lunes 31 de mayo de 2010

Poema del día: "Réquiem II", de Humberto Díaz Casanueva (Chile, 1906-1992)

¡Ay, ya sé por qué me brotan lágrimas!, por qué el perro no calla y araña los troncos de la tierra, por qué el enjambre de abejas me encierra
y todo zumba como un despeñadero
y mi ser desolado tiembla como un gajo.
Ahora claramente veo a la que duerme. Ay, tan pálida, su cara como una nube desgarrada. Ay, madre, allí tendida, es tu mano que están tatuando, son tus besos que están devorando.
¡Ay, madre!, ¿es cierto, entonces?, te has dormido tan profundamente que has despertado, más allá de la noche, en la fuente invisible y hambrienta?
¡Hiéreme, oh viento del cielo! con ayunos, con azotes, con puntas de árbol negro.
Hiéreme, memoria de los años perdidos, trechos de légamo, yugo de los dioses.
A las columnas del día que nace se enrosca el rosario repasado por muchas manos
y el monarca en la otra orilla restaña la sangre,
y todas las cosas quedan como desabrigadas en el frío mortal.
¿Acaso no ven al niño que sale de mí llorando, un niño a la carrera con su capa de llamas?
Yo soy, pues, yo mismo, jamás del todo crecido y tantos años confinado en esta tierra y contrito todo el tiempo, sujeto por los cabellos sobre el abismo como cualquier hijo de otros hijos
pero únicamente hijo de ti. ¡Oh, dormida, cuya túnica, como alzada por la desgracia llega al cielo y flota y se pliega sobre mi pobre cabeza!

Humberto Díaz Casanueva en Réquiem (1945), incluido en Antología de la poesía hispanomericana contemporánea 194-1970 (Alianza Editorial, Madrid, 1971, selec. de José Olivio Jiménez).

domingo 30 de mayo de 2010

Poema del día: "Pastor que con tus silbos amorosos...", de Félix Lope de Vega (España, 1562-1635)

Pastor que con tus silbos amorosos
me despertaste del profundo sueño;
tú, que hiciste cayado de ese leño
en que tiendes los brazos poderosos,

vuelve los ojos a mi fe piadosos,
pues te confieso por mi amor y dueño,
y la palabra de seguirte empeño,
tus dulces silbos y tus pies hermosos.

Oye, pastor, pues por amores mueres,
no te espante el rigor de mis pecados,
pues tan amigo de rendidos eres;

espera, pues, y escucha mis cuidados...
pero ¿cómo te digo que me esperes
si están, para esperar, los pies clavados?

Félix Lope de Vega, incluido en Oración litúrgica del pueblo de Dios (Difusora del libro Tepeyac, México, 1974), incluido, a su vez, en Al celebrar tu memoria. Poesía para domingos y fiestas (Editorial Sal Terrae, Santander, 2005, ed. de Casiano Floristán).

sábado 29 de mayo de 2010

Poema del día: "El mar", de Gonçalves Dias (Brasil, 1823-1864)

Frappé de ta grandeur farouche
Je tremble... est-ce bien toi, vieux lion que je touche,
Océan, terrible océan!

Turquety


Océano terrible, mar inmenso
De procelosas olas que se enroscan
Floridas reventando en blanca espuma
En uno y otro polo,
Al fin... al fin te veo; al fin mis ojos
Trémulos clavo en tu cerviz indómita,
Y tu iracundo, bárbaro rugido
Al fin medroso escucho.

¿En dónde hubiste, oh piélago profundo,
Ese rugido tuyo? En vano el mazo
Enloquecido de los vientos hiende
Cuanto golpea, y llama.

Del abismo profundo las mil olas
Que avaro guardas en tu seno undoso;
Al terrible rugir del viento bravo
Tu rugido ensombrece.
En vano truena horrísona tormenta;
La voz del trueno, que estremece al cielo,
No cubre tu clamor. ¿Dónde la hubiste,
Majestuoso Oceano?

Oh mar, ese rugido es eco incierto
De la voz creadora que te hizo:
Sea, dijo; y tú fuiste, y a las rocas
Tus olas arrojaste.

De noche, cuando el cielo es puro y limpio,
Tornas tu suelo azul, corren tus olas
Sobre luceros mil; los ojos nuestros
Entre los cielos túrbanse.
De la voz de Jehová un eco incierto
Pienso que es tu rugir; sola, perenne,
Imagen de lo eterno, reflejando
Las acciones de Dios.

Sola contigo, pues, la mente libre
Se eleva, sube al cielo ardiente, altiva,
Y de este lodo terrenal se limpia,
Como el bronce en el fuego.

La ardiente musa, a tu canción unida,
Glorifica al Señor de las alturas
Con la frente más alta que las nubes
Y los pies sobre ti.

¿Qué hay más fuerte que tú? Cuando se eriza
Tu terrible melena, la flotante
Nao, de artificio extremo, en breve tiempo
Húndese y se aniquila.

Nada en la tierra tu poder resiste,
Pero un grano de arena te detiene,
¡Tan fuerte contra el hombre, tan sin fuerza
contra cosa tan flaca!

Pero en aquel instante que me espera
En que de esta prisión he de evadirme,
Iré tan alto, oh mar, que allí no llegue
Tu sonoro rugido.

Aún más fuerte que tú será mi alma:
Sin saber de temor, espacio y tiempo,
Con un gesto abrirá el estrecho círculo
del mundo y de los cielos.

Entonces, entre estrellas consteladas,
Cantando himnos de amor en arpas de ángeles,
Sonará más potente que tus olas
Al morder la áurea arena.

Será más dulce que el sencillo canto
De nostálgica virgen, cuando llena
La noche el mundo, y que la mansa brisa
Que suspira entre flores.

Gonçalves Dias, incluido en Antología de la poesía brasileña. Desde el Romanticismo a la generación del cuarenta y cinco (Editorial Seix Barral, Barcelona, 1973, trad. de Ángel Crespo).

viernes 28 de mayo de 2010

Repaso semanal a los blogs y webs más interesantes

Perdidas entre páginas es un completo blog de literatura juvenil y romántica, que tiene incluso un canal de televisión propio. Tiene mucha información y está bien organizada. Otro punto de interés de este blog es la juventud de sus activas creadoras: todo un ejemplo de que mienten cuando dicen que la juventud está echada a perder. Una bonita experiencia este blog.

El blog de los poetas utópicos es una antología de poemas escritos por un buen puñado de poetas que se consideran utópicos. Tiene un índice por autores y autoras. Está editado desde Cádiz y admite originales de quienes se consideren utópicos.

Renombrando los días nos llega desde Murcia. Allí lo edita Carlos Labarta, es su bitácora personal, como veréis. Es bastante variado y se navega por él a través de su Archivo temporal. Tiene una larga lista de enlaces, algunos relacionados con poesía y literatura en su zona.

Katalitza.blogspot.com es el blog de la poeta tarraconense Txus García. Funciona como blogpoemario y como bitácora personal, a caballo entre lo poético y lo social. Nos muestra también el lado performático y escénico de su poesía y nos propone interesantes causas sociales sobre las que mantenerse informados.

Poemas de Francisco Peiró. No abandonamos las tierras catalanas ya que desde allí, en concreto de Barcelona, nos llega este blogpoemario. Su autor es una persona muy activa en el mundo de los blogs y desde este podréis saltar a otros muchos en los que participa. Aunque muy abajo en la columna lateral, mantiene una lista de etiquetas.

Pálido fuego es el blog literario de la poeta barcelonesa Laia López Manrique. aunque contiene algunas otras cosas, funciona como blogpoemario. Está etiquetado y visible la lista de etiquetas. Laia participa en otros blogs colectivos a los que accederemos desde el suyo.

Cosas de mujeres fuertes y solas está editado desde Perú por Orianna. Es una bitácora personal que incluye algunos poemas suyos. No tiene muchos contenidos, así que es fácil de navegar. Tiene muchas imágenes en movimiento, lo que ralentiza la carga de la página.

Poema del día: "Vegetal y solo", de Eugénio de Andrade (Portugal, 1923-2005)

Es otoño, despréndete de mí.

Suéltame los cabellos, potros indomables
sin ninguna melancolía,
sin citas concertadas,
sin cartas que responder.

Déjame el brazo derecho,
el más ardiente de mis brazos,
el más azul,
el más hecho para volar.

Devuélveme el rostro de un verano,
febril de tantos labios,
sin ningún rumor de lágrimas
en los párpados encendidos.

Déjame solo, vegetal y solo,
corriendo como un río de hojas
hacia la noche en que la más bella aventura
se escribe exactamente sin ninguna letra.

Eugénio de Andrade en Las palabras prohibidas, incluido en Antología poética 1940-1980 (Plaza & Janés Editores, Barcelona, 1981, versión de Ángel Crespo).

jueves 27 de mayo de 2010

Revistas literarias: 'Siete letras', nº 1. 'Gaceta virtual', nº especial 200 aniversario de Argentina. 'La esfera cultural', nº 1. 'Alga', nº 63. 'The Children's Book of American Birds', nº 9

Poema del día: "Bocetos de Komarovo", de Anna Ajmátova (Rusia, 1889-1966)

Oh musa del llanto...
Marina Tsvetáieva


...Y yo aquí renuncié a todo,
a todos los bienes terrenales;
el espíritu guardián de "ese lugar"
es ahora la corteza de los árboles.

Todos somos huéspedes de la vida,
vivir es sólo una costumbre.
Oigo en los caminos del aire
dos voces que dialogan.

