abiertas como la palma de una mano
nueve dedos en cada una de ellas
intenté recordar su nombre
casi perdí la cabeza en el esfuerzo
de pronto vino a mí su nombre
que dije en voz alta:
“tártago, tártago”
recuerdo lo que él me dijo
deseaba deslizarse por mi vagina
habitar en mi útero
que me preñara con él en mi vientre
para luego darle vida
y amarle como sólo se ama a un hijo
eterna e incondicionalmente
recuerdo que cambié de tema
murmuré un zumbido con mis labios
como si estuviera masticando un puñado de semillas
“tártago, tártago”
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Tomo la palabra: