Mostrando entradas con la etiqueta Poetas húngaros. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poetas húngaros. Mostrar todas las entradas

miércoles, 16 de septiembre de 2026

Poema del día: "23° 26′S", de Mónika Ferencz (Hungría, 1991)

Contando los segundos de arco del Trópico de Capricornio
nuestro primer amor fueron cinco años de silencio vasodilatador.

Desde donde estamos parados, podemos ver un río pastando la tierra,
y el corsé alrededor de la cintura del cielo comienza a aflojarse,
haciendo que la única temporada confiable sea atemporal.
Bosque de narcisos cubiertos de nieve.
Balbuceo rojo lava.
Manzanas moradas en un melocotonero, maduras para recoger,
fosforescencia de las plumas de nailon de las aves.

Parece que, en este mundo, todo es posible.

Por eso es inimaginable
que podamos encontrar las alturas del consuelo
o pasar sin magulladuras.

Mónika Ferencz, incluido en Revista Kametsa (13 de agosto de 2021, Perú, trad. de Juana Adcock).

Otros poemas de Mónika Ferencz


Síguenos en  BLUESKY  -  MASTODON  -  TELEGRAM  -  WHATSAPP  -  X

viernes, 26 de abril de 2024

Poema del día: "Mayo", de Mónika Ferencz (Hungría, 1991)

Preguntas ¿podría ser diferente y de otra manera?
cuando hay una isla que se mece en vano
por el mar y el océano al mismo tiempo.
Sin embargo, puedes despertarte en medio de la noche,
y puedes estar seguro si tu amigo
recogerá el teléfono y la mano
que estaba dispuesto a apretar en un puño
y enfrentarte a los opresores,
puede que no pueda atraparlo
el bolígrafo o el pincel nunca más. Usted pregunta
si pudiera ser diferente y de otra manera,
cuando estás en un vestido blanco
entre manifestantes altísimos
parejas besándose y rostros reflectantes,
cuando los fetiches del poder,
como balas negras comienzan.
Preguntas si podría ser diferente
y de lo contrario, y puedo responder,
a pesar de las crestas rotas y los fragmentos llameantes,
sí, podría ser, solo tenemos que apretar todas nuestras manos en puños
y poner nuestro más hermoso vestido blanco.

Mónika Ferencz, incluido en Liberoamérica (16 de enero de 2021).

Otros poemas de Mónika Ferencz


Síguenos en  BLUESKY  -  MASTODON  -  TELEGRAM  -  WHATSAPP  -  X

miércoles, 23 de febrero de 2022

Poema del día: "Historia de todos los días", de Sándor Csoóri (Hungría, 1930-2016)

Levantarse
y encender el fuego de la estufa,
en el cerebro después del aspar del humo,
en los ductos de los huesos fríos de insomnio,
y buscar el camino a la mano,
desde la mano al vaso de bebida,
los remanentes de las cenizas de ayer en los vacíos de la cara,
tal vez una tormenta de viento empujada por los pájaros
pueda revivirlos todavía,
y vagar
de un cuerpo a otro,
y como reyes nómades: buscar el terruño cotidiano,
y, habiéndolo encontrado
o no,
pasar la noche en la carpa de una única sonrisa,
y caminar en la Creación como un extraño,
para respirar en el amanecer
veneno de los árboles,
el polvo de hierro de los pueblos,
para ir a todas las guerras.
para usar las hojas de lilas alrededor del cuello
como un collar de perro
y, entendiéndolo todo
y entendiendo nada, separarme de lo que amo
y enardecerme por lo que he amado,
descaradamente, como el hombre alquilado
de mi propia vida.

Sándor Csoóri, incluido en Herederos del kaos (17 de noviembre de 2021, San Francisco/Barcelona).

Toca aquí para ir al Catálogo de poemas

Síguenos en  BLUESKY  -  MASTODON  -  TELEGRAM  -  WHATSAPP  -  X

martes, 7 de enero de 2020

Poema del día: "En esta cantina", de Mihály Ladányi (Hungría, 1934-1986)

Como quien viajó y guarda
su pasaje de nave, escondido en un libro viejo,
y a veces se lo lleva a la nariz y recuerda
el nombre de la ciudad,
de donde al otro día salió para seguir su camino
solamente llenando el corazón
con recuerdos
y al otro día salió para seguir su camino.

El cartero tira a veces una carta
para que uno medite a veces
sobre la vida.
Como una moneda lanzada hacia arriba
brilla y resuena.

En esta cantina a donde entro ahora
para unas palabras y un trago
la conversación no es tan delicada
como -por ejemplo- en las noches del Club PEN.

En el suelo las huellas de los escupitajos fangosos,
el maestro del naturalismo
suelta una broma y brindamos
por el amor a la carne firme y
por los recuerdos de corazones de polvo de carbón.

Ahora
saliendo de los pozos de los días
y quitándome el día como un mono sucio
en el olor de lámpara de carbón reprimido,
lejos del escaparate con olor de humo y café,
del arte,
             aquí donde
bajo en una nueva galería de mi suerte
se me ocurre una mesa de cafetería
donde estaba sentado para encontrar la salvación.

La vagoneta del minuto se vuelve
y saca sus recuerdos al suelo fangoso
y hacemos un brindis gesticulando felizmente,
y el viejo maestro de la mina empieza de nuevo
y recorro los pozos de su vida
como en momentos de la explosión abajo: temblando.

En esta cantina
de un modo raro
me inunda el agradecimiento por la suerte
de no haber llegado a ser el campeón
fino, elegante y exaltado de las palabras
y cayendo en el seno sudoroso del mundo
con dedos sangrientos tengo que cavar hoy también
mis canciones de las piedras rugosas.

Mihály Ladányi, incluido en Cincuenta poemas de quince poetas húngaros del siglo XX (Izana Editores, Madrid, 2012, selec. de András Simor, versión de Isabel Pérez Montalbán).

Toca aquí para ir al Catálogo de poemas

Síguenos en  BLUESKY  -  MASTODON  -  TELEGRAM  -  WHATSAPP  -  X

viernes, 15 de noviembre de 2019

Poema del día: "Preguntas sobre la bandera", de Imre Györe (Hungría, 1934-2009)

¿Y la bandera prohibida
dónde está? Aquella,
no de color lila, ni verde,
ni de azul chillón.
¿Dónde está?

La que envolvemos en nuestro cuerpo
para salvarla por la cascada.
La bandera llena
de agujeros de balas.

La que salvamos
de las manos tendidas de los muertos
y desgarrando de ella una tira
la pusimos en los párpados de sus ojos
para que, mirando desde el hueco del ojo,
la vean: existe todavía.
Existe el rojo de la salida del sol, amanece.

Los obreros del mundo ¿qué aprietan
en sus manos dentro del bolsillo?
Un pedacito de palma o más pequeño.
Y lo dan rápido a los que vienen a su encuentro,
y ellos ponen con prisa debajo de la camisa
lo que reciben.

Pues está. La bandera. Aquella.
Y dentro de cincuenta o cien años
ajustan sus pedacitos en millones
y buscan una asta, ligera, fuerte.

Pero hasta cuándo quienes viven preguntan por su necesidad:
¿dónde está la bandera? La bandera que no hay.
La bandera prohibida. Aquella.
¿Dónde está aquella bandera?

Imre Györe, incluido en Cincuenta poemas de quince poetas húngaros del siglo XX (Izana Editores, Madrid, 2012, selec. de András Simor, versión de Isabel Pérez Montalbán).

Otros poemas de Imre Györe
Cuando se maduren las frutas...

