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jueves, 4 de diciembre de 2025

Poema del día: "Barroco", de Gülten Akin (Turquía, 1933-2015)

Un rosal crece dentro de cada refugiado

resistente al calor y a esta sed

ser apátrida es tan vasto como todos los países
resistente a lo infinito y a la eternidad

No a la nostalgia, no, tampoco a la tristeza
la nostalgia era una resistencia triste
también sin razón desechada de repente
resistente a la ilícita, ilícita inocencia

El barroco puede albergar sueños y pájaros en su cuerpo
con la misma delicadeza
Vivaldi por un lado, Borges por el otro
resistentes a la multitud furiosa, a la insidiosa soledad

Un rosal crece dentro de cada refugiado

Gülten Akin, incluido en Revista Descontexto (7 de abril de 2025, Chile, versión de Juan Carlos Villavicencio).


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lunes, 24 de enero de 2022

Poema del día: "El que va a emergencia solo", de Zeynep Tuğçe Karadağ (Turquía, 1988)

El modista que se le quiebran las agujas de una en una
Pensó que podía coser su destino, se equivocó
Lo que se ve en el espejo:
Como si estuviera pensando en el botón que lo tenía preocupado
Todavía hay tiempo, para pensar

En la noche va solo con su enfermo a emergencia
El pasajero que no saludaba, es la misma persona en el fondo
El camino es una mugre que las canciones no pueden limpiar
                Cuanto más miras, más crece

En los vidrios las cuentas anteriores
En mi cabeza conversaciones sin límites
-Como cuando la leche hierve a tiempo, estamos otra vez solos
-No estás lo suficientemente solo, menos descalzo

Estoy pensando en coser mi sonido interno
Pero cómo quiero eso, si supieran
Mirando un "circulo de pasiones"
El mundo parece el funeral que alcanzaste

Zeynep Tuğçe Karadağ, incluido en Herederos del kaos (10 de noviembre de 2021, San Francisco/Barcelona).

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sábado, 16 de febrero de 2019

Poema del día: "Ardí...", de Estratón de Sardes (Turquía, Imperio Romano, 125-150)

Ardí, cuando Teudis brilló en medio de los demás muchachos,
tal el sol al elevarse por sobre los astros.
Y sigo ardiendo, ahora que un velo nocturno le oculta,
porque aunque en el poniente, él es el sol todavía...

Estratón de Sardes en Musa puerilis, incluido en Amores iguales. Antología de la poesía gay y lésbica. Panorama general (La Esfera de los libros, Madrid, 2002, selec. de Luis Antonio de Villena, trad. de Luis Antonio de Villena  para  La musa de los muchachos. Ediciones Hiperión, Madrid, 1980).

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domingo, 19 de marzo de 2017

Poema del día: "Menos", de Ilhan Berk (Turquía, 1918-2008)

Una mañana nos despertamos
y encontramos todas las puertas cerradas
todas las calles ocupadas
No me recobraré fácilmente
Creo que aquellas calles
no irán a dar ya nunca más
a ningún sitio sin ti
Sin ti una ventana no abrirá al mar
no intentará detenerse
delante de tu casa fácilmente
A la lluvia no se le ocurrirá llover porque sí
Si te fueras donde podrías ir aún no lo sé
Estar en Bizancio acaso esté bien
acaso esté mal
acaso no puedo ni decir esto
A mí no me gustan las calles sin tiendecitas ni cafés
tampoco me gustan las habitaciones ni las paredes
No me gustan ni pizca los reyes
Supongamos que lo que dijiste resultara cierto,
demos por sentado que la primera vez
saliste de nuestras calles por primera vez
Nada de parrillas, nadie fríe pescado
Estás en una calle
No hay lechugas verdes
Un montón de cosas no van bien
con el ser humano
Digamos que estás en un momento así
Que Constantino te ha cedido todas las aguas
Esto no es cambiar el universo
No lo es.

