miércoles, 14 de mayo de 2008

Artículo de la poeta chilena Teresa Calderón sobre ‘Poemas de amor’, libro del también poeta chileno Osvaldo Ulloa

Ya conocíamos la voz y el tono de Osvaldo Ulloa en libros anteriores, como ¿Qué dirá la gente? y Abrir los brazos para abrazar o volar, donde quedaba de manifiesto el dominio de los materiales poéticos, la precisión de su palabra, la belleza de la imagen, la fuerza del sentido, en fin, la perfección del poema logrado que avalaba a su autor como uno de los poetas destacados de su generación en virtud de la calidad de su creación literaria tanto por la seriedad con que se relaciona con el oficio poético y la palabra.

Ahora en Poemas de Amor se vuelve a uno de los temas más importantes de la poesía. Siempre se regresa al punto de partida y al amor como la fuente de la vida y lo único que le confiere sentido pleno. Y Osvaldo Ulloa se lo toma tan en serio que se va con su música de amor rastreando en el tiempo hasta donde pueda llegar.Y llega lejos. Sus poemas de amor se encadenan con los que escribió Catulo en el siglo I a. de C., en Roma a su amada Lesbia; es el mismo sentimiento y la misma opción estrófica que tomó Ernesto Cardenal en pleno siglo XX para cantar a Claudia y a Miriam en Nicaragua. Osvaldo Ulloa, en Santiago de Chile, en las postrimerías del siglo habla de su amor a Lita. La magnitud del sentimiento, la intensidad con que este amor ocupa el pensamiento del amante, logra hacerse expresión plena: “Cuando no estamos juntos/ para mí eres el fantasma (...)/ pero soy yo el que arrastra las pesadas cadenas/ cumpliendo la condena de estar sin ti”.

El tono predominante de estos Poemas de Amor está dado por la vastedad de un sentimiento al cual hay que cantar, alabar y agradecer, de la misma manera que se canta, alaba y agradece la vida.

A través de la estrofa epigramática, Poemas de Amor presenta una serie de textos breves, de grande y aguda síntesis, plenos y sugerentes, naturales y sencillos como el sentimiento mismo que los ha desencadenado. Un epigrama que se acoge plenamente al espíritu de los clásicos en el género es el siguiente: “Yo quisiera, mi Lita, verte toda la eternidad / jugando a hacerme reír:/ ése y no otro sería el paraíso”.

El epigrama tuvo entre sus grandes cultores a Ovidio, Catulo, Marcial, cuyos ecos y tono satírico también están presente. ¿Dónde surge, entonces, lo actual, lo contemporáneo, lo específico de este libro? Una diferencia está dada por el juego de imágenes contemporáneas y del lenguaje: “Nos amamos con todas las cartas sobre la mesa”. Otra diferencia está situada en los referentes inmediatos a que apela: “Tu cuerpo es publicidad de ti misma:/ me crea la necesidad de ti”.

Grandes hallazgos se observan en este libro; agudas penetraciones en el conocimiento humano a través de ciertos sentimientos como los celos cuya realidad se percibe “como mil infiernos en el centro del corazón”, convertido en la misma furia “haciendo rechinar la vieja sangre en las viejas venas”, para concluir con la definición más perfecta que pudiera encontrarse del tema : “El recuerdo es pasado hecho presente en mí”.

La sensación dolorosa que experimentan los amantes, en relación a que toda manifestación del amor por parte de su pareja es insuficiente, pareciera constituirse en el rasgo característico de los grandes amores. El poeta no solo lo siente así, sino que lo expresa con la perfección de su palabra en una imagen certera y absoluta: “Desde hace mucho tiempo/ no siento lo mucho que me das/ y solo me fijo en lo poco que dejas de darme”.

Poemas de Amor, de Osvaldo Ulloa, vuelve sobre el gran tema de la poesía y de la vida: el amor como esa fuerza alrededor de la cual todo adquiere su verdadera dimensión y su sentido último: “Hay una puerta en mi vida/ que sólo tú has abierto. Esa puerta me une/ con todos los hombres que he sido y seré...”. Es la amada con su presencia que lo ilumina todo: “Apago la luz/ para que a la pieza/ la ilumine tu cuerpo desnudo”, es la amada quien permite que el sentimiento lo trascienda todo y se haga el milagro de la plenitud donde el ser humano puede, finalmente, realizarse. Juntos el amado y la amada miran en una misma dirección, uno a los ojos del otro, y juntos hacia adelante, para llevar a cabo esta aventura que emprendieron , y realizar el amor que traían escrito en las líneas de la mano.

Teresa Calderón.


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