Descubro amargamente que los sueños
no son vida.
La vida me desmiente,
y el vejamen.
Vuelvo al destierro
de un destierro de oro.
(¿O fue otro?)
Ayer falsías y mañana olvido.
De hierro y sombra el mar
es en los costados negros del barco.
Y esto que miro
no es la noche,
siento
cómo me llena de su sangre
y su sabor furioso.
La llevo dentro.
Y tú, abajo, viajando aquí conmigo,
profundamente sola.
Solos los dos
en un absurdo mundo de nostalgia
y de miedo,
tú en tu encierro de nubes
y madera,
yo en la prisión de mi flaqueza.
Tal vez ya ni oyes, como yo oigo
el viento,
tal vez ni sabes que te pienso.
Y el día, qué lejano.
Nada ha de traerme el día.
Si estoy como tú muerto
y muero todavía.
Óscar Cerruto, incluido en El árbol y la piedra. Poetas contemporáneos de Bolivia (Monte Ávila editores, Caracas, 1986, ed. de Eduardo Mitre).
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