¿Dos? Contra la pared del este,
junto a espesos arbustos de frambuesas,
hay una rama oscura, fresca, de saúco...
Es un mensaje de Marina.

En el puerto, noviembre de 1961 (delirando)

Anna Ajmátova, incluido en El canto y la ceniza. Antología poética (Galaxia Gutenberg/Círculo de lectores, Barcelona, 2005, selec. y trad. de Monika Zgustova y Olvido García Valdés).

miércoles 26 de mayo de 2010

'Poesía contra la barbarie', recopilación de poemas

El profesor de Filología Rafael Morales Barba nos habla de 'Mientras viva el doliente', poemario de Antonio Daganzo

Antonio Daganzo, Mientras viva el doliente. Ediciones Vitruvio, Colección 'Baños del Carmen', nº 217, 2010.

Libro recomendado por la Asociación de Editores de Poesía.


La enfermedad como consciencia del hombre que tiene conciencia sin metáforas se nos presenta de la mano del prometedor poeta madrileño con su llaga viva y apenas suturada. Lo hace con la gran alegoría del dolor, que le sirve de vehículo para esta cumplida reflexión existencial, que sobrevuela lo puntual de la convalecencia o enfermedad, y donde todo se adivina verosímil, dramático, vivido y vívido.

Sí. Todo aquí tiene voz desde el demorado sentir de lo mascado y mascullado, de lo transitado entre vericuetos sin espejismos, con la impronta que da sentido al verbo, aunque sea de esta manera agónica que trae todo dolor relatado sin impostura o hueridad. Y así es este hondo poemario, donde Antonio Daganzo (1976) demuestra tanto su dominio del verso libre como del soneto, hijo de esa poesía gnoseológica y reflexiva de nuestra época que se cuenta en la confesionalidad intimista.

Pero desde un saber decir ajeno a las ciclotimias sentimentales o desazones, sino ligado a la convivencia con la herida adentrada, con el tiempo que la espesa y madura, con la sabiduría del que lo desmenuza. O su tortura. Hay pues ahí una confesionalidad distinta en el sentido, y también diferente o despegada de esas modernas poéticas de lo fragmentario que la revista Fragmenta plantea, pero también una concepción distante igualmente del intimismo delicado de los herederos de Luis Muñoz (Andrés Navarro, Josep M. Rodríguez, entre otros). O de la desolación esencial que desde Gamoneda, pero sobre todo desde Valente y herederos lanzarotistas (Sánchez Robayna y grupo de Syntaxis) o no (Marcos Canteli) han propuesto. Y también, como atestigua el ejercicio del no tan periclitado soneto como creíamos, hay una voluntad clasicista o de demostración de que se conoce (y muy bien) esa disciplina métrica que está representada en la parte central del poemario ('Perros de arena'), combinada con el verso libre de las otras.

'Viaje adentro', tortura, y saber decir. Saber decir sin ampulosidad, con la palabra cercana al hueso desde un ejercicio tan difícil como el poema extenso que se abre sin caer en amplificaciones (como hace también Vicente Valero), o en el esencial donde brilla el silencio íntimo de un cuerpo. Desde ese misterio del dolor, que tanto nos recuerda a la poética de Claudio Rodríguez, desde ese hostal de la reflexión conmovida, del sentimiento del tiempo y la condición humana, desde el pabellón de reposo del contemplante (no a la manera de Wordsworth, sino de Mann), desde la desazón de la carne, desde el dolor en definitiva de quien nos lo narra en su angustia sin certezas, en el desamparo y la orfandad del caído. Desde el ser materia nocturna/ mariposa fungible, con esa delicadeza y dramatismo que refleja la línea del arbotante que ya no va a sostener el cuerpo.

Quizá a veces el libro sea un poco declarativo, quizá alguna otra haya alguna esquina donde el verso se endurece, pero todas esas pequeñas caídas tienen en la orilla de enfrente una frescura trágica de quien habla desde el rescoldo de la vida y sabe contárnoslo con fuerza no impostada. Una enorme agonía llega en oleadas, demoradamente, en el insorteable poemario. Con verso propio y estupendo como demuestra 'El caminante y la fiebre'. Con una unidad de invención que habla de un proyecto construido a fondo, demoradamente. Antonio Daganzo se ha ejercitado con un profundo sentido lleno de plasticidad adentrada, ajena al florilegio, que se relata desde el lugar donde los poetas pueden hacerse grandes, desde el querer decir a toda costa, que además se dice bien. Nada mejor para el colofón a tanto dramatismo que perora la ciudad de sus entrañas. Al sollozo y a la primavera sin brote de un poeta que sí los tiene. Lean el libro, merece la pena, aprenderán y se harán mejores, sin duda.

Rafael Morales Barba






Antonio Daganzo (Madrid, 1976) es escritor, periodista y divulgador cultural y musical. Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, como narrador ha obtenido diversas distinciones, siendo traducido a la lengua alemana, y como poeta ha sido invitado a ofrecer recitales en importantes foros literarios, y ha visto publicados sus versos en destacadas revistas y antologías. Es autor de los poemarios Siendo en ti aire y oscuro (2004), Que en limpidez se encuentre (2007) y Mientras viva el doliente (2010). Desde octubre de 2009 codirige y presenta, junto a la actriz y pedagoga Carolina Barreira, el ciclo de divulgación literaria 'Poesía de oídas'.

Poema del día: "La carretera 61", de Raúl Zurita (Chile, 1950)

Y medio a medio del cielo   sobre el mar   suspendidas las ciudades parecían caras mirándonos

Agrandándose como los ojos de Dios mirando al tipo en el amanecer  fosforescentes  ordenándole que matara a su hijo

Mostrándole las ciudades de sangre y los íntimos hijos sacrificados que confluían hacia ellas rodeándolas   Ya vimos esas ciudades   esas largas auroras   los cielos ondeando   parecían decidir los sacrificados y nosotros éramos esas sangrientas caras   esas ciudades de sangre la sangrante carretera de muertos recortándose en el mar

Raúl Zurita en Cuadernos de guerra (Amargord Ediciones, Madrid, 2009).

martes 25 de mayo de 2010

El escritor Ángel Brichs nos habla del libro de poemas y canciones 'Soledad que en mí moras', de Alicia Rosell

Somos muchos los lectores y escritores que hemos conocido, mediante esa herramienta de masas que es Internet, a una autora especial que podríamos calificar de “incombustible”, que día tras día nos ha mantenido al corriente de sus actividades. Gracias a su programa radiofónico y su revista digital La voz de la palabra escrita internacional , en poco más de dos años ha conseguido llegar a un público amplio y dispar que se encuentra nadando por las cuatro esquinas de nuestro planeta, configurando una fuerte red de autores, noveles algunos, profesionales otros, con un objetivo común que les une: su amor por la literatura.

Y es que cada día son más los autores que, del mismo modo que Alicia Rosell, utilizan las nuevas tecnologías y aplicaciones que se derivan de canales comunicativos en red para encontrar su sitio en este mundo tan complejo. Un mundo al que le cuesta aceptar a todos aquellos autores que no han tenido la suerte de ganar una buena remesa de certámenes y premios más o menos importantes. Un público que saluda a los ganadores y acusa un eco ingrato para todos aquellos que no tuvieron su misma suerte.

Rosell, en cambio, nos descubrió la posibilidad de hacernos partícipes de una serie de autores, para muchos desconocidos, rompiendo con las leyes draconianas que el mundo de la literatura, inconscientemente, había recabado para sí; ofreciéndonos la posibilidad de descubrir a muchos otros que, aunque estaban lejos de serlo todavía, se esforzaban por mejorar, mientras que dábamos una calurosa bienvenida a aquellos más aventajados, pudiéndonos comunicar con ellos, por muy lejos que estuviesen.

Pero no es mi objetivo hablar aquí de esa Alicia Rosell “online” ni de sus recientes designaciones como subdirectora de la Unión de Escritores y Artistas del Caribe (UEAC), su presidencia en SIPEA España o Asesora del Consejo Consultivo de UHE. En sí, de lo que quiero hablaros es de alguien al que todos aquellos que no pertenecen al mundo de la literatura no conocen demasiado. Quiero presentaros a la mujer que se esconde tras ese nombre y apellido; una persona nueva que se nos descubre como una poeta y escritora digna de tener en consideración. No hablo de nadie más que de Purificación Ávila, una escritora nacida en Etxébarri, una hermosa y pequeña población situada a las afueras de Bilbao.

De la misma forma que el Dios romano Jano, Purificación se nos muestra como una persona de carne y hueso que “siente” ese ardor literario que todos los escritores llevamos dentro. Y es precisamente en este libro donde lo hace con toda su intensidad. En Soledad que en mí moras (Alicia Rosell Ediciones, Bilbao, 2010), recopilatorio de canciones y poemas de la autora, descubriremos una poetisa que proyecta un neorromanticismo efervescente, acuñando una simbología a medio camino entre el folclore y los mitos paleocristianos, vertiendo instintivamente toda una lírica amorosa al más puro estilo “trovadoresco”, donde los conceptos del amor y del odio pueden convertirse en caras de una misma moneda.

No es de extrañar que este tipo de lírica amorosa, a día de hoy, continúe siendo la más extendida y seguida por cuantos lectores y admiradores de la poesía, aunque, en el caso de Purificación, adquiere un cariz que la diferenciará de otras escritoras que puedan existir.

