viernes 29 de enero de 2010

Repaso semanal a los blogs y webs más interesantes

Relatos eróticos gay es un blog bastante explícito en su título y en su contenido visual. Los relatos están disponibles por título en su columna lateral. Podemos navegar por este blog a través de su Archivo temporal. Organizan un concurso con esta misma temática.

Loca Novelife, según reza su cabecera, es un "blog sobre una loca vida novelada around the world...". Y este personaje, creado por la escritora Elvira Rebollo, "tiene el récord mundial en hacer y deshacer maletas. Adicta al café, al sofá y a Internet. Conquista el mundo camuflada de inocente profesora de español...". Este blog tiene etiquetas para poder navegarlo.

El hispanismo es un blog de encuentro entre hispanistas de Marruecos y arabistas de España. Está editado desde Tetuán por Ahmed Mgara. Su tema principal es el encuentro cultural entre España y Marruecos. No está etiquetado, se navega a través del Archivo temporal.

Pincelada rosa es el blog de la poeta y escritora Beatriz Giovanna Ramírez. Aunque nacida en Bogotá, Colombia, actualmente reside en la localidad alicantina de Polop. Podremos disfrutar aquí de sus textos; también nos informa de los libros que va leyendo y cuelga poemas de autores y autoras que le gustan.

Cuevas del campo, mucho por descubrir está dedicado a cantar y contar los sucesos cotidianos de este pueblo del altiplano de la provincia de Granada. La verdad es que se trata de un blog familiar y entrañable. Está editado por Antonio Víctor Martínez Cruz profesor de literatura y apasionado de toda actividad cultural.

Nos encontramos con un nuevo blog sin título. Contiene reflexiones vitales en forma de breves relatos y poemas, firmados por Luz. Poca información más contiene el blog. También pocas son sus entradas, todas están disponibles bajando por su pantalla.

Moonshiner es el blog de la joven poeta sevillana Laura Rosal, a quien no es difícil encontrarse en algún evento poético en Sevilla o cualquier otra ciudad, con su cámara al hombro, poniendo imagen al gran momento poético que vive la joven poesía española. Encontramos en su blog sus creaciones poéticas, acompañadas por bellas fotografías, y poemas de poetas que le llegan. No tiene etiquetas, pero es un blog agradable de navegar.

Poema del día: "Biografías de pájaros 5", de Bernardita Maldonado (Ecuador, 1969)

Bandada que bulliciosa
reclama tu cuerpo
desde el fondo del barranco
sueños decapitados
estandartes rotos
jirones de rutas
y crecentadas.

Detenla dices...
siembro palabras como muros
y en la entrada de tu gruta
crecen altas las metáforas
para esconder tu cuerpo
rehén de los silencios
tu cuerpo
cantera que cada noche
posesa de luna y trajín
agoto con avidez
hasta el fondo
donde el resplandor
de las gemas
me enceguezca o nos salve.

Bernardita Maldonado en Biografías de pájaros (Casa de la Cultura Ecuatoriana, Ecuador, 2007).

jueves 28 de enero de 2010

Revistas literarias: 'Quehacer editorial', nº 8

Ya se puede consultar gratuitamente la versión electrónica del número 8 de la revista Quehacer Editorial en la página principal de la RIEPA (Red Internacional de Editores y Proyectos Alternativos). En este número, Camilo Ayala y Alejandro Zenker escriben sobre los correctores de estilo; Juan Domingo Argüelles nos ofrece un valioso ensayo en torno a los nuevos títulos de literatura coreana publicados por Ediciones del Ermitaño; Gustavo García diserta sobre “la muerte del libro”; Antonio Damián y Alejandro Zenker entrevistan a José Emilio Antón en torno al libro de artista, quien ofrece un panorama muy amplio sobre el tema; Luis Alberto Pérez Amezcua habla del fomento de la lectura en el sistema de educación media superior; Merari Fierro nos abre un camino para dejar de sufrir por las letras; Luis de la Peña Martínez escribe sobre los editores de contenidos, mientras Leonardo Ramos se pregunta si los editores somos actores sociales responsables. Por su parte, Guido Indij nos ofrece un panorama bien informado de la edición independiente en Latinoamérica; Joaquín Llórens nos da ideas sobre el presente y el futuro de la edición independiente; y Hernán Lara Zavala nos proporciona un amplio panorama de los problemas que enfrenta la edición universitaria. Finalmente, Alejandro Zenker diserta sobre la bibliodiversidad, la crisis y el aprovechamiento sustentable de los recursos tecnológicos en el quehacer editorial y Mauricio López Valdés cierra con su característica erudición hablándonos del devenir de la tipometría.

En fin, es un número rico en contenidos con una notable diversidad de temas y visiones que todo interesado en el libro y la lectura no se debe perder. La edición con soporte papel está disponible en la editorial en México y en algunas librerías de la Ciudad de México. Los interesados en adquirirla pueden escribir a solar@solareditores.com o llamar al (+5255) 5515-1657. La revista está abierta a sus colaboraciones. Sus comentarios serán bienvenidos en el correo alejandro.zenker@solareditores.com.

Aejandro Zenker

Poema del día: "La pareja", de Robert Lowell (Estados Unidos, 1917-1977)

"En dos ocasiones en el pasado creo que me encontré
con Lizzie en el sueño recurrente.
Estábamos fuera caminando. ¿Qué clase de calle, preguntas
hermosa o Londres? Era nuestra propia calle.
¿Qué escuchaste y dijiste? Nos escuchamos a nosotros mismos. La acera tenía dos pies de anchura. Nosotros, cogidos del brazo, caminábamos, haciendo ruido de humedad con las hojas de cinco puntas de roble que había bajo muestros pies-
Felizmente se fundía bajo nuestros talones.
Nuestra actitud tenía algo de íntima en mi sueño.
¿Qué hacías tú en esa luna de miel?
Nuestra conversación tenía una trama simple,
la historia de una mujer y un hombre
que versificaban la tragedia de ella-
hablábamos como hermanas... tú no existías."

Robert Lowell en El delfín (1973), incluido en Antología (Visor Libros, Madrid, 2003, trad. de Antonio Resines).

miércoles 27 de enero de 2010

Radio en red: 'El ojo crítico'

Presentado por Laura Barrachina y Julio Valverde, El ojo crítico es un informativo cultural realizado por los Servicios Informativos de Radio Nacional de España. Su formato habitual incluye una entrevista en profundidad a un personaje de la actualidad de la cultura, varios reportajes elaborados en colaboración con las emisoras territoriales y una sección crítica en la que intervienen distintos especialistas. El programa concede anualmente los premios que llevan su nombre, destinados a reconocer el trabajo de jóvenes artistas. Se emite de lunes a viernes a las 19 horas (hora peninsular española).

Poema del día: "A punto de partir", de Li Bai

El gran Peng alza el vuelo, tiemblan los ocho confines.
En el cielo flaquea, las fuerzas no lo sostienen.
El viento remanente agitará a generaciones.
Pasa por la Morera, queda enganchada una manga.
Los hombres del mañana, al saberlo, lo contarán.
Confucio ya no existe, ¿quién por ello va a llorar?

Li Bai, incluido en A punto de partir. 100 poemas de Li Bai (Editorial Pre-Textos, Valencia, 2005, trad. de Anne-Hélène Suárez Girard).

martes 26 de enero de 2010

Poema del día: "Quién dará testimonio", de Concha Lagos (España, 1909-2007)

Qué breve fue la nube!
¿Quién dará testimonio de su pequeña historia?
De su fecha y su instante,
de su morir en vuelo, desintegrada, sola.

Concha Lagos en Tema fundamental (Ágora, Madrid, 1961).

lunes 25 de enero de 2010

Juan Manuel de Prada nos habla sobre su nuevo libro 'Lágrimas en la lluvia. Cine y literatura'

Lágrimas en la lluvia. Cine y literatura, de Juan Manuel de Prada (Sial Ediciones, Madrid, 2010).


Hace quince años casi que empecé a colaborar en la prensa, los mismos que llevo viviendo de la pluma. Siempre concebí mi vocación literaria como una "pasión de cercanías"; y eso me ha empujado a deshojarme en multitud de artículos que un día se leen y al día siguiente sólo sirven para envolver el pescado. El replicante de Blade Runner decía, en el memorable monólogo final de la película, que los recuerdos son "lágrimas en la lluvia" que se pierden para siempre, cuando se extingue quien les presta sustento con su memoria; y esta condición efímera y quebradiza de los recuerdos puede predicarse, desde luego, de los artículos que entregamos a la prensa, literatura volandera que, apenas entrevista, sucumbe al voraz e igualatorio olvido.

Aunque no lo confiesen, a la mayoría de los escritores los guía un anhelo de perduración (no escribiremos inmortalidad, por no ponernos demasiado estupendos); pero cuando escribimos en periódicos ni siquiera nos alienta ese vago e improbable consuelo: sabemos que lo que hoy multiplican las imprentas o distribuyen instantáneamente los canales informáticos acabará, irremisiblemente, amontonado en los pudrideros de la incuria. Así y todo, seguimos deshojándonos en cientos o miles de artículos, como quien se da cabezazos contra un muro que ni siquiera se inmuta; y no lo hacemos tan sólo por ejercitar la muñeca –hay quienes sostienen, con Valle, que la colaboración periodística "avillana al estilo"–, ni siquiera por necesidad alimenticia.

¿Por qué entonces? Pues sospecho que por la misma razón que la mariposa alza el vuelo espléndido de sus alas que mañana mismo se apagarán; por la misma razón que la flor abre a la luz sus pétalos que mañana mismo se marchitarán: porque está en nuestra naturaleza, porque de algún modo misterioso en esos retazos de escritura urgente, tal vez premiosa, tal vez aturullada, está condensado nuestro designio. A Ruano, en cierta ocasión, mientras convalecía de una enfermedad en un hospital, la monja que lo cuidaba le reprochó que pusiera en peligro su recuperación emborronando nerviosamente unas cuartillas que tenía que entregar al periódico; y Ruano se defendió así: "Hemana, ¿es que no se da cuenta? Yo soy escritor, como usted es monja. No lo puedo evitar".

