Braseros de nuestro tiempo para juntos hacer esta Humanidad...»
Hijo de la aurora
hijo de las brumas de la sabana
hijo de los rayos de oro sobre las llanuras
hijo del viento que canta en el bosque
hijo del río que recorre las entrañas de la tierra
hijo del rocío
¡Ubuntu gritabas! ¡Ubuntu clamabas! ¡Ubuntu cantabas!
Tu pueblo, sin embargo, en sufrimiento
tu ojo abarcaba los horizontes de los hombres
haciendo penitencia en el lugar del verdugo
tus huesos envejeciendo con el paso de los días
por tus valientes golpes de pico
cuando pacientemente rompías la roca
forjando bajo el ojo del sol
el metal de tu clemencia
invocando continuos rocíos
sobre los colores de nuestra hemoglobina
¡Ubuntu gritabas! ¡Ubuntu clamabas! ¡Ubuntu cantabas!
Tú que soñabas con el arco iris
vertiendo el alba de las naciones
en el río moribundo de la humanidad
para devolverle el resplandor
de sus mil y un colores
en la sabiduría floreciente de tus cabellos
blanqueando la sangre de nuestros ojos
sin embargo abriste nuestras pupilas
en los surcos de la humanidad
¡Gritabas Ubuntu! ¡Ubuntu clamabas! ¡Ubuntu cantabas!
Pero ahora, mira en estas tierras
Donde sembraste las semillas de nuestra indulgencia,
Lo humano haciéndose humo en la desolación de los hombres
La furia de tu pueblo martirizando la carne de tu pueblo
La sangre de los tuyos apartada de las mañanas de rocío
Un espectro arrojado a los bordes carmesí de tu arco iris
Y el cielo que cantabas es ahora oscuro
Y el horizonte sobre el que meditabas es un espejismo distante
Y tu sacrificio profanado en la misma cuna de la humanidad
Y Ubuntu en esta sangrienta hemorragia
Es un amanecer turbulento en el río de nuestra Humanidad.
Cheryl Itanda, incluido en Círculo de poesía (México, 14 de junio de 2025, trad. de Mariela Cordero).

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