La lluvia lavó los horizontes y puso, al pie del eucalipto de la senda, su charco de agua cargada de reflejos. El viento, el sol, los pájaros, bebían primorosamente. Y el árbol se inclinaba de pesadumbre ignorando sus raíces.
María Cegarra en Cristales míos (1935), incluido en Mujeres del 27. Antología poética (Editorial Planeta, Barcelona, 2022, ed. de José Luis Ferris).

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