Ilhan Berk, incluido en Arquitrave (Segunda época, nº 57, septiembre-diciembre de 2014, Colombia, trad. de Clara Janés y Çagla Soykan).

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jueves, 11 de diciembre de 2014

Poema del día: "Suposición", de Yunus Emre (Turquía, 1240-1321)

Supón, por un momento, que es tuyo
Todo el mundo con sus colinas.
Supón que pierdes en el juego
Todos los bienes de la tierra.

Supón que, un día, sobre el trono
De Salomón te ves sentado.
Supón que mandes, como quieras,
A los demonios y a las hadas.

Supón que tengas tantos bienes
Como Kárun tuviera un día,
Y los tesoros del Faraón,
Y las riquezas del Sasánida

El mundo es un gran bocado,
Que no se puede masticar.
Supón un poco que te lo tragas
Y no lo puedes digerir.

Mira que es tu propia vida
Como la flecha en el arco.
¿Por qué esperas que lo tensen?
Supón que la flecha partió.

Salió tu soplo del pellejo.
Así se va toda tu vida.
Ya el pellejo se va vaciando.
Suponte ya que está vacío.

Te has caído dentro del mar.
Tienes el agua hasta el cuello.
No luches ya, ¡oh desgraciado!
Suponte ya que estás ahogado.

Aunque tengas siglos y siglos
Para vivir con indolencia.
Sólo un soplo es el final.
Supón que ya lo has exhalado.

Yunus Emre, incluido en Antología poética (Publicaciones del Instituto de Estudios Orientales y Africanos, Madrid, 1974, edic. y trad. de Süleyman Salom).

Otros poemas de Yunus Emre
Amigo del amigo, Contrasentido, Noria de penas

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viernes, 24 de octubre de 2014

Poema del día: "Contrasentido", de Yunus Emre (Turquía, 1240-1321)

Trepé a la rama del ciruelo
Y me comí todas sus uvas.
El hortelano acudió
A castigarme, por mi robo.

Llené con barro mi marmita,
La calenté con mucho viento.
A quien preguntó lo que era,
Como pasto me ofrecí.

He dado hilos al tejedor.
No consiguió hacer madejas.
Le encargué algunas telas.
Me dijo: ven y cógelas.

Sobre cuarenta caballos
Cargué las alas de un gorrión.
Ni ochenta fueron suficientes
Y las dejaron donde estaban.

Peleando con un águila,
Una mosca la derribó.
Esta pelea yo la vi,
Como el polvo que levantó.

Yo luché contra un manco.
Sin manos cogió mi pie,
Me pegó con tanta fuerza,
Que a la lucha renuncié.

Del monte Kaf*, de su cima,
Una piedra me tiraron.
Tan malamente lanzaron,
Que destrozaron mi frente.

El pez se subió al árbol
A comerse un repollo.
Y la cigüeña engendró
Un perrillo cazador.

Al ciego le hice señales,
El sordo las escuchó.
Y el mundo ha traducido
Lo que dije y mucho más.

Una vaca estrangulé
Y la tiré por el suelo.
Su buen dueño exclamó
¿Qué has hecho con mi ganso?

Ni de esto me libré.
¿Qué hacer?, yo no lo sé.
Un mercachifle me vendió
Hilos para mis heridas.

La tortuga fue conmigo
Compañera de carreras.
¿A dónde vamos?, pregunté.
A comernos los caminos.

Yunus ha dicho un decir
Que a ninguno se parece.
Hipócritas, comprended
El sentido que esto encubre .

Yunus Emre, incluido en Antología poética (Publicaciones del Instituto de Estudios Orientales y Africanos, Madrid, 1974, edic. y trad. de Süleyman Salom).

Otros poemas de Yunus Emre
Amigo del amigo, Contrasentido, Noria de penas, Suposición

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lunes, 15 de septiembre de 2014

Poema del día: "Amigo del amigo", de Yunus Emre (Turquía, 1240-1321)

Si yo fui amigo del amigo,
Nadie ha sido amigo mío.
Los que no creen, me miran y se ríen,
Hasta me niegan el saludo...