No lo podemos evitar, es superior a nuestras fuerzas. Escribimos por imperativo biológico; y tal vez, incluso, por encomienda divina. Y resistirnos a hacerlo es propósito estéril, tan estéril como el de Jonás, cuando trataba de escaquearse de aquel mandato de Yavé: "Levántate y ve a Nínive". Este imperativo se hace especialmente aflictivo en el escritor de periódicos, al que le ocurre lo que Julio Camba dejó testimoniado en un memorable artículo: está viajando en tren y desde la ventanilla avista a una vaca pastando en un prado; el viajero normal puede entregarse entonces a ensoñaciones bucólicas, pero el escritor de periódicos inmediatamente empieza a maquinar cómo podría introducir esa vaca pastueña en su próximo artículo.

Todo lo que vivimos, todo lo que pensamos, todo lo que discurre ante nuestros sentidos, todo lo que inquiere nuestra inteligencia se convierte ipso facto en materia prima –si se quiere informe, deslavazada, caótica— para el próximo artículo; y cuanto más vivimos, cuanto más pensamos, cuanto más nos inquiere o estimula el incesante mundo, más deseos apremiantes tenemos de volcar nuestras fugitivas impresiones en un artículo. Se trata, simple y llanamente, de una manera de estar y, sobre todo, de ser en el mundo; y contra lo que somos vano empeño es rebelarse.

Yo soy, entre otras cosas (y tal vez más que ninguna otra cosa), un cinéfago insomne y un letraherido impenitente. Borges concebía el paraíso bajo la especie de una biblioteca; y yo me atrevería a añadir que en ese paraíso soñado no debería faltar tampoco una sala oscura donde se proyecten sin descanso películas. Los libros y las películas han amueblado mi vida, haciéndola más habitable; y, desde luego, han sido mi cobijo, cuando el frío invierno, y también el frío infierno, me arañaban con su angustia. No hay desdicha, por inclemente que sea, que no se haga más llevadera si a mano tenemos a estos compañeros del alma; y no hay exultación que no se haga más vívida y perdurable en su compañía.

Si por mí fuera, no haría otra cosa que escribir sobre libros y sobre películas, porque en ellos está la cifra del mundo; sospecho, sin embargo, que si cediera a esta tentación mis días como escritor en periódicos estarían contados, porque vivimos en una época entregada al ruido y la furia de las pasiones bárbaras. Pero entre tantas pasiones bárbaras siempre hallamos remansos para escribir sobre lo que nos importa, como en medio de nuestras vidas idiotizadas por la prisa hallamos una tregua para sentarnos a la amena sombra de una encina; y aun ocurre que, después de ese rato pasado a la sombra de una encina, ya no queremos regresar a esa vida idiotizada por la prisa, que de repente se nos antoja vida sucedánea y no verdadera.

En estas Lágrimas en la lluvia que tienes entre las manos, curioso lector, se congregan un puñado de testimonios de mi pasión indesmayable por los libros y las películas, que comenzó siendo pasión deslumbrada en la infancia, se hizo pasión devoradora y un poco enfermiza allá en la turbulenta adolescencia y hoy es pasión gustosa y aquietada en las neveras de la madurez.
Aparecieron originariamente en las publicaciones más variopintas –algunas ya tristemente fenecidas, como la benemérita revista Nickel Odeon–, pero sobre todo en el diario ABC y en la revista XL Semanal, que han sido los más hospitalarios y consoladores albergues de mis pálabras.

Ahora, por empeño cordial de Basilio Rodríguez Cañada, estas Lágrimas en la lluvia encuentran otros ojos en los que copiarse: son los tuyos, curioso lector, tan codiciosos de tinta y de celuloide como los míos. Ojalá te sirvan para exorcizar el frío invierno.

Juan Manuel de Prada (Baracaldo, 1970). Vivió su infancia y adolescencia en Zamora y se licenció en Derecho en Salamanca. Sus dos primeros libros, Coños y El silencio del patinador (1995), obtuvieron el aplauso de la crítica. Tras sorprender con su primera novela, Las máscaras del héroe (1996) -Premio 'Ojo Crítico de Narrativa' de RNE-, un año después obtuvo el Premio 'Planeta' con La tempestad, novela que le procuró una gran proyección internacional llevándolo a ser seleccionado por la revista The New Yorker entre los seis escritores europeos más prometedores del momento. A las mencionadas obras siguieron Las esquinas del aire (2000) y Desgarrados y excéntricos (2001). Su novela La vida invisible (Premio 'Primavera' de novela 2003) fue distinguida, un año más tarde, con el Premio Nacional de narrativa. Con su última novela, El séptimo velo (2007) obtuvo el Premio 'Biblioteca breve' que concede la Editorial Seix Barral. Colaborador habitual de prensa, su obra periodística ha merecido también algunos de los premios más relevantes, como el 'César González-Ruano' o el 'Mariano de Cavia'. Sus artículos periodísticos han sido recopilados en obras como Animales de compañía (Sial, 2000) y, más recientemente, en La nueva tiranía (2009).

Poema del día: "¡Ay!", de Manuel Curros Enríquez (España, 1851-1908)

¿Cómo fue? Me encontraba yo fuera
y mi niño cayó muy enfermo.
Me llamó con un parte su madre
y vine corriendo.

¡Pobrecillo! Sintiendo mis pasos,
hacia mí revolvía sus ojos.
No me vio, y lloró. ¡Los tenía
ya ciegos del todo!

No me acuerdo del tiempo que estuve
en la cuna de dolor doblado,
sólo sé que me erguí con mi niño
sin vida, en los brazos.

Mariposa de alillas doradas
que a la cuna vacía has venido,
si por él me preguntas, ya sabes
qué fue de mi niño.

Manuel Curros Enríquez, versión de Juan Ramón Jiménez, incluido en Música de otros. Traducciones y paráfrasis (Galaxia Gutenberg/Círculo de Lectores, Barcelona, 2006).

viernes 22 de enero de 2010

Repaso semanal a los blogs y webs más interesantes

Docementos es un amplio blog dedicado a todo tipo de expresiones artísticas y filosóficas. Tiene un buen índice de etiquetas, bien organizadas por diversos aspectos de las entradas. Está editado desde algún lugar de España por Manuel Pérez-Petit y en los últimos días está volcado en la solidaridad con Haití.

La Judith es un blog poemario en el que su autora va colgando sus textos poéticos, acompañados casi siempre por bellas imágenes. No da información sobre quien lo edita. La forma de navegar por él es bajando por el blog. El Archivo, sus enlaces, están al fondo del todo.

Terín Collado es el blog de la escritora argentina Graciela Fernández. En él encontraremos información sobre su obra publicada y entradas en las que reflexiona literariamente sobre los más diversos asuntos. Dispone de un pequeño índice que nos ayudará a navegar por él.

Pedro's Island es un colorido y luminoso blog que nos llega desde Cuba, editado por Pedro F. Báez. Está editado en inglés y castellano, aunque los poemas del autor están en castellano. Tiene mucha información, además, sobre la isla de Cuba.

Universo salvaje es un blog que pretende ser "un espacio de convivencia de la poesía de todas latitudes, grupos y rebeldías. Un movimiento que busca encontrar coincidencias entre poetas. De la misma forma que renueva los espacios y concierta el Gran Poema del presente siglo". Es un blog colectivo y encontraremos mucha, mucha poesía.

Poesíacontrapoesía es el blog poemario que mantiene Martín Jiménez Guerra, en el que podremos disfrutar de sus textos poéticos. No tiene demasiadas entradas, así que nos será fácil navegar por él. En su columna lateral encontraréis un montón de amigos poetas.

Entre la imagen y la palabra es otro blog poemario, que nos llega esta vez desde algún punto de la Costa del Sol española. Está editado por MariluzGH, autora, claro, de los textos. Tampoco tiene muchas entradas, se navega con tranquilidad.

Poema del día: "Cárcel de Ankara", de Nazim Hikmet (Turquía, 1902-1963)

N.º 3

Hoy es domingo.
Hoy, por primera vez, me sacaron al sol.
Y yo, por primera vez en mi vida,
extrañado de ver
que el cielo está tan lejos de mí
                            tan azul
                            tan inmenso
                            me quedé inmóvil.
Luego, respetuosamente, me senté en la tierra,
apoyé mi espalda contra la pared.
En este instante nada de hundirme en las olas,
en este instante nada de lucha, de libertad, de esposa.
La tierra, el sol y yo...
Soy feliz...

Nazim Hikmet en Desde las cuatro cárceles (1938), incluido en Antología (Visor Libros, Madrid, 1973, trad. de Soliman Salom).

jueves 21 de enero de 2010

Literatura en Youtube: VersodestierrO.

VersodestierrO

Gran final del Torneo de poesía 'Adversario en el cuadrilátero' 2009

Radio en red: 'El planeta de los libros'

Una semana más nos acercamos a la programación de Radio Círculo, dependiente del Círculo de Bellas Artes de Madrid, para hablar de un programa de radio. Esta vez se trata de El planeta de los libros, dirigido por Nieves Martín Díaz.

Y así se define el programa: "El planeta de los libros es uno de los escasos programas radiofónicos dedicado a la literatura en nuestro país. Comprometido con el lector, independiente, ameno y variado, este programa quiere abarcar todos los ámbitos literarios. Nos gusta la buena literatura: la literatura universal con toda su diversidad cultural. El planeta se puebla cada semana con autores conocidos y otros no tanto. Se trata de un debate continuo, actual, abierto a todos los lectores/oyentes".

El programa se emite todos los martes a las 22 horas (hora española peninsular) y pueden escucharse los programas anteriores en la web.

Revistas literarias: 'Sin red', nº 2.

