En mis desnudos pies danza la arena;
la bruma engasta su sal en mis cabellos
y el viento pinta en yodo mis agrietados labios.
Súbitamente el mar da un soplo de nobleza a mi ser,
a mi rudo ser, y sobre mi rostro
se vierte una sonrisa de juventud
fundida al susurro de las olas.
Siento que es ésta la misma sonrisa
con que los aedos recorrían esta playa
pensativos, silentes, descalzos,
portando alforjas de piel de cabra.
Oh, mar, ennobléceme grácilmente:
amaré al mundo.
Acércame tus alfombras azules,
ofréceme la almohada de tus olas.
Dritëro Agolli, incluido en Antología. Poesía albanesa hoy (Diputación de Zaragoza, 1992, selec. de Robert Shvarc, trad. de Ramón Sánchez Larrazalde).

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