¡Aunque yo sea amigo del amigo,
Aunque yo muera antes de morir,
Aunque de mi alma en sacrificio!
El mundo no será para mí...

Yo soy un pobre enamorado,
Llagas soy de la cabeza a los pies.
Yo estoy loco de atar.
Hasta mi mente me abandona...

Nadie sabe de mi estado.
Arde mi alma en Amor.
Si no distingo mi senda,
¿Quién me dice donde estoy...?

Todos piensan que estoy loco
Porque me creo un ruiseñor.
Yo soy el Siervo de Mevláná.
Nadie se fija nunca en mí...

Soy ruiseñor y voy cantando
En el jardín de la amistad.
Rosas compro y rosas vendo,
Nadie me quiere por jardinero.

Pobre Yunus, qué triste estás
Por marcharte de este mundo.
Vete riendo hacia el Amigo,
Ningún amigo llora por ti...

Yunus Emre, incluido en Antología poética (Publicaciones del Instituto de Estudios Orientales y Africanos, Madrid, 1974, edic. y trad. de Süleyman Salom).

Otros poemas de Yunus Emre
Amigo del amigo, Contrasentido, Noria de penas, Suposición

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martes, 12 de agosto de 2014

Poema del día: "Noria de penas", de Yunus Emre (Turquía, 1240-1321)

Bella noria, ¿por qué gimes?
Penas tengo, voy gimiendo.
Me enamoré del Señor
Y por eso voy gimiendo.

Me llamo noria de penas,
Mis aguas corren y corren,
Así lo manda el Señor.
Penas tengo, voy gimiendo.

Soy un árbol en el bosque,
No soy ni dulce ni amargo,
Sólo un siervo del Señor.
Penas tengo, voy gimiendo.

En un monte me encontraron,
De una sima me sacaron,
Sólo sirvo para noria.
Penas tengo, voy gimiendo.

En las cumbres me buscaron,
En los abismos me ahogaron.
Soy un poeta incansable,
Penas tengo, voy gimiendo.

Carpinteros me tallaron
Y mis miembros ensamblaron.
Dios me otorgó este suspiro.
Penas tengo, voy gimiendo.

De lo hondo saco mis aguas,
A lo alto voy, y las vierto.
Mirad, hermanos, mi carga.
Penas tengo, voy gimiendo.

¡Yunus! No es cosa de risa.
Su meta el hombre no alcanza,
Nadie queda en este mundo.
Penas tengo, voy gimiendo.

Yunus Emre, incluido en Antología poética (Publicaciones del Instituto de Estudios Orientales y Africanos, Madrid, 1974, edic. y trad. de Süleyman Salom).

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viernes, 18 de junio de 2010

Poema del día: "Poema sin título", de Nazim Hikmet (Turquía, 1902-1963)

La separación estaba sobre la mesa, entre la taza de café
                                                     y el vaso de limonada.
Fuiste tú quien la puso ahí.
Un cuenco era el agua en el fondo del pozo.
Contemplaba inclinándome.
Una criatura gigantesca sonreía lentamente a una nube.
Yo gritaba.
Mi voz te había perdido.
Su eco retrocedía.
La separación estaba sobre la mesa en la cajetilla de tabaco.
La trajo el camarero de gafas, sin que la hubieses encargado.
Era humo retorciéndose en tus ojos
                            en la punta de tu cigarrillo,
en la palma de tu mano, dispuesta para decir adiós.
La separación estaba sobre la mesa
en el punto donde apoyabas el codo.

En lo que pasaba por tu mente estaba la separación,
en lo que escondías en mi, en lo que no escondías,
la separación estaba en tu serenidad.
En tu miedo ilimitado estaba la separación.

Enamorarse, así, de repente, como si se abriese una puerta...