Sin red es un pequeño regalo poético, una pequeña dosis de poesía que incluye en este su segundo número a Nacho Abad, Antonio Agredano, Roberto Bolaño, Javier Esteban, Alba González Sanz, Karmelo C. Iribarren, Hasier Larretxea, Marcelo Luján, Vicente Luís Mora y
Francis Novoa Terry. Podéis descargara en un pdf pinchando aquí.

Poema del día: "Membretes 4", de Oliverio Girondo (Argentina, 1891-1967)

Abandoné las carambolas por el calambur, los madrigales por los mamboretás, los entreveros por los entretelones, los invertidos por los invertebrados. Dejé la sociabilidad a causa de los sociólogos, de los solistas, de los sodomitas, de los solitarios. No quise saber nada con los prostáticos. Preferí el sublimado a lo sublime. Lo edificante a lo edificado. Mi repulsión hacia los parentescos me hizo eludir los padrinazgos, los padrenuestros. Conjuré las conjuraciones más concomitantes con las conjugaciones conyugales. Fui célibe, con el mismo amor propio con que hubiese sido paraguas. A pesar de mis predilecciones, tuve que distanciarme de los contrabandistas y de los contrabajos; pero intimé, en cambio, con la flagelación, con los flamencos.

Lo irreductible me sedujo un instante. Creí, con una buena fe de voluntario, en la mineralogía y en los minotauros. ¿Por qué razón los mitos no repoblarían la aridez de nuestras circunvoluciones? Durante varios siglos, la felicidad, la fecundidad, la filosofía, la fortuna, ¿no se hospedaron en una piedra?

¡Mi ineptitud llegó a confundir a un coronel con un termómetro!

Renuncié a las sociedades de beneficencia, a los ejercicios respiratorios, a la franela. Aprendí de memoria el horario de los trenes que no tomaría nunca. Poco a poco me sedujeron el recato y el bacalao. No consentí ninguna concomitancia con la concuspicencia, con la constipación. Fui metodista, malabarista, monogamista. Amé las contradicciones, las contrariedades, los contrasentidos... y caí en el gatismo, con una violencia de gatillo.

Oliverio Girondo, incluido en Veinte poemas para ser leídos en el tranvía. Calcomanías y otros poemas (Visor Libros, Madrid 1995).

miércoles 20 de enero de 2010

Antonio Castellote nos habla sobre el libro de relatos 'Amar en martes', de Angélica Morales

De Piel de lagarta, otro libro de cuentos de Angélica Morales, ya comenté lo que me había impresionado su desparpajo surrealista. Aquellos cuentos obedecían a metáforas verbales, su mundo era el de un ramonismo brillante y femenino. Los cuentos eran coherentes con su estética, que exigía constantes hallazgos poéticos, fugaces bengalas de palabras. No era, ni es, lo más habitual, entre otras razones porque exige un dominio del idioma y un oído demasiado bueno para que pueda sostenerse más allá de los márgenes del poema.

Angélica Morales publica ahora Amar en martes (Editorial Certeza, Zaragoza, 2009), en la misma colección, 'Cantela', y otra vez todo el libro responde a una misma estética, pero en este caso es la apuesta estética contraria a la de Piel de lagarta. Digo contraria en un sentido estrictamente metafórico: si en aquel libro las metáforas nacían de las palabras, aquí nacen de las imágenes narradas, que suelen ser descritas sin más ornamento que la intensidad vivísima de su exactitud.

Son dos formas diferentes de acercarse a la literatura. Esta segunda forma, la descripción objetiva de lo imaginado, no la imaginación verbal, me parece incluso más exigente, y por supuesto coherente con el tono general de lo narrado. Es imprescindible que el estilo cree la atmósfera necesaria para vivir lo que se nos cuenta. Es como el estado de ánimo de la historia. En el caso de Amar en martes se trata de una elegía, y los diez cuentos son imágenes distintas de un mismo motivo, sublimado en fábulas, destilado en escenas. Se trata de la pérdida de alguien cercano, de los muchos ángulos en los que pueden reaparecer, en ensoñaciones dulces o en pesadillas desasosegantes, los añicos del espejo roto. Pero la tarea de la ficción es no abordar el asunto en abstracto ni en la primera persona herida que lo lamenta, sino representarlo en cuentos independientes, en añicos con autonomía. Tampoco el dolor se manifiesta siempre con quejidos. A veces es una forma de mirar más cruda, o en la renuncia al cascabeleo de la trama. El narrador acompaña en el sentimiento, pero no se apodera de la ficción.

Quizá por esto sean los cuentos que más me hayan gustado aquellos en los que la nitidez de día nublado es absoluta, la poda consciente, necesaria, y la intensidad provenga de la sencillez con que se enuncian los detalles y en su ritmo intenso, en su frío desasosiego. En este sentido, el relato central y el más largo de todos, ‘Rosas robadas’, es una pieza estupenda. Reconozco que a esas alturas ya había leído todos los cuentos, aparte de por el placer de lo bien contado, de lo bien resuelto, alérgico a cualquier cliché, fijándome en la proporción de piel de lagarta que aún quedaba en algunos de los cuentos, y que era como una alegría secundaria. Aun cuando la autora hila con habilidad los resultados de la trama, como en el cuento 'Aquella perra', el resultado estalla en un significado que no es sólo resultado de la pericia argumental, ciertamente diestra, sino más bien el reflejo del ánima, del dolor valiente que lo impregna todo.

Incluso me atrevería a decir que hay un personaje que con diferentes encarnaciones marca la unidad del libro, la mujer hundida y salvada por sí misma, dentro de sí misma y sus ensoñaciones. La mujer a la que duele la intemperie, y sin embargo unas veces se arroja a ella, otras la padece y otras la silencia para siempre. En este catálogo de fragilidades no podían ensayarse relatos en forma de respuesta sino acaso en forma de pregunta. El realismo descarnado no es cualquier imagen del mismo modo que una buena fotografía no es cualquier parte de la realidad. Angélica Morales nos propone encuadres, situaciones concretas, escenas extirpadas de la continuidad y colocadas en la vitrina de los fenómenos. El ánima que les da vida es ese estilo riguroso, ese brillante ejercicio de constatación, narrado a la velocidad del desconsuelo.


Angélica Morales. Escritora y actriz. Miembro de la Asociación Aragonesa de Escritores, forma parte de su actual Junta Directiva. Así mismo pertenece al comité de redacción de la revista de la AAE, Imán. Colaboradora del Diario del Alto Aragón y de la revista literaria Barataria, de la Asociación Aragonesa de Amigos del Libro. Ha publicado, además, los libros Benedicto XIII, el papa Luna: El hombre que fue piedra (Delsan, Zaragoza, 2006), Piel de lagarta (Certeza, Zaragoza, 2007), Yakarta o La última zorra (El Atrapamundos, Zaragoza, 2007) y El duende de cristal (Ayuntamiento de Huesca, 2008).

Poema del día: "No más trabajo, abuelo", de Joaquín O. Giannuzzi (Argentina, 1924-2004)

Supongo que de una vez por todas
debe estar descansado
el esqueleto del abuelo hecho un revoltijo en la urna.
Cruzado de cicatrices de albañil
y la condecoración de un clavo
hundido en el húmero derecho.
Pero no estoy totalmente seguro de que la osamenta
no sufra sacudidas de vez en cuando:
cincuenta años de levantar paredes
quizás no hayan agotado su impulso y el abuelo no quiere
que oscurezca un resto de energía en el acumulador.
Pero todo está bien, abuelo.
Su largo sudor se ha evaporado, formó nubes
y retornó en la lluvia. Ningún asunto suyo
fue desperdicio. Por su causa
la obra continúa en construcción.
Por gente como usted, la mejor sustancia del planeta,
salió el sol todos los días. Por usted
valió la pena estar de pie y agradecido.
No haga ningún esfuerzo por resucitar, abuelo:
ya basta de trabajo.
Y que no se le ocurra
poner en orden sus propios escombros
ni ocupar sus vacaciones arrancando
el clavo de su hueso más heroico y personal.

Joaquín O. Giannuzzi, incluido en Antología poética (Visor Libros, Madrid, 2006).

martes 19 de enero de 2010

Poema del día: "Romance sonámbulo", de Federico García Lorca

A Gloria Giner y a Fernando de los Ríos

Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura
ella sueña en su baranda,
verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde.
Bajo la luna gitana,
las cosas la están mirando
y ella no puede mirarlas.

*

Verde que te quiero verde.
Grandes estrellas de escarcha,
vienen con el pez de sombra
que abre el camino del alba.
La higuera frota su viento
con la lija de sus ramas,
y el monte, gato garduño,
eriza sus pitas agrias.
¿Pero quién vendrá? ¿Y por dónde...?
Ella sigue en su baranda,
verde carne, pelo verde,
soñando en la mar amarga.

*

Compadre, quiero cambiar
mi caballo por su casa,
mi montura por su espejo,
mi cuchillo por su manta.
Compadre, vengo sangrando,
desde los puertos de Cabra.
Si yo pudiera, mocito,
este trato se cerraba.
Pero yo ya no soy yo.
Ni mi casa es ya mi casa.
Compadre, quiero morir
decentemente en mi cama.
De acero, si puede ser,
con las sábanas de holanda.
¿No veis la herida que tengo
desde el pecho a la garganta?
Trescientas rosas morenas
lleva tu pechera blanca.
Tu sangre rezuma y huele
alrededor de tu faja.
Pero yo ya no soy yo.
Ni mi casa es ya mi casa.
Dejadme subir al menos
hasta las altas barandas,
¡dejadme subir!, dejadme
hasta las verdes barandas.
Barandales de la luna
por donde retumba el agua.

*

Ya suben los dos compadres
hacia las altas barandas.
Dejando un rastro de sangre.
Dejando un rastro de lágrimas.
Temblaban en los tejados
farolillos de hojalata.
Mil panderos de cristal,
herían la madrugada.

*

Verde que te quiero verde,
verde viento, verdes ramas.
Los dos compadres subieron.
El largo viento, dejaba
en la boca un raro gusto
de hiel, de menta y de albahaca.
¡Compadre! ¿Dónde está, dime?
¿Dónde está tu niña amarga?
¡Cuántas veces te esperó!
¡Cuántas veces te esperara,
cara fresca, negro pelo,
en esta verde baranda!