Toca aquí para ir al Catálogo de poemas

Síguenos en  BLUESKY  -  MASTODON  -  TELEGRAM  -  WHATSAPP  -  X

jueves, 19 de septiembre de 2019

Poema del día: "Cuando se maduren las frutas...", de Imre Györe (Hungría, 1934-2009)

Cuando se maduren las frutas,
no habrá ya quien las recolecte.

cuando el manantial se haga río,
no habrá ya quien viaje por barco.

cuando en nuestra casa haya techo,
no habrá ya quien la abra con llave.

cuando a las palabras den forma,
no habrá ya ni quien las comprenda.

cuando el tiempo del pesaje,
no habrá ya quien pese, no habrá balanza.

Imre Györe, incluido en Cincuenta poemas de quince poetas húngaros del siglo XX (Izana Editores, Madrid, 2012, selec. de András Simor, versión de Isabel Pérez Montalbán).

Otros poemas de Imre Györe
Preguntas sobre la bandera

Toca aquí para ir al Catálogo de poemas

Síguenos en  BLUESKY  -  MASTODON  -  TELEGRAM  -  WHATSAPP  -  X

miércoles, 17 de julio de 2019

Poema del día: "Apócrifo", de János Pilinszky (Hungría, 1921-1981)

Pues todo entonces será abandonado.

El silencio del cielo será apartado, y para siempre
lo será el de la tierra hundida al fin del mundo,
y apartado el silencio en las perreras.
Por el aire bandadas de pájaros huyendo.
Y veremos el sol que se levanta,
mudo como pupila enloquecida,
e inmóvil como fiera en emboscada.

Pero velando en el destierro,
pues no podré dormir aquella noche,
estaré a la deriva, como con miles de hojas,
y habré de hablar como un árbol nocturno:

¿Sabéis del pasar de los años,
de los años por los campos fruncidos?
¿Comprendéis lo caduco y sus arrugas,
sabéis de las ajadas manos mías?
¿Y conocéis el nombre de lo huérfano?
¿Y conocéis de qué clase es la pena
que está pisando aquí lo eterno oscuro
con cascos rotos, patas membranosas?
¿La noche, el frío, la fosa,
la cabeza en oblicuo girar del prisionero?
¿Sabéis de abrevaderos congelados,
conocéis el dolor del hondo cosmos?
Salió el sol. Pinos árboles oscuros
al infrarrojo de un cielo iracundo.

Así comienzo a andar. Con paso quedo
frente a la destrucción camina un hombre.
No tiene nada, tiene sombra,
Tiene un bastón. Y ropas de presidio.

          2
¡Por eso aprendí a andar! Por estos
pasos amargos y tardíos.

Y el ocaso vendrá, y la noche con su fango
me cubrirá, y yo, bajo los párpados
cerrados, seguiré velando ese pasar,
esos arbustos afiebrados, sus ramitas.
Velaré el bosquecito ardiente hoja por hoja.
En un tiempo aquí estuvo el paraíso.
Se renueva un dolor en duermevela:
¡oigo sus árboles inmensos!

Quería volver por fin, volver a casa,
como aquel en la Biblia que regresa.
Mi horripilante sombra está en el patio.
Silencio destrozado, padres viejos en casa.
Y los pobres ya vienen y me llaman,
ya lloran y me abrazan tropezando.
El orden ancestral me ha recogido.
En luceros de viento me apuntalo-

Si al menos esta vez pudiera hablarte,
a ti a quien tanto amaba. Año tras año,
no me cansaba de expresar, empero,
como un niño llorando por entre una rendija,
la esperanza ya casi fenecida
de volver y encontrarte.
Tu cercanía late en mi garganta.
Estoy alerta como fiera.

Tus palabras, la lengua de los hombres
yo no la hablo. Hay pájaros
huyendo en desbandada
bajo el cielo, bajo el cielo llameante.
Clavadas en un campo candente astillas huérfanas,
jaulas inmóviles y ardientes.