Mentira todo lo que hemos escrito sobre nosotros.
No ha sido lo que fue, sino lo que quise
que fuera entre nosotros.
Eran mis anhelos puestos en mis inalcanzables ramas,
era mi sed, sacada del pozo de mis sueños.
Los había dibujado sobre la luz.
Todo lo que escribí sobre nosotros es verdad.
Tu belleza:
es decir, un cesto de frutas o bien una comida campestre;
estar lejos de ti:
es decir, el que me vuelva el último farol
en la última calle de la última esquina de la ciudad.
El que esté celoso de ti:
es decir, el que corra, con los ojos vendados, de noche, tras los trenes.
Mi felicidad:
es decir, el río soleado que rompe su dique y corre.

Todo lo que escribí sobre nosotros es mentira.
Todo lo que escribí sobre nosotros es verdad.

                                                            Leipzig, 30.9.1960

Nazim Hikmet en Poemas del exilio, incluido en Antología (Visor Libros, Madrid, 1973, trad. de Soliman Salom).

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viernes, 7 de mayo de 2010

Poema del día: "El nacimiento", de Nazim Hikmet (Turquía, 1902-1963)

Su madre
              me dio un hijo.
Un hijo rubio, sin cejas.
Una bola de luz
                        hundida
                        en sus pañales azules.
Tres kilos pesa solamente.

Cuando mi hijo nació
otros hijos nacieron en Corea.
Eran semejantes a los girasoles.
Mac Arthur los ha segado.
Se fueron, hambrientos aún
                             de leche materna.

Cuando mi hijo nació
otros hijos vinieron al mundo
                en las cárceles de Grecia.
Sus padres fueron fusilados,
y como si fuera lo primero
que se ha de contemplar en la tierra,
                             vieron rejas.

Cuando mi hijo nació
otros hijos nacieron en Anatolia.
Eran niños de ojos negros,
                               ojos azules,
                               ojos castaños.

Niños aún
               estaban llenos de piojos.
Quién sabe cuántos de ellos
                                  milagrosamente
                                  sobrevivirán.

Cuando mi hijo nació
otros hijos nacieron en los paraísos más grandes del mundo.
En seguida fueron felices.
Cuando mi hijo tenga mi edad
ya no estaré en este mundo.

Pero ese mundo habrá de ser
como una cuna soberbia.
Una cuna que mecerá
           en sus pañales de seda azul
           a todos los niños
                                     negros
                                               amarillos
                                                            blancos.

Nazim Hikmet en Poemas del exilio, incluido en Antología (Visor Libros, Madrid, 1973, trad. de Soliman Salom).

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jueves, 18 de marzo de 2010

Poema del día: "Canción I", de Nazim Hikmet (Turquía, 1902-1963)

Soy yo, soy yo quien llama a vuestra puerta
aquí como en otros lugares, a todas las puertas.
No os asustéis si permanezco invisible.
No es posible ver a una pequeña muerta.

Aquí estaba yo, hace diez años de esto,
encontré la muerte en Hiroshima.
No soy más que una niña, sólo tenía siete años
pero los niños muertos no crecen.

Primero se incendiaron mis largos cabellos.
Mis manos ardieron, al igual que mis ojos.
Mi cuerpo no fue nada más que un puñado de cenizas
mezcladas con el viento en un cielo nublado.

En verdad, nada quiero de vosotros,
a mí ya nadie puede mimarme.
Aquel niño que ardió, tal una hoja de periódico,
nunca más podrá probar vuestro bombones.

Llamo a vuestra puerta, por favor escuchadme,
escuchadme y ragaladme vuestro nombre
para que no maten ya a los niños
y puedan siempre probar los bombones.

Nazim Hikmet en Poemas del exilio, incluido en Antología (Visor Libros, Madrid, 1973, trad. de Soliman Salom).