*

Sobre el rostro del aljibe,
se mecía la gitana.
Verde carne, pelo verde,
con ojos de fría plata.
Un carámbano de luna
la sostiene sobre el agua.
La noche se puso íntima
como una pequeña plaza.
Guardias civiles borrachos
en la puerta golpeaban.
Verde que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar.
Y el caballo en la montaña.

Federico García Lorca en Romancero gitano (1928), incluido en Antología de los poetas del 27 (Editorial Espasa-Calpe, Madrid, 1982, selec. de José Luis Cano).

lunes 18 de enero de 2010

'Cuando se leen los poemas de Cenamor', artículo de Hilario Ibáñez

Cuando se leen los poemas de Cenamor, no puede uno dejar de sentir cierta envidia, cargada de admiración, porque se topa, así, de repente, como si de una bocanada se tratara, con la absoluta sensibilidad. Es como si abres la puerta del horno y de repente sientes un calor que casi te desplaza, que te abrasa y a veces te hace tambalear.

Así me sucede cuando leo a Cenamor. No se encuentran imágenes preciosistas, ni elaboraciones formales muy sesudas (tampoco voy buscándolas). En este último libro se ve que han sido trabajadas las imágenes y las metáforas, pero tal vez no iría más allá como poeta, si no fuera porque sus poemas destilan –en el total sentido de la palabra- sensibilidad.

Están cargados de una percepción lúcida y atenta: percibe la calle, la belleza de la calle, la hoja muerta, el árbol solo en la maraña de la selva metálica, el perro moribundo, el mirlo en una rotonda, el pájaro abatido; percibe al vecino, los colores que uno viste, la mendiga que arrastra toda su hacienda, el hombre cansado y la mujer deprimida…

Y es que Cenamor tiene esa cualidad de los espíritus nobles: no juzga, no demoniza ni ensalza: simplemente contempla, está atento a lo que pasa en cualquier momento. No existe el tiempo: el ahora, el instante es donde se juega la existencia. Observa todo diligentemente, y sobre todo, amorosamente, como que perteneciera a todo eso que contempla, como si se percibiera dentro de la misma suerte de todos. De la misma naturaleza de todo.

En sus libros anteriores todo lo dicho está presente, pero en el último -Casa de aire (Amargord Ediciones, Madrid, 2009)- todo lo está reflejado de un modo intenso. La realidad no está para maldecirla, sino para contemplarla y sólo desde ahí, desde el acercamiento ingenuo e inocente, es desde donde se comprende, se asume y se transforma. Es en ese punto donde se encuentra la belleza, que no es la perfección de las formas o el canon establecido, sino la percepción amorosa de lo que se ve, oye, huele, toca y gusta.

La belleza no se esconde a nuestra mirada, sino que nuestra mirada no es capaz de percibirla, por los prejuicios, los análisis, los forcejeos con el conflicto. Hay que ser ingenuo para acudir a la realidad sin etiquetas ni estereotipos, con la mirada del niño…, o la del artista; para encontrar en ella la densidad y la plenitud que encierra.

Así que además de envidia (sana) hacia Cenamor, también me surge agradecimiento porque a mí, y supongo que a todos sus lectores y lectoras, nos da a ver lo que nuestra mirada no ve y de esa manera nos hace mejores y más sabios.

Hilario Ibáñez, filósofo y profesor

Poema del día: "Nota VII", de Juan Gelman (Argentina, 1930)

ya no te quiero/furia/
no te quiero más/rabia
me desolás el corazón/
me volvés ciego el corazón

y yo necesito que
la claridad me bese como
amor donde amo mi acabar
como empezar/vení tristeza/

matame vos los muertos que
mochileo con toda el alma/
o terminalos de matar

ya que la gente sigue/como
paisaje o voz que no se calla/
gente que no termina más

Juan Gelman en Notas (1979), incluido en de palabra (Visor Libros, Madrid, 1994).

viernes 15 de enero de 2010

Repaso semanal a los blogs y webs más interesantes

Surcos de silencio está editado por una mujer llamada Elena, rapsoda y poeta de origen aragonés, pero residente en Madrid. Encontraremos poemas suyos en catalán y castellano, junto con informaciones relacionadas con el mundo de la poesía y textos de otros autores y autoras.

Tejiendo mundos. Hilando realidades es un blog colectivo del que poco podemos saber. Solamente que cuelgan relatos y poemas de diversos autores y autoras. Podemos acceder desde su índice de etiquetas.

Una mirada a la vida nos llega desde Santiago de Chile. Es el blog de una buena amante de la poesía llamada Anouna. Podremos leer sus textos y acudir a otros muchos blogs de los que habla. En su columna lateral descubriremos mucha información relacionada con el mundo de las letras.

Actualidades es un blog pensado para dar información a personas que aprenden español. Está editado por Zachary Jones, estadounidense criado en Santo Domingo. Se trata de un blog magníficamente organizado, con interesantes apartados con los más variados temas y recursos gratuitos para aprender español o profundizar en su estudio. Uno de esos blogs a los que nos gusta felicitar por su excelente trabajo.

Melancolía Anónima
es el blog de la escritora sevillana afincada en Zaragoza Mónica Gutiérrez Sancho. Podemos seguir aquí sus publicaciones y actividades literarias. También podremos disfrutar de algunos de sus textos e informarnos de diversos asuntos relacionados con la literatura.

Guillermo Mango Bajito nos llega desde New York, en Estados Unidos, y es difícil saber quien lo edita exactamente, pues tenemos hasta tres nombres diferentes. Es difícil de clasificar pues tiene, además de algún poema, contenidos de lo más variados, con muchas ilustraciones y vídeos.

De Libélulas, Licántropos y Axolótles...
está editado desde Xalapa, en México, por María Luna. Es un blog muy relacionado con las artes visuales, pero desde una perspectiva sumamente poética como veréis por sus imágenes e ilustraciones. Tiene índice de etiquetas para facilitar la navegación.

Poema del día: "Soy el que ya comienza a no existir...", de Antonio Gamoneda (España, 1931)

Soy el que ya comienza a no existir

y el que solloza todavía.


Qué cansancio ser dos inútilmente.


Antonio Gamoneda en Lápidas (1977-1986 y 2003), incluido en Antología poética (Alianza Editorial, Madrid, 2007, selecc. de Tomás Sánchez Santiago).

jueves 14 de enero de 2010

Revistas literarias: 'Poe +', nº 3

Aldea Global Comunicaciones nos hacen llegar, desde Murcia, el número 3 de la revista de poesía Poe +, dirigida y diseñada por Antonia Amores y Bruno Jordán. Podéis ver este nuevo número pinchando aquí. La revista está especializada en el poema corto y el microrrelato, así como en la poesía visual de calidad.

Radio en red: 'Definición de savia' en Radio Círculo

Alejandro Céspedes, Pilar Fraile y Esther Ramón nos ofrecen el programa de radio sobre poesía 'Definición de savia', que se emite en Radio Círculo, dependiente del Círculo de Bellas Artes de Madrid, los miércoles de 16 a 17 h. (hora española peninsular).

En el programa se hacen comentarios y recomendaciones de libros de poesía recién aparecidos, entrevistas a poetas o anuncios de eventos, generalmente de la Comunidad de Madrid. Los programas anteriores pueden escucharse o descargarse pinchando aquí.

Literatura en Youtube: Lola López-Cózar. Patty de Frutos. Gustavo Tisocco

Lola López-Cózar

Patty de Frutos

Gustavo Tisocco

Poema del día: "Coser la nieve o muerte de la madre", de Óscar Curieses (España, 1972)

Trajo la ofrenda el toro en las sus astas, vistió la flor del campo en cuernos húmedos; su miel trazó rozas muy frescas, dulces de leche donde abrir la psique estiércol. Cosió la nieve flecos en el talle, besó el hijo al Padre y el cordón de luz tocó silencio suave en madre. Si la mujer desata el hilo trágico de venas junto al árbol de la vida se enhebran cielo y tierra en el jardín, y el hijo crece sano, astado y santo. Para que flote otra más dulce flor por este cauce de agua nueva y fría, yace la madre muerta junto al río.

Óscar Curieses en Sonetos del útero (Bartleby Editores, Madrid, 2007), incluido en Fuga de la nada. Dieciséis propuestas poéticas (Bohodón Ediciones, Madrid, 2009).

miércoles 13 de enero de 2010

Comentario del poeta Álvaro Muñoz Robledano sobre el libro de relatos 'La vida en Hermenauta', de Antonio Polo

Alzar una ciudad con palabras no es tarea nueva, sino que forma una de las más hermosas tradiciones de la literatura, desde tantos mitos del pasado hasta los laberintos en que atisbamos nuestro paisaje cotidiano. La vida en Hermenauta (Grupo cultural Ariadna, Madrid, 2005), de Antonio Polo, es un nuevo eslabón en esa cadena de sueños que invaden la vigilia y cuyos nombres forman parte del acervo de todo hombre de bien: Ilión, Comala, Armilla, Barataria, Macondo...

Si el avezado lector cree que exagero, puede abrir las páginas del libro que ahora nos ocupa y adentrarse en cualquiera de los callejones que nos ofrece. Puede que sonría con suficiencia porque ha creído reconocer el artificio con el que Antonio Polo tramó tales edificios. Pocas líneas bastarán para que la sonrisa se congele, y desaparezca, y vuelva, cuando se muestren ante él los recovecos, los miradores y los patinillos de una ciudad imprevisible, cuyos habitantes están, realmente, a nuestro lado a la vez que desfilan ataviados con sus pompas extemporáneas o desnudos, declamando edictos medievales o colegueando en calorro puro, mintiendo y desmintiéndose como quien se desviste de su piel o como quien se ríe de la majestad que le ha correspondido en el reparto.