Yo no comprendo idioma humano,
y no hablo tu lengua.
¡Mi verbo es más apátrida que el verbo!
Ni verbo tengo ya.
                             Su inmenso peso
se desploma en el aire,
da sonidos el cuerpo de una torre.

No estás en parte alguna. El mundo es tan vacío.
Una silla plegable, una playera abandonada.
Entre afiladas piedras suena en trizas mi sombra.
Cansado estoy. Me yergo desde el suelo.

          3
Dios ve que estoy parado bajo el sol.
Ve mi sombra en la piedra y el recinto.
Ve mi sombra de aliento detenido
en la prensa sin aire.

Para entonces seré como la piedra;
un pliegue muerto, esbozo de mil surcos,
poco más que un puñado de cascajo
será entonces el rostro de los seres creados.

Y en los rostros arrugas en lugar de las lágrimas,
y manando, manando esas fosas vacías.

János Pilinszky, incluido en Cincuenta poemas de quince poetas húngaros del siglo XX (Izana Editores, Madrid, 2012, selec. de András Simor).

Otros poemas de János Pilinszky
El desierto del amor

Toca aquí para ir al Catálogo de poemas

Síguenos en  BLUESKY  -  MASTODON  -  TELEGRAM  -  WHATSAPP  -  X

domingo, 12 de mayo de 2019

Poema del día: "El desierto del amor", de János Pilinszky (Hungría, 1921-1981)

Un puente, una ardiente vía de asfalto,
el día está vaciando sus bolsillos,
sacando afuera todo lo que tiene.
Estás a solas al ocaso catatónico.

Como fondo de zanja es el paisaje;
marca ardiente en lo oscuro deslumbrado.
Se hace sombrío. Hiela el esplendor,
ciega el sol. Nunca olvido que es verano.

Es verano y el calor relampaguea.
Están de pie, y yo sé que ni aletean
las aves de corral, ardientes querubines
en sus jaulas de tablas astilladas.

¿Aún recuerdas? Fue primero el viento;
después la tierra; la jaula fue luego.
Excrementos y fuego. Y por momentos
nada más un reflejo, un aleteo.

Y la sed. Pedí entonces de beber.
Aún hoy siento los tragos afiebrados,
todavía soporto los destellos
inerme como piedra y los apago.

Los años van pasando, y la esperanza-
como un tarro de lata tirado entre la paja.

János Pilinszky, incluido en Cincuenta poemas de quince poetas húngaros del siglo XX (Izana Editores, Madrid, 2012, selec. de András Simor).

Otros poemas de János Pilinszky
Apócrifo

Toca aquí para ir al Catálogo de poemas

Síguenos en  BLUESKY  -  MASTODON  -  TELEGRAM  -  WHATSAPP  -  X

miércoles, 6 de marzo de 2019

Poema del día: "Jueves", de Miklós Radnóti (Hungría, 1909-1944)

En un pequeño hotel de Nueva York
T. se hizo un nudo al cuello,
¿quien ya sin patria tanto tiempo vaga
ha de continuar vagabundeando errante?

J. M. se mató un día en Praga,
en su propia tierra perdió su patria.
Desde hace un año P. R. nada escribe,
tal vez bajo raíces muertas yazga.

Era poeta y se marchó a España,
allí nubló sus ojos la tristeza,
¿el poeta, el que ser libre quisiera,
gritaría ante un criminal cuchillo?

¿Puede gritar de cara al horizonte
si su camino alcanzó su término?
¿Quién ya sin patria, o aquel encadenado,
puede clamar en verso por la vida?

Cuando empieza a mordisquear la oveja
y la paloma vive desangrada,
cuando al camino silba la culebra
y calmante empieza a soplar el viento.

Miklós Radnóti, incluido en Cincuenta poemas de quince poetas húngaros del siglo XX (Izana Editores, Madrid, 2012, selec. de András Simor, versión de Javier Pérez Bazo).

