de claridad, tumultos, ebrias
fulguraciones autorales.
Dónde, color de dicha, rosa.
Rosa lustral, abierta al puro
cielo del mundo impuro. Dónde
cayó, en qué fango tu delicia.
Holocausto del desamparo.
Oh sólo noche ahora nombra
tu nombre. Sólo nada ahoga
la sonrisa huida, muerta.
Dónde estáis, flechas de alegría,
encendida hermosura. Cantos,
promesas, goce. Sólo espuma.
Óscar Cerruto en Patria de sal cautiva (1958), incluido en El árbol y la piedra. Poetas contemporáneos de Bolivia (Monte Ávila editores, Caracas, 1986, ed. de Eduardo Mitre).
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