Permanezco firme,
Como un pilar de luz.
Hablo con el árbol de alcanfor
Que nada con nosotros,
No calmado,
Ni silencioso.
Solo la voz del campo
y la Luna brotan en el suelo del cielo,
como flor de algodón.
La hierba es una nube
moviéndose despacio.
Luces de Luna reflejadas en mi cara
en el espejo del agua.
El río está calmado,
mientras mi corazón roto
se sumerge en la voz de nuestro río tranquilo.
Irriga mi corazón, haciéndolo correr
y latir como un sol brillante en la mañana.
Las olas tocan las curvas de mis pies,
me inclino para echar un vistazo, veo mi cara.
Mi humor afecta la claridad del río,
golpeándolo haciendo desaparecer mi rostro
en innumerables círculos.
Por un instante me quedo en un trance,
como un niño risueño acostado en la hierba.
Miro al cielo, la flor de algodón celestial,
en la búsqueda de una estrella que perdió
su camino hacia la a u s e n c i a...
Ahmed Nour Eldeen Rifaai, incluido en Revista Kametsa (24 de julio de 2021, Perú).

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