en sus poemas
cometen errores fatales. después
infelices pasean entre charcos
y beben agua sucia
los descubren las niñas
y los persiguen con regocijo: ¡cuervo, cuervo!
pero éstos escapan desplegando sus alas torpes
dejando huellas húmedas
sobre las aceras. después agazapadas
bajo los coches lloran quedamente
incapaces de escribir poemas
sin errores gramaticales.

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