lunes, 8 de febrero de 2010

Entrevistas Editoriales: Talía Luis Casado, de Ediciones Escalera

Ediciones Escalera.
Blog de Ediciones Escalera

¿Desde cuando estáis editando y qué os motivó a comenzar?
Ediciones Escalera tuvo dos principios. El primero fue una toma de contacto, una forma de medir el pulso que podíamos tener para esto de la publicación. Hacíamos los libros en digital, no teníamos distribuidor y, además de rogar a las librerías que tomasen algunos de nuestros ejemplares en depósito, los vendíamos por las calles, sobre todo por Lavapiés, Huertas y La Latina (barrios de Madrid). Esa etapa duró unos ocho meses. Visto que nos gustaba y nos sentíamos capaces de ampliar nuestro horizonte laboral, formamos la sociedad limitada, incrementamos el número de la tirada, empezamos a imprimir en off-set, lo que otorga una calidad indiscutible al resultado final, conseguimos distribución nacional y la posibilidad de exportar libros. Es decir, nos sentamos de lleno en nuestros asientos de editores.

Lo que nos movió al mundo editorial era que ambos habíamos vivido rodeados de libros, sentíamos placer hacia ellos, contenido y forma. Hace años, en el parque de una isla mediterránea, decidimos que de mayor queríamos ser editores. Cinco años después nos trasladamos a Madrid, y consideramos que era el momento adecuado para comprobar si algunos sueños podían cumplirse. Y parece que sí.

¿Qué géneros publicáis normalmente?
Tenemos cuatro colecciones: 'Trayectos', que es la que acapara a la narrativa (relato y novela) contemporánea, donde están Carlos Salem, Silda Cordoliani, Antonio Bordón y Juan Carlos Chirinos, entre otros; 'Icono Sur' es la colección más sesuda: o bien ensayo, como Modernidad y delirio, o bien biografías, como Una vida menos ordinaria o Cenando con Mugabe, con los que se pretende dar un punto de vista no eurocentrista, no occidentalista, sino una perspectiva más amplia del panorama humano; 'VerS.O.S', que no alberga demasiados secretos después del nombre, es la colección que menos títulos tiene, porque queremos centrarnos en publicar antologías y no es sencillo encontrar un compendio que nos satisfaga, aporte calidad literaria y podamos contar con los autores para lo que se tercie en la promoción del libro; pero existen y estamos en ello; y 'Precursores', en la que incluimos a clásicos contemporáneos, como Jack Kerouac, Humberto Salvador, Hubert Selby Jr. o John Clellon Holmes, cuyos textos, por un motivo u otro, no han tenido la repercusión que consideramos merecen.

¿Qué criterios tenéis a la hora de seleccionar los libros que publicáis?
El primero de todos es que el texto nos tiene que gustar. Somos los dos miembros de la editorial quienes hacemos todo, excepto imprimir. Así que si vamos a trabajar con un texto durante un tiempo, tenemos que estar convencidos de que es bueno, y de que contamos con argumentos para hacer ver a los demás por qué lo consideramos bueno. Por supuesto, el factor comercial repercute en la selección. Aunque seamos conscientes de que nuestra influencia está en parte limitada al tamaño de la empresa, no tenemos vocación de mártires, y queremos que nuestros libros se vendan. Porque vivimos de eso, desde luego, y también porque creemos que los títulos que ofrecemos son tremendamente seductores para el público.

¿Admitís originales?, ¿cuál es el canal para ponerse en contacto con vosotros?
Sí, admitimos originales, pero normalmente no los publicamos. Sabemos que en muchas ocasiones estamos dejando pasar buenas obras literarias, y en muchas más malas, pero intentamos apostar sobre seguro. Y también sabemos la mala fama que arrastra el editor, el profesional que impide que potenciales joyas literarias salgan a la luz, pero se desconoce el tremendo esfuerzo que es para una microempresa sin padrinos como Ediciones Escalera, que pone en el tapete el dinero, el inmenso trabajo para publicar un título que a lo mejor tiene un relativo éxito, y a lo mejor no. Hemos publicado novelas que nos han llegado a nuestro correo electrónico (info@edicionesescalera.com) o a nuestra dirección postal, pero en general buscamos los títulos que queremos publicar.

¿Cuáles son los principales problemas que encontráis a la hora de desarrollar vuestra labor editorial?
Problemas hay muchos. El mundo de la edición es un lugar extraño. Haces el producto y no sabes si se venderá o no. Tienes que contar con muchos intermediarios, con que no es sencillo para los distribuidores, ni para los libreros, ni siquiera para los periodistas que reseñan libros, con que hay muchísima competencia, y muy buena en ocasiones, con la enorme influencia que editoriales más grandes tienen. En fin. Una barbaridad de cosas. Pero no nos metimos en esto para hacernos ricos (sería demasiado cándido por nuestra parte, o demasiado prepotente), ni para empezar a creer en los milagros, insisto en que partimos de nada, en que los contactos que hoy tenemos son fruto de un trabajo persistente. Era un trabajo que prometía apasionarnos y ha superado las expectativas, así que es más fácil luchar para derribar los obstáculos.

¿Y cuáles son las satisfacciones que recibís?
Ver cumplido el sueño.

Publicamos buenos libros. Nos sentimos inmensamente orgullosos de todos los autores que tenemos en nuestro catálogo, de los libros que hemos creado. Estamos satisfechos con la evolución, y aunque medien muchos dolores de cabeza, seguiremos aquí.

Una breve valoración del mundo editorial actual…
Difícil. En algunas ocasiones envilecido. En otras, fastuoso. En general, es un mundo complicado en el que vivimos. Y la edición padece de todos sus males, y recibe algunos de sus beneficios. La literatura tiende a ser banalizada (en general, todos somos alfabetos, todos tenemos los instrumentos necesarios para escribir, todos tenemos vanidad, todos creemos que hemos descubierto algo que es muy probable que lleve decenas de años sobre papel, todos tendemos a creernos lo que nos prometen los medios publicitarios, olvidamos con frecuencia), del mismo modo que tiende a ser sobrevalorada (aquél que mira por encima del hombro a aquél otro porque ha publicado más libros, los que abanderan el uso correcto del lenguaje, olvidando que la lengua es un ser vivo y que los seres vivos la transforman día a día, los que citan como locos normalmente para escuchar su propio conocimiento). En suma, que el mundo editorial podría ser un resumen del mundo en general.

Alguna cosa más que quieras añadir…
Sólo animar a la gente a que busque y rebusque en las estanterías, a que le pierdan el miedo a la lectura, y a que le pierdan el miedo a no leer. Leer no te salva de nada, pero te aporta una cantidad inmensa de perspectivas.

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