En contraposición de ese estilo más bien breve y conceptual del que es provisto la poesía tradicional vasca de Elizamburu o Iturriaga, Ávila se inspira en un modelo lírico anterior a esa literatura romántico tradicionalista que impulsó el “renacimiento” de la obra narrativa y poética en el País Vasco. Pero no va muy lejos para conseguirlo. En sí, ni siquiera se mueve de donde vive. Como buena etxebarra comprende que ante sí tiene todo aquello que necesita para escribir.

Descendientes del linaje del Cid, los Legizamón se instalaron en la Baja Edad Media en lo que hoy se conoce como el Valle del Nervión, pasando a ser los señores feudales de muchos pueblos y villorrios que estaban bajo su “protección”. Etxébarri era uno de esos pueblos, el cual adquirió una suprema importancia en la época, al confluir con el Camino de Echévarri, una vía comarcal que enlazaba Castilla, Orduña y Bermeo; de ahí su nombre. Y fue precisamente en ese entorno campestre e idílico donde creció Purificación, ejerciendo una poderosa influencia en nuestra autora, la cual bastaba de acercarse a la Anteiglesia de San Esteban y contemplar el río Nervión y los valles circundantes para alimentarse de esa inspiración tan necesaria en cualquier escritora, lo que en su caso se transmitiría en una poesía que posee cierta semblanza con la lírica culta medieval, con tópicos tan usados como el del “amor cortés”, como podemos ver claramente en el poema 'La espera':

¡Qué adusta soledad!
¡Qué bacanal de pesares!
¡Qué espera ingrata!
¡Con cuánto urgente desánimo,
me invades!

En él, Purificación nos evoca al viejo tópico barroco del “retorno del amado”, la metáfora de “alado beso” no representa más que al Dios romano Cupido, y las sucesivas exageraciones que devienen en continuas gradaciones hiperbólicas construidas con el determinante “Qué”, dejan entrever un evidente resentimiento por la posible pérdida del Ser Amado. Amor, que posiblemente no volverá y que la única defensa que nos muestra Ávila ante ello yace en la virtud de la “esperanza” que hará que no se apague el fuego del deseo hasta el punto de convertirlo en desesperación: ¡me invades!

Aunque Ávila deja volar su imaginación buscando la acción de sus poemas en mitos más propios de los cantos amorosos de Chrétien de Troyes y sus textos artúricos, nuestra autora mece muy bien los hilos para describir conceptos seculares y propios de la cultura helénica y cristiana (el pozo de las ánimas=el inframundo; cabellos=símbolo de virginidad; el agua=como cita amorosa y erotismo), a la vez que también intenta encontrar ese “beatus ille” buscando, igual que los modernistas, huir del mundanal ruido, en su caso el de Purificación, que reside a pocos minutos de una de las ciudades más industrializadas de España. Por tanto, de la misma forma que podemos ver en ella una profunda influencia romántica a lo Bécquer en poemas como 'Noche negra' o 'El beso alado', también podemos contemplar una clara influencia modernista en otros como 'Desvaríos de amor', el cual posee algunas similitudes, en cuanto a la forma al menos, con poemas tales como 'Los sueños', de la serie Galerías, de Antonio Machado.

Sin embargo, el estilo que rige en Ávila prima más bien por su vertiginosidad poética, frecuentemente desprovista de un hilo conductor que, en cuanto que inexistente, da paso al embellecimiento retórico, dotándose de todo tipo de figuras como sinalefas continuadas (más propias de la glosa o de la prosa poética), y cambios de ritmo versicular, que no son más que los impulsos que hacen vivir a ese otro corazón poético que es Rosell.

Dicen que los alejandrinos escribieron una vez que “el poeta es la voz elegida para la publicación del bien”. He aquí que en Ávila esa frase adquiere toda su dimensión. Y para ello, acude con frecuencia un estilo que algunos críticos han descrito erróneamente como New Age y que, como podemos ver en el poema 'Caballo y espada', nos recuerda a la idealización del amor cortés, en un cielo de plúmbea hojalata (clara referencia del ambiente industrial donde vive y escribe la autora). Eterna alegoría que dibuja una época perdida, asiéndose en el tópico del “tempus fugit”, donde su motivo principal se centra en la tradición romántica de la epístola amorosa, tan extendida en España. De allí, podemos establecer una conexión con el formato renacentista de “la cárcel de amor”, como veremos en la canción 'La carta y el olvido'.

En el segundo poema de la serie Luces y sombras, titulado 'Sombras', alude a la fugacidad, la inconsistencia del tiempo; argumentando que todo amor es breve y no dura eternamente:

Muere la tarde...
Mi alma camina entre suspiros;
Sueña silencios...

Ayer fui carne alegre,
hoy soy sólo carroña.


Mientras que en este poema podemos observar una influencia de algunas figuras retóricas de ámbito sonoro como la sinestesia y la adjetivación, en otros como 'Espejismo en la tarde' podemos encontrar cierto paralelismo con obras como el poema 'En los espacios del tiempo', de J. Ramón Jiménez. En ese poema, la autora mezcla su métrica (más dada al verso libre que a otro en particular), sus tópicos medievalizantes o neorrománticos, y recaba en una poesía más “moderna”, usando por ello una figura de dicción muy utilizada por Jiménez: la metonimia. Asimismo, la autora escoge sustantivos (espejismo, desprecio, desaire, desatino, dolor), para resumir en una palabra que frecuentemente contradice la estrofa anterior y, a su vez, acentúa el ritmo del verso.

Como observación final, debo decir que las constantes personificaciones y conceptos alegóricos, e incluso me atrevería a catalogar de simbólicos, llevan la lírica de Ávila hacia una reverberación de una estética perdida que se embellece con nuevos conceptos y estimulantes mezclas sensoriales que, lejos de ser vanos ecos del pasado, estoy seguro de que harán al lector partícipe de una buena lectura que recalará sus sentimientos con una fuerza, pasión y ternura que no olvidará con facilidad.

Ángel Brichs, escritor y crítico literario

Poema del día: "Trilce XI", de César Vallejo (Perú, 1892-1938)

He encontrado a una niña
en la calle, y me ha abrazado.
Equis, disertada, quien la halló y la halle,
no la va a recordar.

Esta niña es mi prima. Hoy, al tocarle
el talle, mis manos han entrado en su edad
como en par de mal rebocados sepulcros.
Y por la misma desolación marchóse,
                delta al sol tenebloso,
                trina entre los dos.

                “Me he casado”,
me dice. Cuando lo que hicimos de niños
en casa de la tía difunta.
               Se ha casado.
               Se ha casado.

Tardes años latitudinales,
qué verdaderas ganas nos ha dado
de jugar a los toros, a las yuntas,
pero todo de engaños, de candor, como fue.

César Vallejo en Trilce(1922), incluido en Obra poética completa (Alianza Editorial, Madrid, 1994).

lunes 24 de mayo de 2010

Simón Viola nos habla del libro 'Límites y progresiones', de José María Cumbreño

El texto de contraportada define Límites y progresiones (Ediciones Baile del sol, Tenerife, 2010), de José María Cumbreño, como un libro en que “conviven varios libros distintos. A ratos se trata de un diario. En ocasiones parece un volumen de cuentos. O un poemario sin poemas. O un breve tratado de retórica. O un diccionario de bolsillo”. Lo cierto es que esta miscelánea o “silva de varia intención” entronca con casi todas las obras anteriores de Cumbreño: contiene relatos (como De los espacios cerrados), textos poéticos (al igual que Las ciudades de la llanura, Árbol sin sombra, Estrategias y métodos para la composición de rompecabezas, o Breve biografía de Walt Disney), reflexiones teóricas (Retórica para zurdos) o definiciones de un diccionario personal (Diccionario de dudas).

En realidad, Límites y progresiones podría definirse como un “diario de escritor” que alterna anotaciones fechadas propias del género con unos pocos microrrelatos y un grupo de máximas que versan, especialmente, sobre la lectura y la creación (y han pasado a uno de los libros citados, Retórica para zurdos). Es decir, si en libros anteriores Cumbreño ha seleccionado el material por géneros, a pesar de su concepción libérrima de las fronteras entre unos y otros, en Límites y progresiones ha incorporado a la obra los textos creados entre julio de 2007 y el mismo mes del año siguiente.

El resultado, en contra de lo que pudiera esperarse, es un libro homogéneo, con textos de distinto perfil pero enlazados por una unidad de tono, que reflejan con precisión la vida en su fluir, una vida en que confluyen varias vocaciones: la del profesor de un instituto demasiado lejano, la del padre y esposo con niños pequeños que necesitan una atención permanente, por lo que irrumpen una y otra vez en la soledad que todo creador necesita, pero son también fuente de constantes sorpresas, con su lógica desconcertante y sus preguntas sin respuesta (“¿Por qué tenemos una sola vida?”); otras entradas reflejan su experiencia como editor (de 'Litteratos', una de las colecciones de la editorial villanovense Littera Libros) o recogen las gratificaciones y los sufrimientos con los que sigue la suerte de sus libros: los premios no conseguidos, los amables rechazos, los compromisos incumplidos..., con textos que se proponen preservar del olvido, al modo machadiano, instantes de la vida cotidiana, o los destellos y paradojas del pensamiento, pues, como se propone toda literatura diarística “no se trata de hacer una relación de objetos perdidos, sino de hacerla antes de que se pierdan”.