Otros poemas de Miklós Radnóti
Como el toro

Toca aquí para ir al Catálogo de poemas

Síguenos en  BLUESKY  -  MASTODON  -  TELEGRAM  -  WHATSAPP  -  X

sábado, 29 de diciembre de 2018

Poema del día: "Como el toro", de Miklós Radnóti (Hungría, 1909-1944)

Viví hasta hoy mi vida como un joven toro
que se aburre entre vacas preñadas en el calor del mediodía
y corretea en circulo para mostrar su fuerza;
despliega el estandarte espumoso de su juego
desde su baba; sacude la cabeza -denso, se agrieta el aire
entre sus cuernos -mientras sus patadas esparcen
hierba martirizada y tierra en el prado espantado.

Sigo viviendo como el toro, mas como un toro que de pronto
se detiene en el centro de un campo constelado de grillos
y olfatea el aire. Siente que en la espesura del monte
se para un corzo, alerta, y de repente corre con el viento
que en su silbido arrastra el olor de la jauría.
El toro olfatea el aire pero no huye como el corzo
y piensa que, llegada la hora, luchará y caerá
y en el paisaje la jauría dispersará sus huesos.
Entretanto, triste, brama en el aire denso lentamente.

Así también yo lucho, así caeré, y para ejemplo
de épocas lejanas, el paisaje conservará mis huesos.

Miklós Radnóti, incluido en Cincuenta poemas de quince poetas húngaros del siglo XX (Izana Editores, Madrid, 2012, selec. de András Simor, versión de Fayad Jamís).

Otros poemas de Miklós Radnóti
Jueves

Toca aquí para ir al Catálogo de poemas

Síguenos en  BLUESKY  -  MASTODON  -  TELEGRAM  -  WHATSAPP  -  X

domingo, 28 de octubre de 2018

Poema del día: "Noche de arrabal", de Attila József (Hungría, 1905-1937)

La luz alza su red
lentamente del traspatio.
Como el foso en el fondo del agua
nuestra cocina se llenó de bruma.

Silencio. Casi se yergue lerdamente
y repta el cepillo de fregar;
encima de él, un pedacito de pared
medita si quedarse o desprenderse.

La noche se detiene en trapos grasientos,
suspira la noche en el cielo,
se sienta al borde de la ciudad.
Se dirige vacilante a través de la plaza;
enciende un poquito de luna para que arda.

Las fábricas están
paradas, como ruinas,
pero dentro se fabrica la más densa oscuridad,
el fundamento del silencio.

Y a las ventanas de las hilanderías
desciende en un haz
el rayo de luna.
La suave luz de la luna es el hilo
en los surcos de los telares,
y hasta la mañana, mientras recesa la labor,
las máquinas tejen a disgusto
los sueños fugaces de las tejedoras.

Y más allá, como un cementerio con arcos,
fábricas de hierro, de cemento, de tornillos.
Resonantes criptas familiares.
Estos talleres guardan el secreto
de una sombría resurrección.
Un gato araña en la cerca,
y el sereno, supersticioso,
ve fantasmas, rápidas señales de luz,
los dínamos de lomos de insecto
brillan fríamente.

Silbido de tren.

La humedad tantea en la penumbra,
en el follaje del árbol derribado,
y hace más pesado
el polvo del camino.

En el camino un policía; un obrero hablando solo.
Algún camarada se desliza
con sus hojas volantes.
Olfatea adelante como un perro
y como un gato afila hacia atrás las orejas.
Cada lámpara le impone un rodeo.

La boca de la taberna vomita una luz podrida,
su ventana vomita un charco;
dentro, se mece una lámpara ahogada,
sólo está en vela un jornalero,
el tabernero dormita, jadeante.
El obrero muestra los dientes a la pared,
su pena hierve de rabia impotente,
llora. Aclama a la revolución.

Como el metal enfriado, rígidas son
las aguas crujientes.
El viento es un perro errabundo
cuya gran lengua colgante toca el agua
y traga agua.
Colchones de paja nadan como balsas,
nadan silenciosos en la corriente nocturna.

