miércoles, 1 de septiembre de 2010

Entrevistas editoriales: Iván Repila, de Masmédula Ediciones

Página Web de Masmédula Ediciones



¿Desde cuando estáis editando y qué os motivó a comenzar?
Los tres socios, cada uno por su cuenta y para distintas editoriales, desde hace casi diez años. Como Masmédula, en diciembre de 2008. Las razones son varias, desde la pasión lectora hasta el amor al libro como objeto, pasando por la alegría de poder mostrar voces desconocidas o el vértigo de aprender. Pero la razón fundamental, creo, fue la inercia: hacer libros para otros nos llevó, inevitablemente, a desear hacer las cosas según nuestro propio criterio, de acuerdo a nuestros juicios críticos y estéticos, y sobre todo siendo fieles a nuestra visión personal de este oficio: valoramos mucho la relación con el autor, con el impresor, con el librero y con el lector.

¿Qué géneros publicáis normalmente?
Nuestros tres libros publicados son libros de poesía. Los dos siguientes, que saldrán este 2010, serán un libro de poesía y una novela. No estamos atados a ningún género en particular: nuestra intención, sin prisa pero sin pausa, es publicar libros que nos interesen, bien sean poesía, novela, ensayo o híbridos. Si el libro nos gusta y podemos llevarlo adelante, no nos ponemos límites.

¿Qué criterios tenéis a la hora de seleccionar los libros que publicáis?
El primer criterio es la calidad literaria, siempre de acuerdo a nuestro juicio personal como lectores. El segundo, la personalidad del autor: nos parece más interesante poner nuestro trabajo al servicio de autores poco o nada conocidos, que tienen más difícil un espacio en el enorme mercado literario; un autor reconocido siempre tiene más oportunidades, editoriales poderosas a las que puede optar, y eso es un privilegio. En el caso de nuestros primeros libros, por ejemplo, Reynaldo Jiménez, autor de La curva del eco, es una persona muy conocida en América Latina, pero en España su nombre apenas se conoce; nuestro trabajo pasa por abrir una vía para que los lectores puedan descubrirlo. Por último, regresando a los criterios, también tenemos en cuenta la viabilidad económica coyuntural, evidentemente: somos una editorial reciente, con poca repercusión en los medios, hemos publicado poesía… Cada venta es una batalla, y la edición, como sabes, es una carrera de fondo.

¿Admitís originales?, ¿cuál es el canal para ponerse en contacto con vosotros?
Sí, claro. En nuestra página web invitamos a enviar los textos por correo electrónico, para ahorrar en papel y en sellos. Y leemos todo lo que nos mandan, aunque tardemos en contestar. En algunas ocasiones hemos recibido libros que realmente nos han deslumbrado, pero nuestro plan editorial, que de momento sólo alcanza a publicar dos o tres libros al año, vinculado como está al contexto económico, no nos ha permitido sacarlos adelante como habríamos deseado.

¿Cuáles son los principales problemas que encontráis a la hora de desarrollar vuestra labor editorial?
La falta de apoyo de las instituciones financieras. Como en todo negocio, es necesario contar con la liquidez necesaria para afrontar las primeras apuestas, para empezar a construir los cimientos de un proyecto a largo plazo. Sí: existe un componente de riesgo, pero esto es común a cualquier propuesta. Desgraciadamente, la famosa crisis ha acentuado el rigor y la desconfianza de los bancos, que apenas se posicionan del lado del empresario, sobre todo si es joven y si su ámbito de trabajo es la cultura.

¿Y cuáles son las satisfacciones que recibís?
Los agradecimientos del autor por el trabajo, la acogida de los lectores, las palabras de apoyo y respeto de otros editores… Las mismas que en la vida diaria, supongo: que se valore tu esfuerzo y tu forma de hacer las cosas.

Una breve valoración del mundo editorial actual…
Estadísticamente, en los últimos dos años, mis lecturas más satisfactorias han sido, en su mayoría, libros publicados por editoriales independientes. Las páginas de facebook de dichas editoriales, muchas veces enlazadas entre sí, son mi primera y más eficaz herramienta de consulta de novedades y críticas, y también blogs especializados como Un libro al día. Las nuevas “librerías independientes”, generalmente gestionadas por gente joven que se ha atrevido a emprender un negocio vocacional, están recuperando el oficio centenario de librero… Frente a los monopolios editoriales vinculados a medios de comunicación y a la llegada del ebook (“¿cómo podríamos leer a Juan Larrea, por poner un ejemplo, en un ebook?”, me comentaba un poeta hace bien poco) hay un creciente posicionamiento librófilo, artesanal, que tiene lugar en toda la cadena editorial (y no sólo en el objeto a leer), semejante a la recuperación del vinilo en el mundo de la música.

Alguna cosa más que quieras añadir…
Si alguna vez tenemos una caseta en la Feria del Libro, invitaremos a chupitos de ron.

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