viernes, 2 de enero de 2015

Poema del día: "Poema leído en la boda de André Salmón", de Guillaume Apollinaire (Francia, 1880-1918)

                                                                                               13 de julio de 1909.
Al ver banderas no me dije esta mañana
He aquí los ricos ropajes de los pobres
Ni el pudor democrático quiere velarme su dolor
Ni la libertad venerada hace que se imiten ahora
Las hojas oh libertad vegetal oh única libertad terrestre
Ni las casas flamean porque se partirá para no volver
Ni esas manos agitadas trabajarán mañana para nosotros todos
Ni siquiera han ahorcado a quienes no sabían aprovechar la vida
Ni siquiera se renovará el mundo volviendo a tomar la Bastilla
Yo sé que sólo lo renuevan quienes están fundados en poesía

Se ha empavesado a París porque mi amigo André Salmón aquí se casa

Nos hemos conocido en una bodega maldita
En el tiempo de nuestra juventud
Fumando los dos y mal vestidos aguardando el alba
Enamorados enamorados de las mismas palabras que habrán de cambiar de sentido
Engañados engañados pobres muchachos y no sabiendo aún reír
La mesa y los dos vasos se transformaron en el moribundo que nos echó la última mirada de Orfeo
Los vasos cayeron y se rompieron
Y nosotros aprendimos a reír
Partimos entonces peregrinos de la perdición
Por calles y comarcas y a través de la razón
Lo vi de nuevo junto al río donde flotaba Ofelia
Qué blanca boya aún entre los nenúfares
Iba él en medio de los Hamlets demacrados
Tocando en una flauta los aires de la demencia
Lo vi de nuevo junto a un mujik moribundo cantando las beatitudes
Admirando la nieve semejante a las mujeres desnudas
Lo vi de nuevo haciendo esto o aquello en honor de las mismas palabras
Que cambian el rostro de los niños y digo estas cosas
Recuerdo y Porvenir porque mi amigo André Salmón se casa
Alegrémonos no porque nuestra amistad haya sido el río que nos fertilizó
Terrenos ribereños cuya abundancia es el alimento que todos esperan
Ni porque nuestros vasos nos echan una vez más la mirada de Orfeo moribundo
Ni porque hemos crecido tanto que muchos podrían confundir nuestros ojos con estrellas
Ni porque las banderas golpean en las ventanas de los ciudadanos que están contentos desde hace
          cien años de tener la vida y menudas cosas que defender
Ni porque fundados en poesía tenemos derechos sobre las palabras que hacen y deshacen el
          Universo
Ni porque podemos llorar sin ridiculez y porque sabemos reír
Ni porque fumamos y bebemos como antaño
Alegrémonos porque director del fuego y de los poetas
El amor que llena así como la luz
Todo el sólido espacio entre las estrellas y los planetas
El amor quiere que hoy mi amigo André Salmón se case

Guillaume Apollinaire en Alcools (1913), incluido en Poetas franceses contemporáneos  (Ediciones Librerias Fausto, Bueno Aires, 1974, selec. y versiones de Raúl Gustavo Aguirre).

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