El almacén es una barca varada,
la fundición es un bote de hierro
y el vaciador sueña un bebé rojo
en los moldes metálicos.

Todo está húmedo, pesado.
El moho dibuja el mapa
de los países de la miseria.
Y allá, en los campos áridos,
hay trapos y papeles en las yerbas harapientas.
¡Cómo quisieran reptar! Se estremecen,
pero no tienen fuerzas para andar.

Tu viento húmedo, pegajoso,
es como el ondear de sábanas sucias,
¡oh, noche!
Pendes del cielo como un colgajo de algodón
en una cuerda, y como la tristeza en la vida,
¡oh, noche!
¡Noche de los pobres!, sé mi carbón,
humea aquí, en mi corazón,
funde el hierro dentro de mí,
un yunque sólido, irrompible,
un martillo atronador,
una silbante espada para la victoria,
¡oh, noche!

Grave es la noche, espesa.
Yo también voy a dormirme, pues, hermanos.
Que el sufrimiento no pese en nuestras almas.
Que los insectos no castiguen nuestros cuerpos.

Attila József, incluido en Cincuenta poemas de quince poetas húngaros del siglo XX (Izana Editores, Madrid, 2012, selec. de András Simor, versión de Fayad Jamis).

Toca aquí para ir al Catálogo de poemas

Síguenos en  BLUESKY  -  MASTODON  -  TELEGRAM  -  WHATSAPP  -  X

jueves, 23 de agosto de 2018

Poema del día: "Arte poética", de Lajos Kassák (Hungría, 1887-1967)

           I
Lo salvable tendría que salvar
y sigo aquí sentado
grave
como una piedra
como un pájaro enorme
que, adolescente, herí y mudo en la sombra del saucedal se desangró.
En silencio, en el profundo silencio de la parte ignorada del mundo
escribo mis poemas que son al mismo tiempo para acá y más allá de la literatura
de las leyes de la costumbre
del éxtasis de los locos.
¡Basta ya de lo hermoso derretido,
de los efectos heredados!
Mi poesía no de la abigarrada lozanía de los sueños
sino del orden la geometría nace,
descuella la piel del fruto,
construye la planta,
dispone en el espacio los objetos,
hace a un lado las ruinas del pasado
y promete un futuro más bello.
He aquí la esencia de mi poesía
el contenido real de mis palabras
el sentido, según algunos insensatos, de mis confesiones
lluvia de fuego
y resonancia de granizo que,
de acuerdo con la ley de las contradicciones
a la vez viven una junto a otra
y colman los lugares
conocidos
e ignorados
del mundo.

           II
No es sólo el corazón quien canta ahora
ni sola es la lengua.
El agua de mis ojos
el blanco duro de mis dientes
la clásica estructura de mi cuerpo
la inconcebible materia de mi espíritu
los millones de cabellos de mi cabeza
los dedos de mis manos
como diez miembros obsedidos
de una orquesta
resuenan todos
para darle noticia de mí
al mundo.

Canto
en la luz
en la sombra
por los nacidos miserablemente
por los que luego se hicieron miserables
por los sordos
por los ciegos
por los faltos de fe
por las víctimas de la simpleza
por los que de la cima de los montes se arrojan a la muerte
y por los que a salir de la cueva no se atreven.

Canto
para que en alguien
ese canto resuene desde el fondo de su suerte
y sea capaz de partir
hacia la orilla
donde el útero de nuestra era está de parto
donde germina la simiente arrojada en el surco
donde la puerta del granero no tolera candado
donde el pastor su rebaño no abandone
donde el hombre reconozca a su prójimo
tome la mano
la materia
la herramienta
y cree
los signos
del sentido de su vida
rojos de sangre
negros de dolor.