Ciudad de palabras, ciudad y texto simultáneamente, a caballo entre los tiempos, en La vida en Hermenauta nos asalta el presente para que lo leamos en presente, para que el momento de la lectura sea el verdadero instante de la creación, al que Antonio Polo, conocedor como pocos de las palabras y de cómo ha de emplearlas el demiurgo, nos entra al mismo tiempo en que nos hace entrar en él. Hermenauta es verdad porque es escritura. Lo dudoso es el muro que me separa del frío y de la intemperie.

Mientras tanto, Pedro Díaz del Castillo dibuja preguntas y relatos, dibuja el asombro del viajero que narra su propia historia como si asistiera a ella por primera vez...


Antonio Polo González . San Fernando (Cádiz), 1957. Ha publicado también los libros Quince líneas (Ed. Tusquets)y Lavapiés (Ed. Ópera Prima). Es colaborador en varias revistas literarias y traductor del italiano. Ha sido finalista en varios premios literarios. Edita y dirige la revista Ariadna R-C.

Poema del día: "En septiembre", de Gloria Fuertes (España, 1917-1998)

En septiembre,
ponen sus huevos los saltamontes.
En septiembre,
berrean los ciervos
porque quieren hembra.
En septiembre,
berrean los sintrabajo
porque tienen hambre.
En septiembre,
gritan las paridoras
porque tiene hombre.
En septiembre,
se examinan los estudiantes
porque tienen suspensos.
En septiembre,
se llenan los campos de pequeños saltamontes,
se llenan los bosques de bellos cervatillos
y las salas de partos
se llenan de niños.
La ciudad se embaraza
de pequeñas revoluciones
y los amantes se cogen del sexo.
Los amantes en septiembre
se aman como siempre.
Todo esto y que llega el otoño
sucede en septiembre.

Gloria Fuertes en Mujer de verso en pecho (Ediciones Cátedra, Madrid, 1995).

martes 12 de enero de 2010

'Conversando con Jaime Gil de Biedma'. Una entrevista de Harold Alvarado Tenorio (realizada en 1984)

Jaime Gil de Biedma nació en Barcelona en 1929 en el seno de una familia de la alta burguesía. Estudió Derecho en Barcelona y Salamanca, por cuya Universidad se licenció. Su estancia en Oxford, en 1953, le puso en contacto con la poesía anglosajona del momento, que influiría en su obra, aunque también es deudor de Luis Cernuda, Manuel Machado o César Vallejo. Desde 1955 trabaja en una empresa ligada a su familia. Su obra poética no es muy extensa pero ha sido considerada una de las más interesantes de su generación, la de los poetas sociales de los años cincuenta. No se limita a utilizar la poesía para expresar una rebeldía política sino que profundiza en el uso de la palabra como material estético y en la consideración del poema como experiencia. Su primer libro, Según sentencia del tiempo, apareció en 1953; después publicó, entre otros, Compañeros de viaje (1959), Moralidades (1966) y Poemas póstumos (1968).

Usted desciende de notables familias catalanas y castellanas…
Bueno, me parece un poco aburrido hablar de eso. Pero si a los colombianos interesara, diré que si, que desciendo de una familia de esas llamadas de toda la vida, gente decente, donde vivir y hablar era parte de una trama para hacer de ambas una expresión de la cultura. Yo tengo un bisabuelo, que como muchos de sus paisanos franceses que iban a otras partes y no sabían hacer nada, hacía trenes; tengo un bisabuelo andaluz, pero nací en Barcelona. Lo cierto es que más que a mis padres, los recuerdos de mi niñez se remontan a mi nana, que se llamaba Modesta Madridano. A nosotros nos criaron las domésticas, que llaman ustedes en América. Mi padre, Luís Gil de Biedma y Becerril era un empresario que trabajaba con grandes consorcios de la época. Le gustaba la equitación, la velocidad, tenía motos y fabulosos automóviles de moda. Se había recibido de abogado en Madrid, tocaba al piano y cantaba piezas de jazz. Estuvo un tiempo durante la guerra colonial en Marruecos pero luego regresó a Madrid y abrió una casa en Segovia, en La Nava de la Asunción, donde yo pasé unos años durante la Guerra Civil…

Y su madre…
Mi madre era de Valladolid, y estudió en Inglaterra. María Luisa Alba volvió a España tras el fin de la guerra del catorce, era una mujer progresista, y más que española era inglesa. No creo que eso tenga mucho interés a la hora de hablar de literatura… Pero quizás le guste enterarse que mi abuelo Santiago Alba y Bonifaz fue periodista, diputado en Cortes y gobernador de Madrid, además de ministro de Marina, de Hacienda, Gobernación, etc.. Primo de Rivera lo obligó al exilio, luego regresó cuando la República y Niceto Alcalá Zamora le confió la formación de un nuevo Gobierno; con el asesinato de Calvo Sotelo abandonó otra vez el país…

Me dice que la Guerra Civil la pasó en un pueblo cerca de Segovia…
Si, La Nava de la Asunción, un pueblo que remonta su historia al segundo milenio antes de Cristo, un pueblo de castellanos, creado por Carlos III en honor de la virgen, donde todavía hay una línea de ferrocarril que regalaron prácticamente los vecinos, tanto el terreno, como las traviesas para los puentes, los postes del telégrafo, los pasos a nivel… Allí supimos del inicio de la guerra, en Alto de los Leones, donde se dieron las primeras batallas del centro de España. Durante días la gente mayor escuchaba la radio, esperando las peores noticias, o quizás las mejores, y a los chicos nos hacían ir a otros lugares, como los parques o las plazas. Fue una época relativamente feliz, a los niños no parece importarles las guerras, o hacen de la guerra un divertimiento, un juego que los mayores no entienden en medio del terror de la vida diaria. Mi hermana, por ejemplo, jugaba al hospital de los heridos con nuestra prima y mi hermano Luis. En cambio nuestros padres y parientes, éramos siete los hijos, cinco los primos, las institutrices, tía Isabel y las criadas, oraban el rosario o entonaban una salmodia de ruegos al Sagrado Corazón o a la Virgen María para salvar a España.

Durante la guerra no hice otra cosa que leer y disfrutar de los paisajes. La guerra me permitió aprender a leer, aprender a releer, a pensar sobre lo leído y a recitar de memoria largos poemas, como ya casi no hacían muchos de los intelectuales de ese tiempo. Las misses que nos educaban nos llevaban de continuos paseos, así aprendí a amar la naturaleza, a saber de la belleza de los árboles y las aves. Pero también recuerdo los cientos de balas que recogíamos en los caminos o los cadáveres de los muertos en los combates o en los cementerios.

Sin embargo, a la hora de estudiar, hizo Derecho…
Si, los hijos de la clase vencedora hacían Derecho; Filología y Filosofía eran asunto de señoras o de monjas, Derecho permitía saber de unas cosas como de otras, o ir de unas a otras de manera cómoda. Además las gentes de mi clase estudiaban Derecho, en mi familia hubo siempre una tradición de abogados, de políticos, de empresarios. No creo que mi padre hubiese visto con buenos ojos el que yo estudiase Filosofía y Letras, pero aquello también fue un fracaso. Yo venía de un colegio afrancesado, libertario por decir lo menos, y me encontré con una universidad confesional, de meros trámites para titulares, controlada por fascistas. De no haber hecho amistad con Alberto Oliart o Carlos Barral o José Agustín Goytisolo quizás otra habría sido mi historia en esa universidad…

Fue entonces, en esos años, cuando se hizo poeta…
Yo decidí hacerme poeta desde muy joven, cuando tenía diecinueve años, pero mis poemas se publicaron diez años después; no se por qué, pero esa fue mi decisión y un día de esos, luego de haber leído y bebido toda la poesía del mundo, escribí mi primer poema. Primero me eduqué en la poesía del Siglo de Oro, en el simbolismo francés, me leí todo Baudelaire y toda la poesía española del 27. Hacer poesía fue para mí una manera de construirme un muro contra el mundo exterior, una suerte de andamio contra mis propias debilidades interiores. Luego, cuando a partir de los años cincuenta me interesé por la poesía social, fundé mi propia voz, una voz que luego no he querido dilapidar, repitiéndome. Usted sabe que yo he escrito poco, pero lo cierto es que en algún momento, tras prolongadas imitaciones de voces y formas, alcancé no el poema sino la poesía, una voz, un tono que me hacía idéntico a la imagen que había querido crear de mí ante los otros. Pude saber cuáles eran mis sentimientos, y qué deseaba hacer en mi vida. Eso sucedió cuando viví mis primeros treinta años, cuando escribí Moralidades. En esos años yo guardaba como un secreto, en mi cuerpo, esos poemas, y me negaba a ponerlos por escrito, iba con ellos como un tesoro oculto de un pirata, como unas joyas que nunca iría a mostrar a otros, como aquel vendedor de orfebrerías que hay en un poema de Kavafis, que mira cada tarde antes de cerrar la tienda y no muestra a sus clientes, algo así como cuando se hace el amor y se retarda el orgasmo…
¿Por qué esos poemas llevan ese título de Moralidades, no es una contradicción con su tiempo y su manera de ser y pensar?
Las moralidades, que gozaron de gran popularidad en la edad media, son dramas que se representaban en los atrios de las iglesias y catedrales y respondían al propósito de la Iglesia de ilustrar la actitud cristiana ante la muerte. El motivo central era la confrontación entre el Bien y el Mal en el alma de los hombres, aunque la obra siempre concluye con la redención de sus protagonistas. Los personajes de las moralidades no son santos o personajes bíblicos, sino alegorías. Mis poemas de ese libro continúan en la tónica de Compañeros de viaje, son moralejas sobre la hipocresía y la opresión, la amistad y las conversaciones de esos años de torvo franquismo…

Hay quienes dicen que siendo usted catalán su patria es el español y su alma es inglesa, aparte de tenerlo como un aristócrata de izquierdas…
Esas deben ser deducciones suyas propias Alvarado. No he oído que nadie en España diga algo así. Para fomentar sus impertinencias voy a decirle que los Gil descienden de Alonso Gil, un caballero del rey Ramiro del reino de León. Gil quiere decir El Elegido o El Defendido, pero también hubo Gil en los reinos de Valencia, o en Andalucía. Mi abuelo Gil y Becerril casó con una Biedma y Oñate y a él se le ocurrió solicitar licencia para que sus vástagos usaran los dos apellidos fungidos en uno y desde entonces nos llamamos Gil de Biedma.

