jueves, 21 de mayo de 2009

Poema del día: "Malos recuerdos", de Antonio Gamoneda (España, 1931)

Llevo colgados de mi corazón
los ojos de una perra y, más abajo,
una carta de madre campesina.

Cuando yo tenía doce años,
algunos días, al anochecer,
llevábamos al sótano a una perra
sucia y pequeña.

Con un cable le dábamos y luego
con las astillas y los hierros. (Era
así. Era así.
Ella gemía,
se arrastraba pidiendo, se orinaba,
y nosotros la colgábamos para pegar mejor.)

Aquella perra iba con nosotros
a las praderas y los cuestos. Era
veloz y nos amaba.

Cuando yo tenía quince años,
un día, no sé cómo, llegó a mí
un sobre con la carta del soldado.
Le escribía su madre. No recuerdo:
"¿Cuándo vienes? Tu hermana no me habla.
No te puedo mandar ningún dinero..."

Y, en el sobre, doblados, cinco sellos
y papel de fumar para su hijo.
"Tu madre que te quiere."
No recuerdo
el nombre de la madre del soldado.

Aquella carta no llegó a su destino:
yo robé al soldado su papel de fumar
y rompí las palabras que decían
el nombre de su madre.

Mi vergüenza es tan grande como mi cuerpo,
pero aunque tuviese el tamaño de la tierra
no podría volver y despegar
el cable de aquel vientre ni enviar
la carta del soldado.

Antonio Gamoneda en Blues castellano (1961-1966 y 2004), incluido en Antología poética (Alianza Editorial, Madrid, 2007).

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1 comentario:

  1. ¡Qué angustia! yo en ocasiones he sido así, no literalmente (nunca es literal), pero esa innoble trastienda que solo comprende el impuro (acaso no lo somos todos), esa trastienda nos llena de arrepentimiento y de vergüenza retroactiva.

    Me recuerda mucho a esas reflexiones que hace Heminway en "Paris era una fiesta", está viendo a su mujer y su hijo en el anden de la estación y no puede dejar de arrepentirse y sentir Vergúenza de sus actos, cuando su familia no le ve...

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