Lajos Kassák, incluido en Cincuenta poemas de quince poetas húngaros del siglo XX (Izana Editores, Madrid, 2012, selec. de András Simor, versión de David Chericián).

Toca aquí para ir al Catálogo de poemas

Síguenos en  BLUESKY  -  MASTODON  -  TELEGRAM  -  WHATSAPP  -  X

viernes, 8 de junio de 2018

Poema del día: "Carta sobre el espanto", de Milán Füst (Hungría, 1883-1967)

En mi pecho, la cruz de la orden de los caballeros.
En mi capa terciada al hombro, la trencilla violeta
y en mi rostro la pena leve de los que cabalgan,
hace poco trotábamos hacia Madrid mis compañeros y yo ante la noticia de la paz.
Las aguas se apartaban cuando pasábamos nosotros.
Sus puertas la gente cerraba. En las afueras
de los pueblos gritaban a mis perros indómitos, pero ignoraban del todo mi secreto:
¿Por qué temerme? hasta entre duras manos conservo todavía mi dulzura.

Así. Como la fiera de las selvas que se mueve,
la hojarasca cruje bajo mis pies. ¿Tan grande es aquí el miedo?
Palidecen vuestras noches y el guardia, delante de las casas vuestras su espanto esconde en
          un tremendo grito.
¿Eso es todo? ¡Hombre! ¿Robas un día más,
un beso más, un trago más, un titilar de estrellas? ¿Y huyendo te los llevas como un ladrón?
Creía yo mejor regida esta existencia. Ya la desprecio.
¿Hay, pues, que tener prisa? ¿Miedo? ¡Hombres! ¿No puedo yo mirar la luna en calma?
¿Así, entonces, no es mío el mundo hermoso? Dejadme que lo llore todavía...

Porque ayer yo era joven -joven mi corazón...
Igual a aguas durmientes la madrugada entorpecida y densa
es hoy: oscuro y taciturno. Mi vida está sin goznes.
¡Oh visiones! ¡Las hay que valen un milenio! Es igual. Ya no es nada.
¡Yo no he de huir!

Milán Füst, incluido en Cincuenta poemas de quince poetas húngaros del siglo XX (Izana Editores, Madrid, 2012, selec. de András Simor, versión de David Chericián).

Toca aquí para ir al Catálogo de poemas

Síguenos en  BLUESKY  -  MASTODON  -  TELEGRAM  -  WHATSAPP  -  X

miércoles, 11 de abril de 2018

Poema del día: "El veintitrés de mayo en Rákospalota", de Mihály Babits (Hungría, 1883-1941)

          1
Entre las calles de Pest gentes que corren, fusilazos,
     policías, vidrios rotos, voz del pueblo, revolución.
Yo aquí cuento los minutos, impotente, solitario
     no hay noticias, no hay periódicos, mi tranvía se detuvo.
Vivo yo en mi muda aldea, donde ni los perros ladran,
     donde las vacas no mugen y no chillan los lechones.
Bajo el alero de junco hay colgada una mazorca con granos de topacio.
     Muro de color de nieve, sombra azul. Silencio, sólo el trinar de golondrinas.
Nada más cuando el tranvía atraviesa trepidando este lugar y como la vaca muge,
     se siente la cercanía monstruosa de la ciudad.
Pero duerme ahora el paisaje: detenido está un tranvía reventado.
     ¡Oh, tranvía mío triste! ¡Triste es este mundo mudo!
Triste en la sombría aldea es soñando ver los rieles ya vacíos.
     ¡Oh, rieles advenedizos! ¿me lleváis hoy todavía?
¿Me llevaréis todavía donde ahora tintinea la ventana,
     donde chorrea la sangre, hierve la revolución?
Donde a las alborotadas muchedumbres las gobierna ahora el callado Petőfi
     y la Idea está parada en la esquina cual divina meretriz;
donde, mientras esto escribo, en el gran lecho de enferma de mi Hungría
     entre sangre, entre tormentos tal vez ya haya nacido el Porvenir.