Perteneciente al cada vez más cultivado territorio de la “no ficción”, Límites y progresiones está escrito desde la valerosa actitud de quien no permite que la verdad quede desvirtuada a base de amabilidad con los demás ni consigo mismo por lo que no es infrecuente que en ocasiones llegue a la denuncia (de las fulgurantes carreras literarias programadas meticulosamente por ciertas editoriales, de los incumplimientos de contrato, de los premios apañados...). Su mirada tiene mucho de “agudeza conceptista”, siempre perspicaz (“Entre los bosquimanos no existe el insomnio porque nadie pretende dormir toda la noche”), sabedora de que la realidad suele encubrirse con velos de engañosas apariencias.

Límites y progresiones tiene en común con libros anteriores, desde otro punto de vista, el rechazo de un lenguaje poético que muchos principiantes consideran el “registro” natural de la lírica: un léxico ambiguo, evanescente, vagamente simbólico, prestigiado por la tradición como poético (mar, otoño, melancolía, recuerdo...). Consciente de su erosión, Cumbreño transita por otros campos semánticos en los que busca, y consigue, un efecto de “extrañamiento” y originalidad, de modo que en la entrada que da titulo al libro puede considerar: “el destino de la poesía es el lenguaje matemático, lleno de límites, equidistancias e incógnitas sin despejar”.

Simón Viola (artículo publicado en Trazos, suplemento cultural del diario Hoy).


José María Cumbreño (Cáceres, 1972) es licenciado en filología hispánica y profesor de secundaria. Ha publicado los poemarios Las ciudades de la llanura (ERE, 2000), Árbol sin sombra (Algaida, 2003, Premio de poesía 'Ciudad de Badajoz'), Estrategias y métodos para la composición de rompecabezas (El Bardo, 2008), Diccionario de dudas (Calambur, 2009), Breve biografía apócrifa de Walt Disney (Algaida, 2009, Premio de poesía 'Alegría/José Hierro') y la antología bilingüe Teorias da ordem (Edições Sempre-em-pé, 2009). Es también autor del libro de relatos De los espacios cerrados (Fundación José Manuel Lara, 2006, Premio de narrativa breve 'Generación del 27'), del ensayo literario Retórica para zurdos (ERE, 2010).

Poema del día: "A D. Sancho Dauila Obispo de Iaen", de Luis de Góngora (España, 1561-1627)

Sacro pastor de pueblos, que en florida
Edad pastor gobiernas tu ganado,
Mas con el siluo, que con el caiado,
I mas que con el siluo con la vida,

Canten otros tu casa esclarecida,
Mas tu Palacio con razon sagrado
Cante Pollo de raios coronado,
No humilde musa de laurel ceñida.

Tienda es gloriosa, donde en lechos de oro
Victoríòsos duermen los soldados,
Que ia despertàran á triumpho i palmas.

Milagroso sepulchro, mudo choro
De muertos viuos, de angeles callados,
Cielo de cuerpos, vestúàrio de almas.

Luis de Góngora (1608), incluido en Sonetos (Junta de Andalucía, Consejería de Cultura, Málaga, 2007, ed. de Biruté Ciplijauskaité).

domingo 23 de mayo de 2010

Poema del día: "Nuestra Señora encinta", de María Victoria Atencia (España, 1931)

El aire te estremece con las hojas del chopo
y con un solo aliento a la par alentáis:
eres un agua viva que remansa el adviento.
Abrázate el regazo y déjame abrazarte
y sentir su latido transfigurar tu cuerpo.

Prendamos una hoguera en tanto que amanece.

María Victoria Atencia en Trances de Nuestra Señora (Ediciones Hiperión, Madrid, 1986).

sábado 22 de mayo de 2010

Poema del día: "Elogio del tiempo", de MarinaTsvetaieva (Rusia, 1892-1941)

A Vera Arenskaia

¡Camino que huyes como un desterrado!
Algo chirría, y luego se pone en marcha,
sobre las ruedas, a toda prisa.
¡Tiempo! Y yo no llego.

Tú, prisionero de los anales
y de los besos... pero susurrando
en fino hilillo de arena.
Me vas a engañar, Tiempo.

Con el péndulo y las arrugas,
los baches, con novedades
de las Américas... Vaso vacío.
Tiempo, me vas a enredar.

Piensas en traicionarme, Tiempo.
Esposa caprichosa, dispersarás tus prendas:
"-¡tenemos una hora!"
Pero nuestros trenes no marchan
hacia el mismo destino...

Sin embargo, yo nací al margen
del tiempo. En vano
te esfuerzas, oh rey por un instante.
Te voy a eludir, Tiempo.

10 de mayo de 1923

Marina Tsvetaieva, incluido en El canto y la ceniza (Círculo de lectores-Galaxia Gutenberg, Barcelona, 2005, selec. y trad. de Mónika Zgustova y Olvido García Valdés).

viernes 21 de mayo de 2010

Repaso semanal a los blogs y webs más interesantes

El gato poeta es el blog donde Federico Leyva nos va mostrando sus poemas, también sus reflexiones y pensamientos. Podemos encontrar sus libros publicados. Además, está indexado y mantiene una lista de etiquetas, lo que nos facilita la navegación.

Alcoba paralela nos llega desde Alicante. Es el blog de Paloma Corrales. Podemos leer en él sus poemas y relatos. Al final del blog tiene colocada una lista de etiquetas. Y encontraréis en su columna lateral una larga lista de enlaces.

Ventana a mis paraísos escritos nos traslada a Guadix, en Granada. Aunque está editado por Carmen Hernández Montalbán, podremos leer también los pomas y relatos de su hermana Dora. Tiene también información de los libros que han editado y está muy bien organizado.

Literario juvenil es un blog dedicado a la literatura juvenil, con entrevistas y comentarios sobre los libros más actuales. Está editado desde Venezuela, y aunque tiene mucha información, se echa de menos algún tipo de índice de materias. Tiene un chat para comentar sobre este tipo de literatura.

Literatura y periodismo nos muestra claramente las virtudes del formato blog para determinadas disciplinas. Este blog, por ejemplo, permite al joven estudiante de periodismo Ángel García, de Leganés, hacer sus primeros pinitos en la materia, con interesantes reportajes, artículos y entrevistas.

Caterva es un blog colectivo sobre literatura editado desde Colombia. Tiene ya muchos contenidos y están bastante bien organizados, con una lista de materias en la cabecera y una nube de tags en su columna lateral. En uno de los enlaces podréis conocer a quienes mantienen este blog.

Anna Francisca Rodas Iglesias (Tuti)
nos regala sus poemas desde Medellín, en Colombia. Un blogpoemario que podremos navegar a través de su Archivo temporal. Los poemas está ilustrados bellamente.

Poema del día: "Una suite de apariciones IV", de Mark Strand (Canadá, 1934)

En otra época, querremos saber qué aspecto tenía la tierra
Entonces y si la gente era como somos ahora. En otra época,
Los testimonios que dejaron nos convencerán de que no hemos cambiado

Y podríamos sentirnos a gusto en el pasado y no solos en el presente.
Y nos complacerá. Pero más allá de todo esto, lo que no puede
Verse o explicarse siempre estará en otro lugar, siempre imaginado,

Invisible incluso bajo las señales -la hermosa superficie,
el nada común conocimiento- que apuntan en esta dirección. En otra época,
Lo que no puede verse nos definirá y nos moverá a decir

Que la lengua es un error y que no se hace justicia con las cosas
cuando se las representa. El yo, diremos, nunca podrá
verse con un disfraz y nunca será visto sin él.

Mark Strand en Tormenta de uno. Poemas (Visor Libros, Madrid, 2009, trad. de Dámaso López García).

jueves 20 de mayo de 2010

Revistas literarias: 'Estrellas poéticas', nº 37.

Pincha en la imagen para ir a la revista.

Poema del día: "Bárbara, niña, presiente su martirio", de Ana Rossetti (España, 1950)

No hubo otro rubí más incesantemente
codiciado que aquel que por mi cuerpo,
tumultuoso y núbil, desleíase.
Y sabía que toda la hermosura
y el peligro se congregaba allí,
como en todos los cuellos de los mártires,
con esos cuellos dóciles, abatidos
por el amor más trágico.
Y por eso, cada noche, mi padre
desgarraba la organza
-peinada madreselva- de mi colcha.
Doblando mi cabeza, pulsera en mi pelo
por sus venas azules, y a la espada
-olía a cobre su pecho tan cercano-
mi garganta ofrecía.
El miedo se desgaja de mis muslos
y acomete a mi boca una sorda tormenta
que aprisiona los gritos en esquirlas de ámbar.
Amor: violenta muerte.
Mi brazo del embozo rescatado
busca la balaustrada y aguardo el estertor
pues la muerte me acecha cautelosa
antes de la postrera sacudida,
y me ofreces vitrales, y coronas de mirto,
y mi nombre, entre flexibles palmas,
en el Año Cristiano.
Pero no. No quiero resbalar,
caer del borde donde permanezco.
Que alguna voz amiga me despierte,
que un bondadoso ángel detenga mi martirio,
que en el momento último
mi padre se arrepienta y me perdone.
En mi garganta el grito se abre paso.
Cae atrás mi cabeza, y las dalias,
sus radiantes bengalas de púrpura teñidas,
estallan desde el búcaro fragante de mi cuello
y entre mis pechos arden.

