miércoles, 9 de julio de 2008

Artículo del poeta ecuatoriano Fernando Cazón Vera sobre ‘Alivio demente’, nuevo poemario de Siomara España


Toda voz poética ha de tener, a más del público oyente o lector, un destinatario. Que puede ser uno sólo, en trance de intimista, o lo colectivo si se trata de un mensaje de contenido social:


En el primer caso el autor entra en su propio o íntimo confesionario para decir su secreto a grandes voces. No precisamente para descargarse de culpa ni para desgarrarse las vestiduras, sino para entablar un diálogo, algo así como un monólogo coloquial, perdonando la paradoja, con el ser que ha concitado el amor o el deseo, o esa propia identidad que va pretérita y presente rescatando del olvido.


Siomara España nos llega ahora con su segunda entrega, Alivio demente (Allpamanda Editores, Quito, 2008), el fruto de una pasión no escrita efímeramente sobre al agua o la liviana arena, sino con el firme propósito de llegar a lo perpetuo a través de las paginas impresas.


Y no se trata, digamos, de esas “segundas partes que nunca fueron buenas”, sino de una legítima tentativa de reinventarse con nuevos recursos en la riesgosa función de la escritura.

En realidad la poeta, que ha de cumplir a cabalidad el conocido axioma de Heráclito, no puede bañarse dos veces en el mismo río.


De esta suerte el suyo es un nuevo ejercicio creador (inédito al momento de escribir estas líneas) que la obliga, aunque se trate de una temática obsesiva, a ir recogiendo y repitiendo instantes, que van de la vivencia a la experiencia, pues, sin caer precisamente en lo anagramático es rotunda en la síntesis y en esa suma de instantes que rescata del entrañable pasado, con una memoria que no brota solamente de la conciencia sino sobre todo de la propia piel instintiva e intuitiva.


También vale destacar que los oficios del amor, y hasta de la cotidianidad de la mujer poseída por la materia y las circunstancias que pasa a ser poseedora en el momento de recordar, añorar y registrar poéticamente los hechos donde se imbrican la ternura y el deseo, la curiosidad y el miedo, el estar en medio de la vida y la muerte, no son los únicos componentes de toda esta estructura poética armados con signos y códigos tan personales.


Y es que mas bien, Siomara hace uso de lo carnal y erótico, de lo común y extraordinario para, con ahorro de palabras y el uso de imágenes precisas, descubrir y proyectar la sustancia mágica de la pócima ya bebida de donde sucede que los terceros de este eterno “triángulo vital”, o sea, los usuarios de esta obra de grandes destellos líricos pasan a ser los beneficiarios de un mensaje con que la autora la emprende, además, contra el prejuicio, la pacatería, y la prosaica.


Fernando Cazón Vera



Siomara España (Ecuador, 1976) es egresada de la carrera de Literatura y Español. Es fundadora del Grupo literario Reverso, del que dirige su revista. También es responsable de la sección de cultura del periódico El emigrante, que se distribuye en Europa. Ha conseguido, entre otros, el Primer premio de poesía universitaria de la Universidad de Guayaquil. Sus obra han sido recogidas en numerosas antologías poéticas y en revistas literarias de Ecuador y otros países de América Latina y España. Además del mencionado, tiene publicado el libro de poemas Concupiscencia (El Ángel Editor, Quito, 2007).

2 comentarios:

  1. Fernando Cazón Vera es ecuatoriano (ver enlace, dice nacido en Guayaquil) y está considerado uno de los más importantes escritores del Ecuador.

    un abrazo,

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  2. Pues claro que es ecuatoriano, acabas de percatarte de un error que dura más de un año. Pero es que ni siquiera Siomara se percató, fíjate tú.
    Muchas gracias.

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