Mi lengua materna es el castellano, y en él he escrito todo. Pero mis apellidos tampoco son catalanes, en mi familia no se hablaba catalán y como le he dicho la guerra la pasé en Castilla y luego de la guerra, al volver a Cataluña, el catalán estuvo prohibido por años. Cuando hablo el poco catalán que conozco me avergüenzo de mi acento. Además yo aprendí inglés y francés antes de hablar catalán. En Inglaterra viví algunos meses durante los primeros años cincuenta, en una vieja casona de Eaton Place y como bien puede darse cuenta en su ignorancia yo visto y bebo como un inglés. Estuve en Oxford haciendo unos cursos de económicas, pero en verdad lo que descubrí en Inglaterra fue a W. H. Auden primero y luego a T. S. Eliot y a William Epson y Mathiew Arnold. Cuando fui a Inglaterra yo estaba intoxicado por la poesía de Vicente Aleixandre y la de Jorge Guillén. En inglés leí entonces a Stephen Spender y aun cuando había leído ya a Eliot en las versiones de José Gaos, fue en Londres cuando pude darme cuenta de la magnitud de su obra, de la grandeza de su musicalidad, de su prosodia.

Ángel González me dijo que usted era de izquierdas pero ya no ejercía…
¿Cómo? Usted cree que con esta cabeza de romano, calvo, y con estos ojos azules, soy una suerte de terrorista oculto, o ¿qué? Pero sí habré sido, digamos, marxista. De militancia nada, nunca he militado con nada ni con nadie. Yo no creo en esa tesis de que los intelectuales deben meterse a políticos, una cosa son los políticos y otra los intelectuales. Por eso un intelectual trajeado de político es un elemento peligroso, casi siempre terminan siendo tiránicos, sectarios, fanáticos del centralismo democrático y la tesis del partido único. Yo habré sido en cierto momento marxista, me atraía mucho el análisis marxista de la historia, ese arte de anunciar el pasado que decía Valera a partir de la consideración de Marx sobre aquello de que la anatomía del mono sólo era compresible a través de la anatomía del hombre. Pero el marxismo es una doctrina difunta, como la novela, un asunto del ayer, de nuestro ayer. Queda sin embargo la ideología, las ideas que gestó, esa manera de sustentar la rebeldía del hombre contra los opresores, eso que uno entiende bien en países como el suyo, del Tercer Mundo, como Filipinas o Cuba. Incluso creo que mis lecturas y aficiones marxistas han quedado en algunos de mis poemas de esos años, pero sí, creo que sigo siendo de izquierdas, y a veces, incluso en las noches, ejerzo, ejerzo…

Ese poema El arquitrabe
Ese poema lo hice para divertirme, para burlarme digamos de Franco, nada más hay allí, y lo entendieron muy pocos, o nadie… Además el paso del tiempo lo ha ido desdibujando, ahora no debe entenderlo nadie, en aquellos años, era divertido recordarle…

Pasemos entonces a un tema que le seduce: la poesía…
No creo que podamos definir la poesía, diría mejor que poesía es esa sensación de bienestar, de placer, de gozo que siente alguien cuando se lee, en voz alta, un poema. La poesía no es precisamente lo que sucede cuando se escribe el poema, poesía es el acto de ejecutar el poema. Un poema se hace para ser leído. El poema es poema mientras se lee porque es tiempo y tempo…

Y ese hecho indefinible, ¿qué produce en el ejecutante y en el oyente, acaso el mismo efecto de la música, de la melodía?
Pareciera que a partir del siglo XVII, la rotura de lo meramente narrativo que imperaba en el poema épico o el teatral, hubiese creado una separación entre el signo y sus valores, afectando nuestras sensibilidades de manera tal que ahora el poema nos conduce a una certeza de la fragilidad existente en la propuesta de realidad que hace el comercio y las ideologías. La poesía, el acto de ejecutar el poema, quiebra la verdad de las asociaciones que nos vende el mundo contemporáneo. La poesía ofrece imágenes del mundo, ni contradictorias ni unívocas, que son la otra realidad, ni verdadera ni falsa, pero otras realidades. Unos saberes y conciencias de que la llamada realidad es apenas una creación del sujeto, de nosotros que deseamos el mundo… La poesía entonces es uno de los instrumentos más eficientes para abolir aduanas, para derruir lugares de observación y vigilancia, para derribar las costumbres y las modas y nos hace entrar en una verdadera comunión entre las palabras y los hechos, las palabras y lo que ellas nombran…

Pero si la realidad es una falacia cómo es que usted es un poeta de la experiencia, de la memoria de una realidad no conocida, ficticia...
Tampoco debe olvidar que nada hay más artificial que la escritura. Escribimos porque somos entrenados en ese artilugio que pretende asir la realidad, como recuerdos o como actos del presente. Pero para poder transmitirlos y hacerlos poesía hay que crearlos, extraerlos de la manga del mago, del demiurgo, del poeta. Cuando hablamos de poesía de la experiencia no hablamos de contar lo que le ha pasado a uno, de una suerte de cotilleo de la vida nocturna de ayer, de las posturas amorosas del año pasado, poesía de la experiencia es escribir un poema donde la voz que se escucha cuando se ejecuta el poema sufre la vida, padece la existencia, hace sentir el recuerdo del placer o el dolor de las separaciones… Algo así como decía ese poeta inferior llamado Auden, la poesía de la experiencia es un anteproyecto verbal de la vida pasada o por vivir…

Ahora hay en España muchos jóvenes poetas que le admiran, pero hay muchos más que le imitan…
Es lamentable, eso no existía en mi juventud. Nosotros no aspirábamos al éxito social con la poesía, era otra cosa. El mundo editorial ha cambiado la condición de los poetas, hoy es posible ganar fama y fortuna y seguir siendo muy mal poeta, hay cientos de premios, de concursos, de verdaderas canonjías, que terminan por fomentar gildas poéticas, camarillas mafiosas…Y ciertamente es una vergüenza que haya tanto admirador suelto por allí. Al principio me halagaba oír que me citaban por la radio o alguien se acordaba de un poema o una línea mía, pero una cosa es la gente o el lector común y otra el gremio de los poetas y los escritores profesionales, aduladores de oficio…

Mil gracias, querido y admirado poeta…
De nada don Haroldo, de nada…

Harold Alvarado Tenorio, director de la Revista colombiana de poesía Arquitrave
Vanguardia Dominical, Bucaramanga, 22 de Mayo de 1984.

Poema del día: "Poeta", de Ángela Figuera Aymerich (España, 1902-1994)

Más de un día me duele ser poeta. Me duele
tener labios, garganta, que se ordenan al canto.

Es tan fácil vivir cuando sólo se vive
mudo y simple, esquivando la pesquisa y el vértigo.

Pero aquel que es poeta ni en mitad del tumulto
ni emboscado en la orilla logrará su descanso.

Porque el ojo sin párpado no consigue la noche
y en acecho infinito se le enciende y afila.
Porque todo el misterio, despeñada gaviota,
le golpea el cantil de las sienes desnudas
y, en la boca, transidas de belleza imposible,
las enormes palabras se le agolpan y enredan.

Porque vive y lo sabe. Porque muere y lo sabe.
Pero el grito convulso de su vida y su muerte
es halcón insumiso que las nubes devoran.

Océanos, ciclones, bosques, astros habitan
en el ámbito estrecho que su cráneo circunda.
Olas, aves, raíces, pulsaciones, acordes,
por la red de los nervios se le enroscan vibrando.

¡Qué avidez de contornos le agudiza los dedos!
¡Qué avidez de caminos le estremece las plantas!
En el pecho le crece su imperioso destino.

Y, ni dentro ni fuera, en la fina tangente
que tan sólo en un punto a lo cierto se ajusta,
solitario y alerta, desvelado o sonámbulo,
el poeta mantiene su equilibrio difícil.

Ángela Figuera Aymerich en Los días duros (1953), incluido en Obras completas (Ediciones Hiperión, Madrid, 1986).

lunes 11 de enero de 2010

Artículo de Harold Alvarado Tenorio sobre el poeta español Jaime Gil de Biedma, en el 20 aniversario de su muerte

Muchos años antes de su muerte, ocurrida el 8 de enero de 1990, Jaime Gil de Biedma se había convertido en un mito para la literatura española y su consagración como el más renovador de los poetas peninsulares de la segunda mitad del siglo pasado era evidente. Tanto para sus compañeros de viaje y generación, como para los poetas mas jóvenes, fueran novísimos o posteriores a ellos, el alto ejecutivo y poeta catalán había revolucionado, con sus escasos cien poemas, la lírica escrita en español. “Con su muerte se va una parte de mi vida”, dijo José Manuel Caballero Bonald. “Nadie, en la poesía de este siglo, nos ha dejado tal cantidad de poemas y versos memorables”, expresó Francisco Brines. “La poesía de Jaime Gil de Biedma es una de las mejores del siglo XX”, sostuvo Ángel González.

Hijo de una familia vinculada a la aristocracia castellana -su abuelo paterno fue Javier Gil y Becerril, senador vitalicio por el partido conservador; y el materno, Santiago Alba y Bonifaz, gobernador de Madrid y ministro de Marina, Estado, Instrucción Pública y Hacienda-, pasó los años de la Guerra Civil Española en una finca cercana a Segovia, estudiaría en Barcelona el bachillerato y parte de su carrera de abogado que concluiría en la Universidad de Salamanca, para luego hacer estudios de especialización en economía en Oxford, donde descubrió la poesía inglesa, una de las fuentes definitivas de su prehistoria poética. Desde muy joven ingresó como ayudante de su padre en la Compañía de Tabacos Filipinas, cargo que le llevó a todos los rincones del planeta, pero fundamentalmente al Oriente, donde forjó cierto definitivo desprecio por su propia clase y su afecto y atracción hacia la belleza de los marginados y excluidos, donde encontró el placer y la justificación a una existencia maltratada por el dinero, el paso del tiempo, las excelencias de un gran poeta y un secreto y perverso amante de su propia imagen platónica.