Ana Rossetti en Devocionario (Visor Libros, Madrid, 1986).

miércoles 19 de mayo de 2010

El poeta costarricense Miguel Fajardo Korea nos habla sobre la obra del poeta egipcio Talat Shahin

La novena edición del Festival Internacional de Poesía de Costa Rica 'Poema Tierra' 2010 contó con el patrocinio de la Sede Regional Chorotega de la Universidad Nacional, el Centro Literario de Guanacaste y el Liceo Laboratorio de Liberia. En esta oportunidad, compartimos la poesía del escritor Talat Shahin (1949). En años antecedentes hemos sido los anfitriones de autores de Nicaragua, Honduras, México, Argentina, Colombia y Costa Rica, a saber: Carola Brantome, Roberto Sosa, Guadalupe Elizalde, Luis Alberto Ambroggio, Vicente Muleiro, Celedonio Orjuela, Rafael Ángel Herra y Estrella Cartín. Ahora, se suma Talat Shahin, distinguido poeta egipcio.

En el Abecedario del amor, el yo lírico asume un marco procesual de conquista cuando entra en el mundo de la poesía. Aduce que “la poesía se me entregó” y el amor lo erigió en “amante y mártir”. Es decir, es una propuesta dual, tanto de dación como de conquista.

La imagen del Nilo atraviesa este espacio lírico casi humanizada: “sobre el rostro del Nilo (…) Alcé la voz / y dijo el rostro: - Sígueme! / y en pos de él caminé hacia el norte”. La presencia de la liquidez simbolizada en el Nilo ha sido decisiva para la cultura egipcia de todos los tiempos. La dirección conduce a un camino-río que ha sido incluyente en la vida de sus 80 millones de habitantes.

El hablante aduce: “Escribí poemas sobre el Nilo, seguí la voz sobre él tatuada”, por lo tanto, el yo lírico acentúa su voz del Nilo como un amante, porque dicho río es un amado, una herida, una extensión del agua que simboliza vida para su país en el concierto de la cultura árabe.

El amor encuentra diversos asideros en el corazón, el dolor, la huella o la herida. Hay una especie de vencimientos que graba el pecho con la intensidad del río. Sin embargo, “el dolor ardiente se apacigua ante ti”. Por ello, el hablante lírico “viaja a través de la vena / y abre en ella una vela de nieve”. Luego nos tiene el tejido del sueño, entonces, aspira a un tatuaje de su amada. El amado le pide a su amada abrazar su pecho y cobijar el dolor. Este abecedario es una suma intensa de expresividad y vuelo lírico interior. La poesía del poeta egipcio Talat Shahin inquiere sobre el silencio creciente como “el tamaño de la tierra” que se convierte en fuego estelar.

El dolor acentúa los espacios de este mapa lírico como flechas. El dolor es una experiencia de crecimiento en “una tierra verde”, en una especie de sistema recolectivo del entorno geofísico y corporal de la amada, vista como un universo–germen. A pesar de todo, el hablante se aferra a ese destino: “yo en mi agonía, / en mi agonía, / sigo enamorado”.

La idea del círculo como unidad es un mundo de propuesta estética en el orbe lírico de Shahin. Es más, el hablante se convierte en anillo y ve “un rostro cortado por la fisura del espejo”.

En este mapa lírico del poeta árabe se advierte una profunda presencia del acento corporal. Además, cuerpo y naturaleza operan como un cronotopo: “Tus ojos, / oasis en la profundidad del desierto/ desplegado tras el valle,/ y la mirada amante/ perdida en tu oasis del paraíso” proyectan sugestivas imágenes sensoriales. El desierto es visto como un espacio natural donde pacen los camellos, pero donde “me asaltan mi niñez y mi locura”.

En la poesía de Talat Shahin se posibilita un reino “grabado con el faraón y Dios del sol/ que emerge tras la línea oscura del horizonte”. La sutileza del tratamiento amatorio es de gran fuerza lírica. Propone la fusión de los cuerpos como unicidad: “Penetro en tu cuerpo cobijándome, / duermo sobre tu pecho, duermes sobre el mío”. Se advierte, entonces, la lectura del cuerpo como un poder, cuya fuerza amatoria reside en la reciprocidad del contacto físico.

La alusión a los tatuajes es un desdoblamiento de la corporalidad, la otra voz “que yace fuerte en mi oído”. Tatuarse es una manera de asumir el mundo desde una microfísica del cuerpo-espacio como alimento receptivo. Además de ser una elección cultural.

El sesgo erótico-sexual es altamente sugestivo: “Se abren ante mí tus puertas/ y su entrada me invita” como un capítulo siempre abierto y reiterativo: “Llamo a las puertas/ buscando las velas del río embravecido”. La incorporación de los elementos de la liquidez acentúan el topos corporal “abriendo en tu pecho un río”, pero, a pesar de todo, “parto en dos tu noche hasta romperse, / bañando mi rostro en tu luz,/ resplandezco". En otro momento histórico, el tópico de la vida como un río; ahora, en la lectura del autor egipcio, el cuerpo como ese río omnisciente que es el Nilo, en el quehacer y la cotidianidad de Egipto. La metáfora del cuerpo-río es una asimilación de alto mérito artístico en su propuesta estética.

En su poema Cinco casidas en el Café Riche, el autor árabe incorpora la cotidianidad de un café literario. La casida es un poema holístico, una suma de imágenes, a partir del movimiento generado en dicho café cultural: “Llega la vendedora ciega de lotería, / guiada por su hijo pequeño, / y dice: -Dios bendiga al que ayuda al pobre desvalido. / El dueño del coche ostentoso/ pone en su mano una monedilla/ creyendo ser el único que conoce a Dios/ reflejado en la cara de su hijo pequeño”. Es decir, la suma de las imágenes en movimiento, contenidas en esta casida, globalizan una actitud: el hablante cede la palabra y el poema se deja leer desde múltiples sentidos textuales, producto de la polisemia poética.

Un poema estremecedor es 'AYN…S_N …Q_F', cuyas imágenes constituyen un dossier: “Mi amante (…) se bañaba en el arco iris”; “Me adentré en la niebla empuñando mi espada, /sesgando los colores”. “Las tres letras/ están en mi sangre, /en la sangre de los poetas”. En otro texto el hablante aduce: “y yo, el enamorado, en cíclope. /El sol habita en mi pecho, y me torno espada, / luz. ¡Coged las bridas de mi amor!”. Las imágenes visuales del sol en el desierto son imponentes.

En Canción al soldado desconocido expresa: “extendemos la llama/ hasta romper la tumba, propagándose la luz. (Entre las palabras grabadas sobre el muro, / el muerto se levanta de su tumba/ y se rompe la espada hacia él tendida”. Quienes luchan por la libertad de su patria, en cualquier contexto, merecen la luz, el resplandor del Dios Sol Egipcio. Los frentes de la libertad no tienen fronteras, se desbocan hacia la luz del bienestar colectivo, a pesar de “la sed del desierto”, por ello es una incitación la propuesta “No mires hacia atrás, / se cayó la estrella, / cayó de tu mano; / para prenderse en tu pecho”. Todos, en algún momento, debemos ser ese soldado desconocido que luche por los sagrados espacios de la libertad como vivencia, tanto individual como social.

En La montaña del té verde (Editorial UCR-Casa de Poesía,San José, 2010) Talat Shahin no da concesiones temáticas, por ello, incorpora la denuncia frontal a los sistemas represivos en cualquier contexto del planeta: “No soportamos/ a quien besa los dedos del ensangrentado. Nuestra sangre fresca está en los dedos” "¿Acaso el mártir se desangra,/ para que el traidor entregue las espadas al enemigo?”. Sobra cualquier explicación sobre estos versos, pues por sí solos se abren a una multiplicidad de sentidos, que cada uno puede inferir.

El poema 'Beirut' es un homenaje a quienes luchan por su libertad en el Líbano: “Ven Beirut, / para que soñemos con la luz que se acerca, / con la sombra que se aleja, / con la aurora que llega con el rocío (…) niños que aún no han sabido enmudecer (…) ¡Ven, Beirut!/ El mar se enturbia en tus ojos y tu voz canta, / mientras a mis niños/ los pisotean los pies de los soldados”. Aunque el poema tenga un referente específico, la lucha por la libertad es un oficio de siempre en todas las latitudes donde el ser humano aprecie la dignidad de vida.

El acento social hace decir al hablante: “¿acaso la herida abrió el corazón/ o se derramó sobre la tierra/ parte de tu sangre (…) que tu pecho se alimente/ de la melodía del quejido. / Luego siguió una bala, / siguió una bala”. El tono confrontativo, en lucha por mejores ideales para el ser humano de siempre es una tarea inconclusa. Siempre habrá motivos de lucha, a pesar de la insania y los discursos.

El poema final del libro, 'Una hoja del árbol del mañana', es una entrega de esperanza, por cuanto “Al amparo del sol/ crecen los árboles altos, erguidos (…) y las banderas del sol/ se izan orgullosas. Al amparo del muro, /bajo el casco; brota una sonrisa”.

En suma, la obra literaria del poeta, periodista, traductor y académico Talat Shahin es una presencia vital para la poesía sin fronteras. Cada uno de sus intersticios precisa derroteros de reflexión, de nostalgia, de memoria recuperada, de anhelos ciertos para seguir fijando los caminos de la humanidad, en espacios de encuentro solidario con el factor humanidad desde cualquier parte del mundo, porque el planeta es uno sólo, donde los individuos aspiremos a vivir sin fronteras separatistas, porque lo trascendente debe ser para todos.