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viernes, 22 de enero de 2010

Poema del día: "Cárcel de Ankara", de Nazim Hikmet (Turquía, 1902-1963)

N.º 3

Hoy es domingo.
Hoy, por primera vez, me sacaron al sol.
Y yo, por primera vez en mi vida,
extrañado de ver
que el cielo está tan lejos de mí
                            tan azul
                            tan inmenso
                            me quedé inmóvil.
Luego, respetuosamente, me senté en la tierra,
apoyé mi espalda contra la pared.
En este instante nada de hundirme en las olas,
en este instante nada de lucha, de libertad, de esposa.
La tierra, el sol y yo...
Soy feliz...

Nazim Hikmet en Desde las cuatro cárceles (1938), incluido en Antología (Visor Libros, Madrid, 1973, trad. de Soliman Salom).

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jueves, 26 de noviembre de 2009

Poema del día: "Segunda carta a Taranta-Babu", de Nazim Hikmet (Turquía, 1902-1963)

La que lleva en su cuello un collar de tres filas
          hecho con dientes de mono azul,
que vive bajo el cielo como un pájaro de plumas rojas
y sobre la tierra como el agua que corre,
cuyas palabras son espejos de cobre de mis palabras,
              y sus ojos de mis ojos,
             madre de mi tercera hija
             y de mi quinto hijo varón
                                     ¡TARANTA-BABU!

Ya no queda ninguna puerta
a la que no haya llamado
todos estos meses.
                  Calle a calle
                         fragua a fragua
                             paso a paso.
¡En Roma
             he buscado a Roma!...
Aquí
       los grandes maestros
       ya no tallan el mármol
       como un tejido de seda.
Ya no soplan los vientos de Florencia,
ya no se escuchan los cantos de Dante Alighieri,
ni se admira el rostro pintado de Beatriz,
ni se ven las manos, dignas de ser besadas,
                       de Leonardo da Vinci.

¡Miguel Ángel
              es un presidiario encadenado en los museos,
y de su cuello pálido
     colgaron a Rafael en la pared de una catedral!...
Hoy,
       en las grandes y anchas avenidas de Roma
no hay más que una sombra sangrienta
apoyada, como una hacha de dos filos
contra los bancos de hormigón,
para un César
                     cortando a cada paso
                                       la cabeza
                                      de un esclavo,
                                      abriendo a cada paso
                                            una tumba.
¡Roma!
No preguntes:
"¿Quo Vadis, Roma?"
Está tan claro
como el sol de nuestras tierra!

¡Calla Taranta-Babu!
Cállate
           con amor,
                          con respeto,
           riendo,
                          gritando...

Escucha y mira:

¡ESPARTACO rompe sus cadenas
en los arrabales de Roma!

Nazim Hikmet en Cartas a Taranta-Babu (1935), incluido en Antología (Visor Libros, Madrid, 1973, trad. de Soliman Salom).

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domingo, 18 de octubre de 2009

Poema del día: "Un canto marinero", de Nazim Hikmet (Turquía, 1902-1963)

El viento
las estrellas
y el agua.
El ensueño de un sueño africano
                       cayó en las olas.
Como un velero centelleante
la noche oscura se sentó
en el palo del barco.
Atravesamos todos
este mundo de estrellas
sin cuento,
sin límites ni fin.
        Las estrellas
        el viento
        y el agua.
       En la cabeza
       un coro marinero
       como el agua, como el viento, como las estrellas,
       canta una canción,
       como las estrellas,
                 como el viento
                     como el agua.
Esta canción dice: "No tenemos miedo.
Ni un solo día bajó a nuestros ojos
como una noche de invierno
la penumbra del miedo."
         Esta canción dice: "Con el fuego de una risa
                                       sabemos encender nuestro pitillo
                                       ante la muerte."
Esta canción dice: "Hemos trazado nuestra ruta
                              con el rechinamiento
                              de los dientes enemigos,
                              y con los aplausos
                                     de los amigos."

Esta canción dice: "Luchad"
Esta canción dice: "Con nuestra hélice
                              arrastraremos al mar hasta un puerto
                              inmensamente claro
                              luminosamente grande
                                sin fronteras..."
Esta canción dice: "Las estrellas
                                  el viento
                                     y el agua..."

