lunes, 28 de diciembre de 2009

Francisco Basallote habla sobre el libro 'Versos para derribar muros. Antología poética por Palestina'

Ana Patricia Santaella e Inmaculada Calderón, editoras y prologuistas de Versos para derribar muros. Antología poética por Palestina (Los libros de Umsaloua, Sevilla, 2009), coincidiendo con el vigésimo aniversario de la caída del muro de Berlín, concibieron la misma como una acción solidaria, destinada a la vez que a conmover con la fuerza de los versos las conciencias adormecidas de nuestra sociedad, aportara con la venta del libro una ayuda para esa tierra de Gaza abandonada por Dios y por los hombres.

En poco tiempo y con la inestimable ayuda de distintas ong, y la colaboración de poetas de Portugal, Marruecos, Argentina y de todos los lugares de España, han logrado reunir a noventa y siete poetas, en una antología que, como dice Inmaculada Calderón: “…es una obra coral, cariada en cuanto a tonos, edades, poéticas y hasta lenguas; pero unánime en su sentir y en su percepción de la poesía como instrumento contra la atrocidad…” .

Pero este libro nacido de la solidaridad con una tierra y un pueblo masacrados, no es un libro cualquiera, tampoco es un libro de poesía cualquiera: lleva en los versos desgarrados de sus participantes un canto y una plegaria: un canto, pleno de nostalgias, por ese trozo de historia arrebatada con el expolio, por ese trozo de tierra secular desgarrada, por esa dignidad violada… Así dirá Reyes Vaccaro: “Tengo una canción antigua en los oídos / una canción para cantar entre escombros…”, y María José Collado: “Ella sueña con pájaros / setos con flores / sustitutos de las alambradas…”. Y una plegaria, a todas las fuerzas del universo, al sagrado mar de Ulises y de Hércules, a Melkart y a Osiris, a Zeus y a Atenea , al Abraham de los tres ríos que aquí regaron su sangre: “ ¿Qué viento es ese que sopla en los corazones de los hombres? / ¡Oh Jerusalén, Jerusalén…!”, dirá Isabel Wolmar, mientras que Antonio García Siles dirá: “Quiero un mundo de trazos transparentes…”.

Pero aunque sea un libro solidario, un canto de nostalgia y una plegaria, es una verdad candente que hiere la conciencia de los hombres; la herida de Gaza no es sino el resultado de un proyecto que no ha hecho sino allanar el terreno para lo que vino después y culminado con el arrasamiento último pasado, realizado tras haber alejado sus soldados y colonos, dando vía libre a las bombas que no han tenido que afinar puntería para provocar los días más sangrientos de su historia. Como dice el manifiesto de José Saramago y otros intelectuales: "No es una guerra, no hay ejércitos enfrentados. Es una matanza a los ojos del mundo. Y nadie podrá decir, como en otro tiempo se dijo en Europa, que no sabíamos. Cumpliéndose lo que había dicho poco antes de morir Mahmud Darwish, el poeta nacional palestino y uno de los más célebres literatos árabes contemporáneos, la situación actual es la peor que se pueda imaginar. Los palestinos son la única nación en el mundo que sienten con certeza que hoy es mejor que lo que los días venideros depararán. Mañana siempre trae una situación peor. No es una cuestión existencial”.

En esta antología hay, pues, una llamada coral a la solidaridad pero fundamentalmente a la profundización en las conciencias de tanto dolor para un pueblo.

Francisco Basallote

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