Seguimos creyendo, desde luego, que la poesía es el arma más sincera y humana para salvar el alma de todos, sin pasaportes excluyentes, por el contrario, con el norte bien definido, en aras de compartir la condición humana que nos pertenece a todos, contra las fronteras ficticias que el ser humano ha inventado contra su propio destino.

Por lo tanto, nos enorgullecemos con haber tenido en Guanacaste a uno de los más relevantes invitados al IX Festival Internacional de Poesía de Costa Rica 2010, para que viniese a compartir su palabra, sus recitales poéticos en árabe, su voz y su acento artístico, y quien gentilmente vino desde el lejano Egipto, pero cercano, ahora, en la patria sin fronteras de la palabra, la poesía y la amistad.

Lic. Miguel Fajardo Korea, Premio Omar Dengo, 2009. Universidad Nacional de Costa Rica
miguelfajardokorea@hotmail.com


Talat Shahin nació en Egipto y residió en España durante dos décadas. Actualmente vive en El Cairo, desde donde ha venido para compartir con todos nosotros. Escritor, periodista, traductor, poeta y profesor universitario. Habla inglés, español y árabe. Doctor en derecho por la Universidad Complutense de Madrid.

Ha trabajado como corresponsal en España para diversos medios de comunicación árabes. Ha traducido 36 libros del español al árabe. Entre sus autores traducidos figuran Gabriel García Márquez, José Saramago, Juan Goytisolo, Rubén Darío, Nuria Amat, Julio Llamazares, Mercè Rodoreda, Lauro Olmo, Clara Janés o Antonio Buero Vallejo. En 1986 le fue asignado el Premio Wallada de poesía, en Madrid.

El Dr. Talat Shahin ha publicado el libro de ensayo La estética de la negación en el teatro hispanoamericano, en 2003, y es autor de cuatro libros de poesía, a saber: El alfabeto del amor, 1986; Canciones para mi tierra, 1973; El libro del amor y sangre, (2001 y 2005) y, en Costa Rica, La montaña del té verde, 2010.

Ha sido miembro fundador del Instituto del Teatro Mediterráneo, la Asociación de Periodistas Árabes y el Club Internacional de Prensa en Madrid, entre otros. Invitado al IX Festival Internacional de Poesía de Costa Rica que coordina el poeta Norberto Salinas.

Poema del día: "Hacia un recuerdo", de Claudio Rodríguez (España, 1934-1999)

Bien sé yo cómo luce
la flor por la Sanabria,
cerca de Portugal, en tierras pobres
de producción y de consumo,
mas de gran calidad de trigo y trino.
No es el recuerdo tuyo. Hoy es tan sólo
la empresa, la aventura,
no la memoria lo que busco. Es esa
tensión de la distancia,
el fiel kilometraje. No, no quiero
la duración, la garantía de una
imagen, hoy holgada y ya mañana
fruncida. Quiero ver aquel terreno,
pisar la ruta inolvidable, oír
el canto de la luz aquella, ver
cómo el amor, las lluvias
tempranas hoy han hecho
estos lodos, vivir
esa desenvoltura de la brisa
que allí corre. No, hoy no
lucho ya con tu cuerpo
sino con el camino que a él me lleva.
Quiero que mis sentidos,
sin ti, me sigan siendo de provecho.
Entre una parada
y otra, saludar a aquellos hombres
para ver lo que soy capaz de dar
y capaz de aceptar,
para ver qué desecho
qué es lo que aún me es útil;
entrar en las ciudades, respirar
con aliento natal en ellas, sean
las que fueren. No busco
masticar esa seca
tajada del recuerdo,
comprar esa quincalla, urdir tan pobre
chapuza. Busco el sitio, la distancia,
el hormigón vibrado y tenso, la única
compañía gentil, la que reúne
tanta vida dispersa. No tan sólo
tu carne, que ahora ya arde como estopa
y de la que soy llama,
sino el calibre puro, el área misma
de tu separación y de la tierra.
De aquella tierra donde el sol madura
lo que no dura.

Claudio Rodríguez, incluido en Desde mis poemas (Ediciones Cátedra, Madrid, 1994).

martes 18 de mayo de 2010

El poeta peruano Raúl Heraud nos habla del poemario 'Erocéntrica' de la también peruana (y española) Rocío Santillana

Erocéntrica (DHB Ediciones, Ciudad del Carmen, México, 2009) de la poeta peruana española Rocío Santillana es el viaje sin escalas hacia el instinto, “el dorso de tu mano despereza mi vello”, al placer sexual: “fue abrirte la puerta/ y mis piernas treparon a tu boca”, ejercido plenamente sin ambigüedades ni reticencias “porque no existimos/ más allá de mis sábanas”.

Desde sus primeras páginas, como si se tratase de una exquisita fruta prohibida, los poemas, que poseen un dulzor amargo que sólo encontramos en las costas del Caribe (“por algo me arrebata esa guapería tuya/ de muérdete el labio, que estoy en candela”), confirman que Rocío vive un eterno idilio entre dos culturas: “Ya sé que eres el mango más chupeteao de la/ Habana, el tipo más escapao, el animal que vino/ acabando pa darme gozadera y vianda”.

Hay que recordar que Rocío escribió esta acalorada bitácora, estas “lascivas memorias” en su estancia en Cuba bajo el signo de Yemayá y que provocan un extraño escozor, algún fantaseo orgásmico mientras, convertidos nosotros en vouyeristas observamos, sin ser vistos, como la poeta despoja del asfixiante traje púdico a cada uno de sus amantes, introduciéndolos a un mundo de goces y aventuras carnales donde la protagonista, hedonista confesa de esta historia, nos revela una segunda lengua: “tengo una lengua para descorchar tu botella/ y otra para dejarte con sed, cuando recuerdo/ que soy abstemia./ Tengo/ jugo de sandía/ y dos lenguas/ tengo”; aquella que Santillana muestra erótica y erógenamente en estas páginas: “bendigo mi clítoris en tus dedos/ y tu fórceps en mi útero”.

Como en un acto de posesión, “mis manos son una página en blanco que podré leer/ sólo cuando sea capaz de borrar/ las huellas de tu esperma/ aún a riesgo de no tener ya de qué escribir”; de frenética conquista, “y yo, bulímica de sexo/ y anoréxica de todo lo demás/ famélica/ vuelvo a jadear/ como cuando de un portazo cerré mi casa/ y salí disparada/ por la acera/ por la carretera/ por las once cuadras/ que me separaban de tu esqueleto con pellejo…”, al fin y al cabo el arma para doblegar y ser doblegada tantas veces como sea posible.

Erocéntrica, de Rocío Santillana, está escrito con fuego, con toda esa magia y sensualidad que ejerce el trópico sobre sus habitantes, es el canto epicúreo al final de la tarde que llega en forma de brisa desde el Atlántico: “nuestros labios, aceitunas/ cerezas en tu pulso/ flores, plumas, mariposas/ zancadillas que le puse al tiempo/ en 21 y f”. ¡Que viva changó!

Raúl Heraud

Rocío Santillana (Lima, 1967). Trabaja habitualmente como guionista de series de televisión en Madrid, donde descubrió la teoría de género y su aplicación en la comunicación... En La Habana coguionizó la película documental hispanocubana Reyita, estrenada en el Festival Internacional de Nuevo Cine Latinoamericano. Poemas y cuentos suyos pueden leerse en webs y blogs de Brasil, Perú, España y Cuba. Ha realizado lecturas performáticas y dirigido los cortometrajes Erocéntrica, ¿Cuál crisis? y Mi otra lengua, producidos en La Habana en 2009 y basados en su poemario Erocéntrica.

Poema del día: "El alba evapora al recién nacido", de Raymond Queneau (Francia, 1903-1976)

I
El quieto desierto enciende la pipa de la paz
Es un maratón de parto
Un ruiseñor sobre una cloaca
En una punta del plano el aviador dibuja América en clave
El armazón de madera cruje
El crápula con la piedra de sapo en la frente
La piedra de sapo en la frente tiro de mortero
¡El muy inútil! Los nativos de esta región descoyuntada
Donde nacieron con finos labios de piscina
Se disponen a abandonar el caserón alzado sobre pilotes
Por encima de las llagas flagrantes de los abismos de desdicha
Siete tamarindos crecen
Los infiernos impíos
Las noches natatorias
Los telegramas elásticos
Panfleto de la naturaleza heterodoxa
El frío hiela los pimpollos del dinero
Al atardecer los salones forman guirnaldas
En torno a jornadas languidecientes
Por los ardores privados
Los ciudadanos se estrellan contra el panorama
Ideograma escrito por entes inestables
Esclusa de los destellos cerebrales
El azar se cierne sobre las prisiones de adorno
Donde se ven grabados los siete fantasmas de las injurias navegables y los ocho sueños de la potasa cáustica
El día de porcelana pasea saludable

II
Por las cuestas de la analogía
Se hacen añicos en silencio tres esferas irisadas
Danzarinas y mendicantes
Flores con apariencia de dedos juntos
Las palabras que se abstenían de las sombras de la realidad
Murieron Al expirar revelaron quienes eran sus padres
Puros se habían deslustrado muy deprisa
Para vivir se hicieron obreros o boxeadores
En los espacios donde habitan los seres siderales en el centro magnético y en los árboles cuyo follaje se asemeja a los pulmones de los animales expuestos en las carnicerías
Los paisajes pintados al pastel aprendieron a moverse
Sus pintores meditaban cómo hacer plantas irreales
Que llevasen a los pájaros sus leyes y decretos
Los asesinos esperan la venida de los padres del lenguaje
Un cosaco con el culo de cuero de sus pantalones los guía
Por encima de las casas desde donde el horizonte asombroso se lava los dedos calladamente cuatro príncipes
Esperan la salida de los cisnes
Cartílagos devastados rescoldo de placeres
La feria de los tesoros por venir
Se ha abierto entre dos muros de antimonio
Los cuatro príncipes han muerto
Treinta y seis cirujanos colocan dentro de su ataúd periódicos metálicos y botellas de stout (1)