Por encima de nosotros un coro... de marineros
canta una canción como las estrellas
               como el viento
                                  como el agua...
                                                       ¡una canción!

(1935)

Nazim Hikmet en 1+1=1, incluido en Antología (Visor Libros, Madrid, 1973, traducción de Soliman Salom).

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jueves, 3 de septiembre de 2009

Poema del día: "La ciudad que enmudeció", de Nazim Hikmet (Turquía, 1902-1963)

      Número de vueltas
                        cero.
La ciudad ha enmudecido.
¡Se cerró poco a poco la mandíbula
                asfalto-hormigón de la ciudad!
En el mes…
                  puntos suspensivos…
del año mil novecientos… puntos suspensivos…

La calle vacía.
Vacía de extremo a extremo.
La calle vacía.
            Totalmente vacía
                    como mi bolsillo…
Se cortó, no corre el agua…
Ni un zumbido de motor
               ni una rueda que gire…

El viento:
               arrastra sobre el asfalto el nombre de Mr. Ford;
               hace volar sobre el pavimento
               el cartel de colores arrancado de las paredes.

Tres hombres.
Tres hombres parados.
El primero tiene un violín roto
                          bajo el brazo.
El segundo viste de frac,
                          sombrero de copa en la cabeza.
El tercero está desnudo como un mono peludo…
La calle.
Silbando por la calle
                    rascándose el cogote,
                    atraviesa la calzada.
                   No hay peligro de ser atropellado…
Ni un zumbido de motor
                       ni una rueda que gire.

El viento:
               va frunciendo sin pausa sus cejas negras.
               Sonidos de silbatos acuchillan las esquinas.

Tres hombres.
Tres hombres parados
                      taconean sobre el suelo
repitiendo una canción de borrachos…

No gritéis parados en medio de la calle.
No continuéis taconeando
                       ¡INÚTIL!
No lograréis soltar la lengua del asfalto
                       ¡INÚTIL!

No hablará la ciudad que enmudeció
                                si no la acarician
                                las manos esposadas
                                en sus bolsillos…

Tres hombres.
Tres hombres parados.
Hay un violín roto
                 bajo el brazo del primero.
El segundo lleva sombrero de copa en la cabeza,
                 frac en su cuerpo.
El tercero está desnudo como un mono peludo.

Tres hombres
                    se pierden
                             en la oscuridad…

(Poema escrito con ocasión de una huelga de tranviarios en Istambul en 1929).

Nazim Hikmet en La ciudad que enmudeció, incluido en Antología (Visor Libros, Madrid, 1973, trad. de Soliman Salom).

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lunes, 20 de julio de 2009

Poema del día: "Mecanizarse!", de Nazim Hikmet (Turquía, 1902-1963)

¡Trrum
      Trrum
           Trrum!
¡Trac tici tac
mecanizarme quiero!
¡De mi cerebro, de mi carne, de mi esqueleto proviene este afán!

¡Me vuelvo loco
            por subir
               sobre las dinamos!
Mi lengua húmeda lame los cables de cobre.
¡En mis venas,
                    las vagonetas accionadas a mano
                                   persiguen a las locomotoras!

¡Trrum
      Trrum
           Trrum!
¡Trac tici tac
mecanizarme quiero!
Encontraré sin duda una salida.
¡Únicamente seré feliz
el día en que consiga
      encajar una turbina en mi vientre
y colocar una doble hélice a mi rabo!

¡Trrum
       Trrum
           Trrum!
¡Trac tici tac
mecanizarme quiero!

Nazim Hikmet en 835 líneas (1929), incluido en Antología (Visor Libros, Madrid, 1973, trad. de Soliman Salom).

