lunes, 24 de enero de 2011

Lecturas: Diego Jesús Jiménez (España, 1942)

(Foto tomada de www.canal-literatura.com)
Además de publicar poemas de autores o autoras que voy leyendo, voy a tratar de transmitir mis sensaciones tras la lectura. Será una nueva sección, más con ánimo de avanzar en mi propio aprendizaje y reflexionar sobre la poesía que yo quiero escribir que de hacer crítica poética.
   Comienzo con el poeta español Diego Jesús Jiménez, fallecido hace poco más de un año. Mi afán por leerle vino dado por el descubrimiento de un magnífico poema suyo, La casa (podéis leerlo pinchando aquí), en una antología. Leí primero sus dos libros Bajorrelieve (1990) e Itinerario para náufragos (1996). Posteriormente leí sus primeros poemas recopilados en una edición de Anthropos (1990), que incluía, además, los libros La ciudad (1964), Coro de ánimas (1968) y Fiesta en la oscuridad (1976), así como algunos poemas inéditos, incluidos en sus libros posteriores.
   Sus poemas están muy bien construidos, muy cuidados, incluso evita las, para mi gusto, malsonantes asonancias que otros poetas de su generación no quisieron, o no supieron, eliminar en una poesía ya más actual. Su poesía es, seguramente, muy del gusto popular, pues refleja un costumbrismo rural o de pequeña ciudad que entronca bien con un Antonio Machado, por ejemplo. Me gusta su búsqueda de la belleza y lo trascendente en lo cotidiano.
   Pero creo que repite fórmulas poéticas de muchos años atrás, no se ve un gran avance, usando, en ocasiones, el mismo lenguaje de entonces, con pocas concesiones al lenguaje de su tiempo. Cada cual es libre de optar por unas formas u otras, pero lo que sorprende es que este autor fuese tan premiado y con premios tan importantes usando estos criterios poéticos. Imagino que esto tiene que ver con que la mayor parte de sus premios los consiguió en la época de la dictadura militar, durante la cual el costumbrismo era bien visto por el Régimen y las vanguardias artísticas estaban perseguidas. También tiene que ver, creo, con que en España hay demasiados premios y muy pocos miembros de jurados.
   En sus últimos libros hay una mayor reflexividad y un abandono paulatino de ese costumbrismo (que siempre me ha gustado, pero me resulta ya aburrido por repetitivo). En mi momento poético actual me interesa poco la reflexividad del yo del poeta en la poesía (tal vez sí fuera de ella), así que pocos poemas me sirvieron para disfrutar, aunque alguno hay e irá apareciendo en el blog.
   Insisto en que estos pequeños textos sobre mis lecturas no pretenden más que hacer aflorar mis dudas y sensaciones en torno a la poesía. No hay en estas palabras intención de defenestrar o alabar a los poetas citados. E insisto tanto en ello porque en España hablar de poesía con honestidad es una actividad peligrosa castigada muy severamente. Bien, espero respeto y, de haberlas, críticas constructivas que ayuden a los demás lectores y lectoras del blog a reflexionar; me gusta dialogar y soy de natural cambiante, así que no es difícil que entienda las posiciones de otros e incluso que cambien las mías.

Francisco Cenamor

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