III
La vida muere junto a las fuentes del agua teñida
Que ansían el vuelo de las ocas
Vincapervincas talludas las noche la estación
Guardia estrellado henchido de esplendor
Las especias envueltas en los mantos caprichosos
De los matorrales combaten con valor
Crepitación de negros destellos en la santa bárbara de los navíos a la deriva
Lugar para cajas de caudales usadas crímenes de dedos viejos
Jaguares escondidos detrás de los árboles de la ribera
Para qué nadar entre dos tiempos
Los inmigrantes abyectos las arpías corrompidas
Asfixiada menstruación oceánica
El sarcoma de deshilacha
La sífilis aureolada en carricoches o simones
Presente en Euler (2) la división del flúor de bromo y de yodo
Punzón del taller exceso del ovario
Los papeles de China por seis estratos de seis mil metros separados de los vertederos sórdidos donde mugen los becerros cansados traídos al mundo por un cojo disimulado
Con el anuncio de la maduración de la lavanda
Se abalanza
De lleno y viene a dar contra un baldaquino donde le espera la muerte
Al amor latente

(1) Cerveza negra (N. del T.)
(2) Leonard Euler, ilustre científico y matemático (N. del T.)

Raymond Queneau en El instante fatal (1946) (Visor Libros, Madrid, 2009, trad. de Adolfo García Ortega).

lunes 17 de mayo de 2010

El profesor de literatura Rafael Cabañas Alamán nos habla sobre la novela 'Dedos de dátiles' del escritor iraquí Muhsin Al-Ramli

Dedos de dátiles (Editorial El tercer nombre, Madrid,2008), obra de ficción finalista del Premio internacional 'Booker de la novela árabe' 2010, es la última novela del autor iraquí Muhsin Al-Ramli, quien ha vivido y trabajado en España durante muchos años. Es el autor de Migajas esparcidas (novela, 2000), Premio 'Arkansas' (EEUU, 2002) por la versión inglesa, Scattered Crumbs. Su propia experiencia ha sido vertida de manera directa en su última novela, pues esos “dedos” que aparecen por todas partes en la ficción que nos ocupa (a nivel metafórico y real) arraigan en dos espacios narrativos concretos: Irak y España.

La problemática que se presenta en Dedos de dátiles nos recuerda a novelas de autores latinoamericanos que escriben o bien desde el exilio o que viven fuera de sus propios países de manera voluntaria, y el problema de la dualidad cultural invade con frecuencia a sus personajes marginales, sin duda, como reflejo de la preocupación del mismo autor. Pensemos en novelas como Maldito amor, de Rosario Ferré (Puerto Rico), La seducción de Hernán Cortés, de Luis Ponce de León (España), en varios de los cuentos de autores hispanos afincados en los Estados Unidos, como los que leemos en Se habla Español. Voces latinas en USA, texto editado por Edmundo Paz Soldán y Alberto Fuguet.

También el tema de la identidad emerge en algunas obras de varios escritores árabes que escriben en idiomas extranjeros como el caso del marroquí Tahar Ben Jellon y del libanés Amin Maalouf. Muhsin Al-Ramli pertenece a esta nueva generación universal de escritores en el exilio. Con su novela, el autor iraquí lanza dardos a los sepultadores y dictadores que cercan la vida de sus personajes, pero gracias a la literatura el escritor da fe de un testimonio que se despliega como acto de denuncia y protesta para sobrevivir, o cuanto menos, para aliviar el dolor padecido.

La lectura de la novela entretiene a un lector que lamenta los terribles hechos que le acontecen a una familia iraquí, representante y víctima involuntaria de la política “del dictador”, innombrable y no nombrado en la novela. Las tres generaciones se solapan en sus espacios concretos (el abuelo, Mutlak, en Irak, el padre, Noé, en Irak y España, y el nieto y narrador Selim, Irak y España). Pero todo va en función del antes, en Irak, y del presente histórico que se enclava en Madrid. Ambos planos cronológicos y espaciales se van intercambiando en entretenidos capítulos.

La chispa que promueve la acción salta ante la afrenta al honor que sufrió la nieta de Mutlak por parte de un miembro del gobierno iraquí, que conlleva a la muerte de amigos y parte de la familia de Mutlak, al querer vengarse todos ellos por el agravio. Esto conduce al desenlace fatal en el que, como casi siempre, pierden los débiles. Nieto y padre, en este orden, abandonan Irak, pero no sin prometerle Noé a su hermano que se vengará de todo, eso si, con un acto grotesco y vejatorio que no pasamos a desvelar. Pero a la vez este es uno entre varios ejemplos que aparecen en esta obra sobre la influencia del contacto entre dos culturas. Vemos que Selim intenta convencer a su padre “para que deje esa cadena de represalias y venganzas, porque el camino del principio del ‘ojo por ojo’ es muy amargo, padre”. Y continúa el hijo: “Es verdad que fuimos nosotros quienes lo inventamos, pero la experiencia humana posterior ha llegado a la conclusión de que si lo aplicáramos, al final, estaríamos todos ciegos” (p. 226).

Noé y Salim, cada uno por su lado, comienzan una nueva vida en España, y ambos se ven forzados a abandonar a su familia y a su amada patria. Alia estará en la memoria de su novio Selim hasta el final y el padre se separará de su esposa en buenos términos. Una vez en Madrid, ambos se encuentran por casualidad y retoman la relación. El lado crítico del nieto, narrador, poeta y soñador, converge con la visión del padre, dueño de una discoteca, quien ahora presenta una dualidad que le confunde a él mismo. El hijo le critica que se aleje de las pautas conservadoras que tanto defendía, y que al mismo tiempo quiera seguir fiel a unos principios, por un motivo de antaño, que ahora no parecen tener razón de ser. En esto no cambia el padre: en querer saciar su sed de venganza.

La novela ilustra interesantes puntos temáticos descritos desde el corazón, donde el humor empaña y alivia el factor trágico en ocasiones. La narrativa adquiere tonos eróticos, dejando filtrar un marco poético desplegado en los momentos más sosegados. No olvidemos que el autor es un poeta árabe y que el narrador también lo es, como en cierta medida lo son Noé y el adorado abuelo.

En la novela aprendemos del amor del narrador por su padre y su abuelo, con quienes a menudo se identifica. Averiguamos sobre Irak, de la vida de Madrid y descubrimos la admiración que Selim despliega no solamente por el país que le vio nacer, sino también por España, que le acoge, y en el que parece haber encontrado la felicidad. Pero el final abierto, algo inesperado, arroja cierto misterio, pues el padre seguirá derroteros diferentes.

Rafael Cabañas Alamán
es doctor y profesor de lengua
y literatura española
en Saint Louis University, Madrid Campus.

Poema del día: "Ángel desnudo", de Emilio Prados (España, 1899-1962)

Estoy desnudo en medio de la calle.
No sé de dónde vengo.

Los hombres me rodean.
Todos me dicen:
-Ten, tu mano es áspera;
venenosa es tu lengua,
en tu piel hay pecado...
El mar es bello,
la rosa es bella,
el corazón del hombre es bello,
la lluvia es hermosura
y en cambio tú...

(Suena un reloj
y, cada cual, de prisa, me abandona,
para llegar a tiempo a sus trabajos...)

Vuelvo a quedarme solo.
Estoy desnudo en medio de la calle.

Miro hacia mí:
mi mano es bella,
mi lengua es bella,
mi piel es bella
y mi pecado es bello...

Miro hacia Dios.
Vuelvo a bajar los ojos.
Mi pie no deja sombra por la tierra.