En Compañeros de viaje (1959) puede encontrarse la arqueología del personaje poético que creó en sus libros posteriores. "Muy pobre hombre ha de ser uno" —dice en el prefacio— "si no deja en su obra —casi sin darse cuenta— algo de la unidad e interior necesidad de su propio vivir. Al fin y al cabo, un libro de poemas no viene a ser otra cosa que la historia de un hombre que es su autor, pero elevada a un nivel de significación en que la vida de uno es ya la vida de todos los hombres, o por lo menos, atendidas las inevitables limitaciones objetivas de cada experiencia individual— de unos cuantos entre ellos".

Al publicar Moralidades (1966) y Poemas póstumos (1968) el Otro, "Jaime Gil de Biedma", había encontrado su voz. En el primero se amplían los temas de Compañeros de viaje, con una conciencia definitiva de su concepción poética. Gil de Biedma abandona toda esperanza de solidaridad colectiva y se queda consigo mismo. No es que presuma su condición única, sino que, por saber qué ha sucedido en la historia colectiva y no encontrar, en la cultura del franquismo, una respuesta a sus expectativas, sus miradas e inteligencia se vuelven sobre el todo social. De allí que pueda hablarse de poesía política, creada desde la íntima experiencia.

En Moralidades predomina el tema erótico. Gil de Biedma sostuvo que sólo había escrito un poema de amor, y que los demás, son poemas sobre la experiencia amorosa, "un diálogo entre la historia amorosa, o entre la escena amorosa que retrata, y mi conciencia, es decir, yo". El amor en sus poemas es casi siempre un encuentro fugaz en un bar, una noche de prostíbulo o en casa ajena, con personajes que, como en Kavafis, existieron para perdurar en el texto.

En el ensayo que dedicó a Jorge Guillén dice que el amor, siendo tema literario habitual en Occidente, se halla en relación distinta a otros, como la nostalgia de la infancia, el sentimiento de caducidad de la vida o la esperanza de un mejor mañana. El amor —"que termina siempre mal"—, es una invención literaria que sin dejar de ser experiencia, sería lo que los franceses de entre siglos llamaron belle passion.

Poemas póstumos ofrece un personaje, conflictivo y matizado psicológicamente, que sabe de la pérdida de la juventud y el acercamiento de la muerte. La ironía del título remite a alguien que no es él mismo, que no puede reconocerse en la imagen que sus poemas anteriores le habían impuesto. Ha sucedido una transición, el tiempo ha hecho desaparecer al Otro, al que en Moralidades estaba en conflicto con su clase, con el tiempo y la historia. Ahora el conflicto es consigo mismo: los fracasos, las resacas, la destrucción de los mitos personales y colectivos y la ruina de Eros. El "paso del tiempo y yo" es su leitmotiv. El protagonista de estos poemas es un adulto que padece los sentires del poeta joven, con un sabor a poesía maldita que enfatiza en los encuentros pagados, terminando por certificar la desaparición de ese "embarazoso huésped" juvenil, sin tener por quien reemplazarle y sin saber "como será sin ti mi poesía". El presente ya no es suyo, ni la vida, de la que se recuerda sin saber dónde está. La derrota es definitiva.

Lo que hizo de la poesía de Gil de Biedma un resultado pleno de su tiempo, no fue sólo la comprensión del papel y la conciencia del individuo en sociedades contemporáneas, sino la distancia, el alejamiento, con que se mira a sí mismo, a sus actos y pasado. Como si hubiese sido vigilado por la moral, la lengua y los ojos, del Otro que nos acompaña. Ironía, aliteraciones, desenfado, rimas internas, máscaras, asonancias, sordina, cambios rítmicos, refracciones, parodia y desdoblamientos son las claves de su lenguaje.

"La fundamental experiencia del vivir" —escribió en El pie de la letra— "está en la ambivalencia de la identidad, en esa doble conciencia que hace que me reconozca —simultánea o alternativamente— uno, unigénito, hijo de dios, y uno entre otros tantos, un hijo de vecino. El juego de esas contrapuestas dimensiones de la identidad, que sólo en momentos excepcionales logran reposar una en otra, que incesantemente se espían y se tienden mutuas trampas, cuando no se hallan en guerra abierta, configura decisivamente nuestra relación con nosotros mismos y nuestras relaciones con los demás. Era ésa la experiencia, creía yo, que debe servir como supuesto básico de todo poema contemporáneo".

Poesía de la experiencia que continuó una tradición no "española", pero si "occidental", desde los tiempos cuando Ramón López Velarde y Luis Cernuda, T. S. Eliot y Manuel Machado hicieron de la ironía y la dicción coloquial laforguiana, los instrumentos literarios de la modernidad. El orden y las melodías de los poetas del dieciocho desaparecieron al ser arrojados de la historia sus valores y sentido de la vida. El poeta moderno inventó nuevos signos, descubrió otros significados para dar imagen a un mundo sin rostro, y como remedio a su abandono, volvió sobre sí mismo, sobre lo único que posee, su adentro, su otro yo, que ofrece a todo el mundo para salvarse con las palabras, no sacralizadas, como uno más entre la multitud. Poesía de la experiencia que no imita la realidad o las ideas, sino que propone un simulacro de ellas en el poema.

"He sido de izquierdas", —confesó Gil de Biedma a un periodista— "y es muy probable que siga siéndolo, pero hace ya algún tiempo que no ejerzo". Vivió los últimos años en Ultramort, un pueblo de unos trescientos habitantes, en el Alto Ampurdán.

En un viejo país ineficiente,
algo así como España entre dos guerras
civiles, en un pueblo junto al mar,
poseer una casa y poca hacienda
y memoria ninguna. No leer,
no sufrir, no escribir, no pagar cuentas,
y vivir cono un noble arruinado
entre las ruinas de mi inteligencia.

Harold Alvarado Tenorio, director de la Revista colombiana de poesía Arquitrave

Poema del día: "Piso la primera nieve...", de Serguei Esenin (Rusia, 1895-1925)

Piso la primera nieve,
llevo en el corazón lirios de nuevas fuerzas.
La tarde encendió en mi camino
la vela azul de una estrella.

¿Eso es luz o acaso tinieblas?
¿Es el viento quien canta o un gallo?
Tal vez eso no sea nieve,
sino cisnes posados en el prado.

¡Eres bella, lisura blanca!
El frío me calienta la sangre.
Quisiera apretar contra el cuerpo
los pechos desnudos de las hayas.

¡Embrollo silvestre, arboleda!
¡Goce de mieses nevadas!
Siento ganas de atraer hacia mí
las caderas leñosas de una mata.

Serguei Esenin en El último poeta del campo (Visor Libros, Madrid, 1974, trad. de José Fernández Sánchez).

viernes 8 de enero de 2010

Repaso semanal a los blogs y webs más interesantes

Poemas, Pinturas y otros Despertares es el blog que contiene los poemas del pintor, escultor y poeta salvadoreño Adolfo Payés. Elegante y bien organizado, en él podremos ver también enlaces hacia las otras actividades del autor, organizadas en otros blogs.

Bolila pertenece a Chico Bolila, un ilustrador portugués que cuelga aquí algunas de sus creaciones. El blog está en su idioma, fácilmente inteligible escrito, pero, además, las entradas tienen solamente ilustraciones. Desde este blog podremos acceder a otras páginas de ilustradores e ilustradoras.

No lleva ningún título este blog. Pero es el blog del escritor y poeta argentino Pablo Giordano. Tiene un sencillo sistema de pestañas que nos llevará hasta su biografía, o sus relatos y poemas, o bien información sobre los libros que ha publicado o las antologías en las que participa.

Carmensabes Poesía y Arte nos llega desde Madrid, editado por Carmen Pascual. Es un blog muy bello que compagina la pintura con la poesía. En su columna lateral tendréis acceso a una gran cantidad de webs relacionadas con ambas disciplinas artísticas.

Jeanartico nos llega desde la ciudad madrileña de Leganés. Contiene poemas del autor del blog, apodado Jean Artico. No tiene muchos contenidos, así que será fácil navegar por el. Incluye una lista con algunas películas que le gustan.

Jornal do CF4
está también en portugués y funciona como una revista literaria. Sus contenidos están indexado por autores y autoras de los artículos, o por autores y autoras de poemas que han ido colgando. La información tiene que ver, sobre todo, con la poesía actual en lengua portuguesa y castellana. Abundan, como veréis, las entrevistas.

Vividor de otras vidas es el blog del personaje, tal vez creado, Zeberio Zato. Encontraremos mucha información literaria, muchas reseñas y comentarios sobre libros que sirven como animación a leerlos. Tiene en su columna lateral diversas listas de etiquetas que facilitan la labor de seguir este blog.

Poema del día: "Los parques silenciosos...", de María Cinta Montagut (España, 1946)

Los parques silenciosos,
calles que se repliegan y esconden hasta el alba
para impedir la huida
para encerrar tras los ramos de sombra
y las ventanas
la ceguera,
la sed,
el miedo de los cuerpos perdidos para siempre
en la ciudad.
En cualquier ciudad.

María Cinta Montagut en El tránsito de día (2001), incluido en En voz alta. Las poetas de las generaciones de los 50 y los 70. Antología (Ediciones Hiperión, Madrid, 2007, ed. de Sharon Keefe Ugalde).

jueves 7 de enero de 2010

Televisiones literarias: Cuaderno10

Cuaderno10 se va perfilando como una de las páginas literarias más variadas y completas, con gran cantidad de informaciones relacionadas y recursos muy interesantes. Desde hace un tiempo viene ofreciendo también grabaciones de calidad con entrevistas, presentaciones de libros y actos literarios. Entre sus últimas grabaciones Juan Goytisolo, Manuel Vilas, Gonzalo Escarpa o Agustín Calvo Galán. Está muy bien organizada la página con diversos índices en su interior.

