podía seleccionar un par de buenos poemas para mi catálogo de poetas. Seguiremos escribiendo.
    Un abrazo.

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  5. Todos hemos sentido ese vertigo de ser únicos en el desierto, dioses derrotados que contemplan la creación como si de objetos extraños fueran todos los que conforman una ciudad, por ejemplo, y ponemos la distancia de un dios entre lo físico y nosotros.
    Me ha gustado el poema.

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  6. Sí, todos hemos sido jóvenes alguna vez.

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