Emilio Prados en Jardín cerrado (1946) (Ediciones Cátedra, Madrid, 2000).

domingo 16 de mayo de 2010

Poema del día: "La casa", de Diego Jesús Jiménez (España, 1942-2009)

Se ha plantado el invierno,
y la casa del pueblo,
y los trigales y las llanuras, y la serenidad
que conducen los ríos.
Allí las ventanas al campo, nuestra casa
vacía. Por el corral
andan las yuntas y el esfuerzo
del carro; duermen
las vertederas. El sol
trae aquel aire de la última fiesta: los ruidos
de artificio, las quincallas, la noria
permitida; el turrón, las trompetas
del niño, el buen tema
del baile.
Bajo la chimenea,
la pana del domingo, las baldosas
viviendo aquel momento alegre, aquella pulsación
de los membrillos.
Si hoy volviese a la casa
preguntaría si es a las nueve la procesión, si sale Juan pidiendo
por las casas, sin han traído casetas para tirar, si hay toros
por la tarde, si hay banderillas para el anís o si aquel baile
sigue siendo en la plaza, y hay amores
inútiles.
Mi habitación, la mesa de nogal, los libros,
la ventana...; allí estarán las Ciencias Naturales, la Geografía
de los jueves, los vientos, las distancias...
Involuntario, duro,
el nombre de Raquel, la habitación de arriba...
Si volviese a la casa
preguntaría que cuándo es el examen; si deja aún Pilar
la rendija del balcón abierta, o si cruza José
al acarreo, o si sube la sangre del jardín, o si es la primavera,
o son los años, o aquel pecho en sus bodas,
o aquella piel herida.
Los baúles cerrados en la cámara,
la ropa negra de los muertos más próximos, la hora de cenar. Los aleros,
los nidos
de los tordos, las sartenes sin uso, los fantasmas, la bicicleta
sin manillar, sin niño por las cuestas.
Preguntaría,
si hoy llegase a la casa, si sigue allí Miguel
esperando a los pájaros; si se juega a las cartas o se fuma.
O si Andrés tiene novia y nos despierta
la voluntad de amar, "cuéntanos lo del beso",
o si la madre sube y nos sorprende,
contando labradores en el llano, o campanadas sueltas
de la Iglesia.
Si volviese a la casa
negaría la paz. Los tiestos ya no tienen
la sangre de la flor, ni sube el griterío de la plaza, ni se encuentra el jornal
para los olivares, ni está abierto el balcón, ni se ha casado Andrés
con Margarita (yuntas y carros, la lentitud
del buey, las cuevas, los rastrojos...),
ni labradores en el llano
a media tarde, levantando la siega.
Si volviese a la casa
negaría la paz, comprendería
lo duro de esta siesta, vencería aquel miedo.

Diego Jesús Jiménez en La ciudad (1965), incluido en Poesía española. Antología (1939-1975) (Ediciones Tarraco, Tarragona, 1977, ed. de Ricardo Velilla Barquero).

sábado 15 de mayo de 2010

Poema del día: "Las palabras se vuelven opacas...", de Benito del Pliego (España, 1970)

Las palabras se vuelven opacas y toman la apariencia de las cosas: son para ser, con su presencia basta.

Benito del Pliego
en Merma (Ediciones Baile del sol, Madrid, 2009).

viernes 14 de mayo de 2010

Repaso semanal a los blogs y webs más interesantes

José García Pérez mantiene una web muy bien organizada para ponerse en contacto con el mundo y mostrar sus creaciones. Podremos conocer su obra poética y ensayística, así como sus diferentes ocupaciones.

Los chapines rojos es el blog de la joven estudiante de arte María González, de la Córdoba española. Un blog bello y elegante, con poemas y textos suyos, acompañados por bellas fotografías. Nos informa, casi sin querer, de las obras publicadas. Y en su columna lateral, un montón de amistades poéticas.

Lune, es la palabra que, dentro de un dibujo, encabeza este blog, también de otra joven poeta de las tierras del sur. Luna Miguel es su nombre, y nos muestra las cosas que hace, sus ensoñaciones fotográficas, sus obras.

Una pecera gigante es un nuevo ejemplo de blog poemario: solamente encontraremos los poemas de su autor, apodado Pez susurro; eso sí, residente en la poco húmeda ciudad de Madrid y Piscis. Se lee despacio y bajando bajando: como siempre en estos caso no tiene etiquetas ni índice.

Sobre literatura es el blog de la Asociación Cultural Myrtos Gramma Almanar, en él informa de sus actividades y anuncia revistas donde publicar y también concursos. Mantienen otros blogs y desde este podremos saltar a los otros, también interesantes. Admiten colaboraciones.

Lilya Nuratis nos muestra su blog desde Buenos Aires. Esta joven argentina nos invita en él a espiarla, por eso, como veréis, mirar es muy importante en este blog: pocas, pero intensas, palabras, e imágenes sugerentes.

Vía pruna lleva tres meses sin actualizarse; normalmente nos gusta comentar blogs que están vivos. En este caso se trata de un blog poemario, así que su actualidad es permanente. Lo edita, o editaba, Bibiana Poveda desde Mendoza

Poema del día: "Puedo decir alto y claro...", de Saray Pavón Márquez Saray Pavón (España, 1984)

Puedo decir alto y claro:
no sé a dónde me dirijo,
me pesan los párpados,
a veces exploto y, otras,
tengo sequía de impulsos;
me marean las líneas del metro,
estoy harta de las hormonas,
los cambios,
harta de ser pezón y curva.

Saray Pavón Márquez en Grisicitudes (Cangrejo pistolero Ediciones, Sevilla, 2009).

jueves 13 de mayo de 2010

Revistas literarias: 'Letras (Fuengirola), nº 22. 'Revista Almiar (Margén cero)', nº 51.

Pincha la imagen para ir a la revista.

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Poema del día: "Variaciones 5", de Boris Pasternak

Tomó el color de los gitanos,
estuvo enfermo de escorbuto,
y no hacía secreto alguno
de los negros agujeros de la caña
en el país de los ladrones
y de los vinateros.

Por la valla se metió con sigilo el cuatrero,
la viña tomó un tinte atezado,
picoteaban los racimos los gorriones,
movían sus mangas los espantapájaros,
pero, interrumpiendo el rumor amenazante,
cierto estruendo moría y torturaba.

Allí moría el mar.
Las orillas resonaban ruidosas,
la grava se caía.
El vómito de crestas
daba náuseas,
cabrillas sucias jugueteaban.

Y, más allá de Shabo,
el viento hacía estragos
destrozando embarcaderos.
Se hacía más fuerte la sirga
en el agua salada,
y aumentaban las náuseas
por el temporal.

El ruido de las olas se extendía
igual que un lebrillo
tirado por el baño,
como si Kagul conversara
de noche
con una gaviota de Ochákovo.

Boris Pasternak
en Temas y variaciones, incluido en Por la paz y por el pan. Obra completa. Tomo I (Ediciones 29, Barcelona, 1978, trad. de César Astor).

miércoles 12 de mayo de 2010

Fernando Tascende nos habla sobre la nueva novela del escritor colombiano Marco Tulio Aguilera 'Agua clara en el Alto amazonas'

Agua clara en el Alto Amazonas (Benemérita Universidad de Puebla, México, 2010), de Marco Tulio Aguilera, es una novela que, en su sorprendente brevedad, encierra una gran cantidad de historias y de personajes, que no sólo mantienen en vilo al lector desde el principio hasta el fin, sino que le hacen reflexionar sobre una serie de problemas contemporáneos como los de la guerrilla, la contaminación ambiental, el amor, el erotismo, el machismo, el misterio femenino, la situación de Colombia y el mundo, la explotación de la selva. No es, de ninguna manera, una novela mensajista, ecológica o política. Es simplemente una novela, una buena, excelente novela.

Si me pongo a pensar en novelas breves que hayan alcanzado a calar en mí de manera semejante, me remitiría a El viejo y el mar y a Un hombre viejo que leía novelas de amor. Y si recurro a novelas largas con las cuales podría estar emparentada ésta del colombiano Marco Tulio Aguilera tendría que pensar La vorágine, en El corazón de las tinieblas y las novelas de su compatriota Álvaro Mutis (particularmente La última escala del Tramp Steamer). La diferencia de la novela de Aguilera con respecto a la de Mutis es que Mutis es más poético, menos brusco o agresivo.

Hay dos características que subyugan en la novela de Aguilera: por una parte la constante peripecia: una aventura se va ligando con otra, una historia de amor sucede a la anterior; por otra parte, algo que no había visto tan marcado en una novela: un ars poética puesta por completo en evidencia y sin embargo tan hábilmente tramada que el lector entra en el juego con absoluto deleite. Se trata del hecho de que en la novela se alternan los capítulos de la novela esencial en la que se cuenta un viaje al Amazonas, que realiza un profesor universitario, con los capítulos en los que el escritor Aguilera, usando su propio nombre, relata a manera de crónica un viaje que él supuestamente hizo a la Amazonia.

Como espectador privilegiado el lector se da cuenta de dónde salen las historias que cuenta el autor: no sólo de lo que vio, oyó, sintió el escritor en el Amazonas, sino de los libros que leyó, las personas que entrevistó (entre ellos vale destacar a un personaje de la realidad colombiana: el cartógrafo Pedro Botero, quien fue el informante y cómplice del escritor y a quien está dedicado el libro). He aquí, me dije, una novela diferente: me cuenta la historia –una historia vigorosa, una historia de amor entre un blanco y una indígena huitota— y me cuenta de dónde salió la historia. Vulnerada la triquiñuela, develado el misterio, no por ello se destruye la historia básica, la historia esencial, el meollo, que es el texto narrativo con el que concluye airosamente este novelista que hasta la fecha nos había ofrecido otro tipo de libros, más centrados en la intimidad femenina que en el relato de aventuras.

Ahora que los lectores de García Márquez hemos quedado desamparados y desesperanzados al saber o suponer que este autor insustituible posiblemente no vuelva a ofrecernos otra de sus acostumbradas obras maestras –es claro que Gabo ha ido mermando la calidad de sus obras; sin embargo su impronta no la tiene nadie—, nos queda el consuelo de saber que Marco Tulio Aguilera, otro colombiano de la estirpe de los grandes contadores de historias, sigue vivo y produciendo a un impresionante ritmo (en el corto trayecto de un par de años ha publicado El imperio de las mujeres, tercer libro de una serie ya clásica de volúmenes de cuentos que suma la impresionante cantidad de 20 ediciones en conjunto; publicó también Maelström agujero negro y Poéticas y obsesiones; ha anunciado una novela erótica Doctor Amóribus consultor erótico y sentimental y mantiene uno de los blogs más vivos de la lengua castellana: Descabezadero.

Fernando Tascende