miércoles, 5 de agosto de 2026

Poema del día: "Ingratos los objetos cayeron...", de Leonor García Hernando (Argentina, 1955-2001)


                          Ingratos
los objetos cayeron por la escalera, desentendidos de todo cuidado.
La arenilla de las cosas rotas, como líneas de cocaína en los escalones,
invitan a la fiesta inversa del desastre.
    La puerta del balcón está abierta
y el frío colma los platos sucios olvidados sobre el mantel

                          ¿recuerdas cómo oscurecía mi frente
bajo el sombrero de ala rota
o el dolor           esa aguada esparcida en la noche donde
un animal bebe apartado
porque su sed es de ese brillo de agua rara en la oscuridad

                          la sospecha de que las cosas empiezan a
empeorar es lo único que duerme sobre mi hombro
tranquila Leonor
los vidrios ya están rotos al fondo de la escalera
y asomada al barral
ves los destellos insignificantes de lo que tuvo un orden
de belleza y utilidad.
            Rabiosos insectos corren por los tabiques porque el
ruido de lo que estallaba los quitó de la armonía
tranquila Leonor
serena como el criminal en el momento de quitar el
cuchillo de entre los cubiertos
porque en tu mano los objetos pierden su inocencia
y en tu vida los sucesos se ordenan con crueldad

                          ¿recuerdas la corrida en la media, a lo largo del
muslo como una vena expuesta
al sombrío perfume del tiempo que perdías contemplando
actores de teleteatro en las tardes inmensas como otra
patagonia en las sienes
eterno femenino
de fastidiados mechones humedecidos en la comisura de la boca?
no pidas otro lugar que este descanso en el final de la escalera
donde verás el derrumbe de las construcciones;
como ocurre a esta altura de la vida
embebido en acetona el algodón con el que vas a quitarte
el esmalte de los ojos.

Leonor García Hernando en El cansancio de los materiales (2001), incluido en Poetas argentinas (1940-1960) (Ediciones del Dock, Buenos Aires, 2006, ed. de Irene Gruss).


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2 comentarios:

  1. no pidas otro lugar que este descanso en el final de la escalera
    donde verás el derrumbe de las construcciones;
    como ocurre a esta altura de la vida
    embebido en acetona el algodón con el que vas a quitarte
    el esmalte de los ojos.

    EXCELENTE

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    Respuestas
    1. Un poema muy elaborado, magnífico ritmo y composición. Me alegro de que te guste la selección, un abrazo.

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