Poema del día: "Escribir es nacer", de Manuel Altolaguirre (España, 1905-1959)

Hijo de la oración,
cada mañana
dejo el seno del cántico,
me desnudo del himno que se eleva
a la gloria de Dios
y desde el polvo
me atrevo a murmurar
tristes palabras.
Escribir es nacer,
dejar la cristalina
morada de inocencia
donde ya no estoy.
Mi verso tiene formas maternales,
es nube sobre el mar
y una gota de lluvia,
es niño que en la arena se entretiene
con las espumas y las caracolas.
Mi Padre está en los cielos
y yo me siento alegre,
nacido de su Verbo,
de donde salgo cada día.

Manuel Altolaguirre en Poemas de América (1955), incluido en Dios en la poesía actual (Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1970, ed. de Ernestina de Champourcin).

miércoles 6 de enero de 2010

Regalo de Reyes de Francisco Cenamor para sus lectores y lectoras

Ahí va un regalo para todos y todas. Dos grabaciones del recital de Francisco Cenamor, del 17 de diciembre de 2009, en El Colmado, de Barcelona, que ofreció durante la presentación de su nuevo poemario Casa de aire.

Pincha aquí para ver la primera grabación.

Pincha aquí para ver la segunda grabación.

(Gentileza del canal de Youtube Alcolim).

Regalo de Reyes de Eva Márquez, editora del blog 'Cosas que nunca te diré'

Los Reyes de oriente nos han dejado en el correo electrónico un magnífico regalo. Se trata de un libro de relatos y poemas de autores y autoras contemporáneas, compilados por Eva Márquez, editora del Blog 'Cosas que nunca te diré'.

Ana Patricia Moya, Ana Pérez Cañamares, Ana Vega, Ángel Petisme, Ángel Rodríguez, Ángel Sáez García, Ada Menéndez, Alberto Batania, Begoña Leonardo, Catalina Gómez Parrado, Dani Orviz, David González, David Morán, Dioni Blasco, Eduardo Andradas, Eva Vaz, Hasier Larretxea, Francisco Cenamor , Gsús Bonilla, Inma Luna, Isabel García Mellado, Javier Das, Jorge Ampuero, José Ángel Barrueco, Juako Escaso, Andrés Ramón Pérez Blanco, Leire Olmeda, Lluís Pons Mora, Mario Crespo, Marta Zafrilla Díaz, Mario Fernández, Mª Rosa Comas, Pedro Chincoa, Rolando Revagliatti, Santiago Tena, Uberto Stabile, Víctor Sierra, Yolanda Sáenz de Tejada, Roberto Arévalo Márquez, Enrique Arias Vega, Virginia Barbancho.

Podéis descargarlo en pdf pinchando aquí o bien leerlo en línea pinchando aquí.

Literatura en Youtube: Patty de Frutos. Rodolfo Franco.

Patty de Frutos

Rodolfo Franco

martes 5 de enero de 2010

Revistas literarias: 'Ágora', nº 17. 'Gaceta literaria', nº 37.

Pincha en las portadas para ir a la revista.


Poema del día: "Noche oscura 9", de Ernestina de Champourcin (España, 1905-1999)

¡Qué distancia a tu lado, qué agobio de caminos!
Me rinde la fatiga del ímpetu que eludes.
Tu indiferencia borra ante mi afán despierto
los últimos salones del rumbo que seguiste.

Junto a ti, muda y ciega. Vencida en el combate
que sin luchar sostengo contra tu amor ausente,
entregada sin gloria en holocausto inútil
para ese sacrificio que no consumarás.

¡Lejos de ti, tan cerca! Mirándote sin verte,
rozando sin sentirte la sombra de tus besos,
inmóvil bajo un grillo de estériles caricias
que pesan en mi carne sin encender mis labios.

¡Proximidad distante! Rebelde alejamiento
de tus manos que ciñen ingrávidas dulzuras.
Angustia de mi sed que un espejismo inerte
no logra mitigar a orillas de tu agua.

Ernestina de Champourcín en Cántico inútil (1936) (Centro Cultural de la Generación del 27, Málaga, 1997).

lunes 4 de enero de 2010

Enrique García Fuentes nos habla de 'Largueza del instante', poemario de Javier Pérez Walias

"Elegí, / obligado por el murmullo del mundo y mi silencio, / poder decir lo que ahora digo con las palabras". Toda una declaración de principios que sería un comienzo ideal para cualquier poemario, pero que Javier Pérez Walias sitúa justo en el epicentro de este Largueza del instante (Instituto Leonés de la Cultura, León, 2009), sin discusión su libro más maduro y musculoso hasta la fecha (del que, sólo de manera anecdótica señalo que ha ganado la última edición de la prestigiosa Bienal de poesía 'Provincia de León').

La elección del lugar no es caprichosa, acostumbrados como nos tiene el poeta a sus prodigiosas lecciones de estructura formal de sus libros. Ya lo he dicho en otras ocasiones: hay poetas de poemas excepcionales, de intuición casi bendita, de chispa antológica, pero, en otro sitio, existen poetas obsesionados por la construcción de un libro como algo más que una baraja de figuras poemáticas, y entre ellos, y en los primeros lugares, ha estado siempre Pérez Walias. Toda su obra adolece de esta pertinaz testarudez en la colocación del poema probablemente en el único sitio en que pudiera funcionar con el conjunto, por eso, esa declaración de principios que prologaba mis palabras se me alcanza justamente situada casi como piedra angular de este libro con mayúsculas.

Cinco partes bien ponderadas lo componen: un inicio y un cierre casi paralelos, pues se trata de lo que en principio podía parecer un poema con variantes, hasta que nos damos cuenta de que la apreciación es del todo incorrecta. Del mismo modo que nuestros dos brazos parecen lo mismo, basta con abrazar a alguien para sentir la necesidad de independencia simultánea de los mismos, pues tal ocurre con 'Jardines del infierno', que ocupa la primera parte, 'Comienzo de un tiempo pretérito' y 'Jardines del silencio', que ocupa el cierre, 'Final de un tiempo presente'. El menos avisado se apercibe del tránsito que hemos desarrollado desde el comienzo al final del libro, de que, pese al afán dulcemente retentivo del título (no olvidemos, Largueza del instante, longitud y dadivosidad al unísono) el tiempo ha transcurrido e indudablemente –quizá sea esta la vana esperanza que pretende transmitirnos el poeta– hemos salido mejor que cuando entramos, como suele ocurrir cuando viajamos de la mano de la mejor poesía.

'Reflexión serena y madura del fluir inevitable del tiempo' se nos antojaría una ajada definición del libro, del gran poema que tenemos delante, por cuanto podría tener de derivativo de otros grandes libros poéticos anteriores, pero no dudamos que le cuadra perfectamente. 'Acúmulo para la huida' se nutre de uno de los poemas más completos que ha dado la pluma de Pérez Walias, 'Sensación de estar y no'; en él, en otra estrategia «marca de la casa», el poeta se deja llevar –y nosotros con él– por el arrullo de su propio discurso y, paulatinamente, va alejándose de su inicio para, cuando menos lo esperábamos y casi sin darnos cuenta, hacernos ir volviendo pausadamente a la fuente primigenia que lo originó. Es, como digo, una característica que Walias ha sabido desarrollar siempre en sus composiciones, pero lo noto ahora mucho menos comprimido, más suelto, mucho más libre y seguro de la viabilidad incuestionable de su discurso.

Las palabras se antojan las olas del mar que llegan a una orilla y van, poco a poco, apoderándose de la playa, impregnando la arena de su frescura o calidez, de su ensoñación o de su tristeza. El poema citado no es el único ejemplo de lo que digo, otros igual de extensos (pero intensos al mismo tiempo) dan buena fe de esta atemperada maestría en la composición: 'Cae marzo sobre Narros y aún no es primavera', 'La casa pintada', y ya en otras partes del libro, 'La mirada de un niño es como la mirada de un pez' o 'Mujer con pañuelo'. Por ellos transcurre imparable el tiempo, pese a ese penúltimo esfuerzo por negarlo que el atinado título de la cuarta parte, 'El tiempo no transcurre', quisiera proponer. Es lamentablemente, inútil.

Después de haberse dejado vencer por 'El murmullo del mundo' (título de la tercera, gozne del poemario), de retrotraerse a lugares y personajes de la infancia que aún perviven en la memoria pero que sólo anidan ya en ella, el poeta descubre, en aparentemente divertido giro, que la vida, el amor y todo se pasa "tan nadando". Y lo único que al final realmente se prolonga es ese casi infinito instante de la espera que las palabras permiten decir, logrando así mantener la dulce incertidumbre de su inmediato devenir.

Enrique García Fuentes, reseña publicada en Trazos (Suplemento de Artes, Letras e Ideas. Diario Hoy).

Javier Pérez Walias (Plasencia, Cáceres, 1960). Es licenciado en Filología Hispánica –especialidad de Literatura– por la Universidad de Extremadura y profesor de Educación Secundaria. Desde el año 2005 dirige, junto a José Manuel Fuentes, la colección de poesía ‘Cuadernos del Boreal’. Ha publicado los libros de poemas: Ceremonias del barro (Ángel, Málaga, 1988), Impresiones y vértigos de invierno (Ayuntamiento de Vélez, Málaga, 1989), A este lado oscuro del cauce (Universidad, Málaga, 1992), Cazador de lunas (Málaga, 1998), Versos para Olimpia (Ediciones Imperdonables, Málaga, 2003), Antología Poética (1988-2003) (ERE, Mérida, 2004), Los días imposibles (Tres figuraciones) (Calambur, Madrid, 2005), Cazador de lunas (Ayuntamiento, Málaga, 2007).