          2
Porvenir, oh tú que vienes y no presiente ninguno que aquí estás;
     vienes y nadie te ve; vienes bajo un velo denso oculto,
¿qué traes, desconocido? ¿qué te llevas?, ¿tienes acaso una meta?
     ¿o lo mismo que un borracho en tu camino das traspiés?
Ah, borracho estás con vinos de mil ideas dementes.
     ¡Sueñas y el deseo enfermo enturbia el sabor de tu sueño!
Sueño eres tú mismo: el sueño del pasado que quisiera ya morir
     y llora porque le duele todo y ya no puede más de enfermo.
Oh, que venga una mortífera justicia a la  vida que trocóse en la mentira,
     que en las calles pronta aceche ya muerta vagabunda:
¡Todo da lo mismo ya!, que se derramen los bajíos de los mares,
     que todas las purulencias se vomiten: ¡venga la revolución!
¡venga la barbaridad!, venga, al menos, la verdad,
     después de tantos engaños y descuidos.
Venga pues este delirio que propale todos, todos los secretos,
     el que a uno le dirá: “Cobarde amigo del derecho, ¡tiembla tú!”
Y al otro dirá: “En tus labios se ha gastado la palabra: ¡libertad!,
     y era tu puño martillo, y era tu corazón déspota.”
Y al otro: “Tu mano ha sido pérfida e interesada:
     tu mano está ensangrentada: ¡puedes lavar tus manos!”
Y a todos: “¡Fuera las supervivencias fanáticas, los forjados ideales!
     ¡Este mundo no es un juego! Hay que ver y hay que crear.”

Mihály Babits, incluido en Cincuenta poemas de quince poetas húngaros del siglo XX (Izana Editores, Madrid, 2012, selec. de András Simor, versión de David Chericián).

Toca aquí para ir al Catálogo de poemas

Síguenos en  BLUESKY  -  MASTODON  -  TELEGRAM  -  WHATSAPP  -  X

domingo, 11 de febrero de 2018

Poema del día: "El jinete extraviado", de Endre Ady (Hungría, 1877-1919)

Se oye el ciego trotar del extraviado
jinete de antes, las encadenadas
almas de los juncales ancestrales
y talados bosques se sobresaltan.

Donde aquí, allá, en isletas de la selva
primitiva quedaron matorrales
súbitamente reviven ahora
los espectros de cuentos invernales.

He aquí el tupido y denso matorral,
he aquí el apagado canto viejo
agazapado entre la niebla sorda
desde nuestros bravos, tristes abuelos.

Afantasmado es nuestro otoño y corto
el número de hombres que lo pueblan:
y en el llano cercado de colinas
anda noviembre con gabán de niebla.

Con bosques y juncales el desnudo
llano de pronto da nuevo vestido
a su ser de noviembre, ser de niebla
envuelto en niebla de pasados siglos.

Todo es sangrar, todo es secreto.
Todo es opresión, todo antepasados,
todo es bosque y juncal, juncal y bosque,
todo es dementes, dementes de antaño.

Viajero de antes, extraviado emprendes
rumbos nuevos de pantanosas sendas,
pero no hay luz, y no hay llama de lámpara,
y ni noticias hay de las aldeas.

Las aldeas duermen enmudecidas,
con el pasado, tiritando, sueñan,
bisonte, lobo y oso fiero saltan
afuera desde el matorral de niebla.

Se oye el ciego trotar del extraviado
jinete de antes, las encadenadas
almas de los juncales ancestrales
y talados bosques se sobresaltan.

Endre Ady, incluido en Cincuenta poemas de quince poetas húngaros del siglo XX (Izana Editores, Madrid, 2012, selec. de András Simor, versión de David Chericián).

Toca aquí para ir al Catálogo de poemas

Síguenos en  BLUESKY  -  MASTODON  -  TELEGRAM  -  WHATSAPP  -  X