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jueves, 28 de mayo de 2009

Poema del día: "Autobiografía", de Nazim Hikmet (Turquía, 1902-1963)

Escrita en Berlín Oriental el 11-9-1961

Nací en 1902.
Jamás he vuelto a mi ciudad natal.
No me gusta volver atrás.
A los tres años, en Halep, ejercí la profesión de nieto de pachá,
a los diez y nueve la de estudiante en la Universidad de Moscú,
a los cuarenta y nueve, otra vez en Moscú:
y desde los catorce años escribo poesías.
Hay hombres que conocen mil variedades de hierbas, otros
conocen variedades de peces,
                                                yo, de separaciones.
Hay hombres que saben de memoria el nombre de cada estrella,
                                                   yo, el de las nostalgias.
He dormido en las cárceles y en los grandes hoteles.
He pasado hambre. Casi no existe plato que no haya probado
                                             incluido el de la huelga de hambre.
A los treinta años han querido ahorcarme,
a los cuarenta y ocho quisieron concederme la medalla de la paz
                                         y me la concedieron.
A los treinta y seis, necesité seis meses para recorrer
cuatro metros cuadrados de sombrío hormigón.
A los cincuenta y nueve, en diez y ocho horas volé
desde Praga a La Habana.
En 1951, en un mar, en compañía de un amigo,
anduve sobre la muerte.
En 1952, con un corazón cascado, tendido sobre la espalda,
esperé a la muerte más de cuatro meses.
Fui locamente celoso de las mujeres a las que amé.
No le tuve ninguna envidia a nadie, ni siquiera a Charlot.
Engañé a mis mujeres.
Nunca hablé mal detrás de mis amigos.
He bebido, sin llegar nunca a borrachín.
Siempre con el sudor de mi frente
gané mi dinero ¡Qué suerte para mí!
Sentí vergüenza ajena. Mentí.
Mentí por piedad.
Pero nunca dije mentiras porque sí.
He subido en tren, en avión, en coche.
La mayoría no lo consigue.
He ido a la Ópera.
La mayoría no consigue ir
          a la mezquita, la iglesia, el templo, la sinagoga, los hechiceros;
ni siquiera ha oído hablar de la Ópera.
Sin embargo, desde los 21 años no voy
a muchos de los sitios donde va la mayoría,
        pero suelo hacerme leer el porvenir
                  en los posos del café.
Mis escritos están impresos en cuarenta idiomas
y prohibidos en mi Turquía, en mi propia lengua.
No tengo aún el cáncer,
tampoco es obligación padecerlo.
Nunca seré primer ministro o cosa parecida,
tampoco me gustaría serlo.
No fui a la guerra
pero tampoco bajé a los refugios en medio de la noche.
No me arrastré en las carreteras
huyendo de los aviones que vuelan a ras de tierra.
Cerca de los sesenta me enamoré.
En pocas palabras, amigos míos,
aunque esté hoy en Berlín, muriendo de nostalgia,
                   puedo afirmar
                   que he vivido como un hombre.
En el tiempo que me queda por vivir
                           ¿qué podrá ocurrirme aún?
                                ¿Chi lo sa?

Nazim Hikmet en 835 líneas, incluido en Antología (Visor Libros, Madrid, 1973, trad. de Soliman Salom).

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miércoles, 12 de septiembre de 2007

Poema del día: "Padres distantes", de Tugrul Tanyol (Turquía, 1953)

Algunas noches hay un niño
Que da vueltas silenciosamente en su cama.
La soledad, como la luz del día,
se propaga en cavernas secretas
multiplicando su desolación.
Algunas noches el cielo está lleno de estrellas,
tantas y tan distantes como ellas mismas.
El niño tiembla en silencio buscando el abrigo
de su cobija, en esas horas en que el polvo se disipa.
Algunas noches hacemos largos viajes.
Observamos una puerta que se abre en la oscuridad; el polvo se levanta.
Allí, un hombre se aleja silenciosamente de una mujer;
Allí un niño se acurruca.
Algunas noches los padres se vuelven viejos y distantes.
Es el silencio apagado de una piedra lanzada al agua,
La luz de la luna, sombras, un barquito de papel.
Algunas noches distantes, detrás de una montaña
la llanura: imagen de un grito en la palma de mis manos.

Tugrul Tanyol

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